Abraham M. (“Pocho”) Acevedo Campos
Lan Chile 1959 – 1986

 

¡Qué cosa tan importante para un Piloto es el tiempo! Un viraje de procedimiento, un alejamiento, un circuito de espera, una partida caliente, un vencimiento de licencia, un reporte de  posición, un ETD, un ETA, un regreso a casa, los años de vida, etc. etc.
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Amigos, alcemos las copas,
saludemos al tenaz asistente
a nuestras reuniones,
el que nunca ha fallado.
Se trata de este anciano irreverente
que nadie ha convidado,
héroe y villano, como  sombra,
invisible, siempre a nuestro lado.
El mundo no sabe qué hacer,
quiere controlarlo, pero él, no se aflige;
sabe que será imposible que puedan lograrlo.
Los invito a brindar
por un viejo concepto abstracto y complicado,
presente en cada aniversario.

 

Recuerdo que pasaba lentamente
cuando éramos muchachos,
más hoy, se nos escapa cual caballo desbocado,
sin que nada podamos hacer para frenarlo.
Algunos le reclaman por lo lento,
otros porque va muy rápido,
otros quieren saber de su existencia,
del por qué, del cómo y hasta cuando.
Él es quien ha blanqueado nuestras sienes,
el que ha puesto más lentos nuestros pasos,
el que ordena usar gafas para verlo, al malvado;
encerrado en su esfera transparente,
sube y baja rengueando, y apoyado
en dos rígidas muletas  se aleja girando.

 

Él, cuenta los latidos de cada corazón,
y nos muestra el camino de los astros,
dirige los compases de un tic tac
que apenas escuchamos, a veces
nos despierta, con gritos destemplados,
se roba las arenas de la playa,
las arroja contra planos inclinados,
ordena que los péndulos oscilen
en exactos períodos calculados,
convierte en melodiosas armonías,
el golpe del martillo al carillón,
el resonar del gong,
el azote del badajo en la campana
y el canto de los pájaros.

 

Él permite que viejos Aviadores
se reúnan felices, disfruten del recuerdo,
expresen su alegría, se fundan en abrazos,
se den palmotazos en la espalda
y apretones de mano.
Entonces digamos…¡Salud!
por …”el Tiempo”.
El tiempo es regalo de Dios,
el más bello regalo.
Inexorable tiempo, síguenos regalando
tus segundos, tus minutos, tus horas,
tus días, tus semanas, tus meses y tus años.
Viejo tiempo, amigo,
gracias de antemano. ¡Salud!