(Y ahora… ¡Sin alerones!…¡Como se ve desde el asiento derecho!…)
(Por Claudio Palma)

 
 

image001Sí, yo efectivamente creo que existen los hombre verdes.

Junto con asociarlos con aeronaves inter espaciales además los veo como alguno de sus pilotos, que al tener una seria emergencia en vuelo, ha tenido que bajar acá a la Tierra donde entonces, fueron avistados.

Como yo estoy convencido de ello, les paso a contar una experiencia personal y muy real.

 
 
 
 
 
 
 

¡ Qué forma de llover !

Los limpia parabrisas no eran capaces de botar toda el agua de los cristales y era muy difícil mirar hacia delante. Volábamos casi rozando las copas de los árboles. Daba algo de susto pero no miedo: me gustaba!

Sabía que los capitanes tenían que ser capaces de llegar con seguridad al aeródromo de destino. Siempre pensaba que si algo salía mal, San Pedro “le correría la cuerda” al Capitán, y no a mí… Por tanto tranquilo, atento y a disfrutar de la emoción del vuelo en estas condiciones. Por lo demás, en el poco tiempo que yo llevaba volando en la línea aérea, ya había volado antes con él, me sentía confiado en su capacidad.

No, no tenía miedo. Más bien era excitación ante el peligro, lo disfrutaba y me mantenía con todos mis sentidos aguzados, ayudando al Capitán a observar hacia adelante y hacia el costado derecho de la aeronave.

De pronto cruzamos el río Imperial, no alcanzamos a verlo antes como para haberlo seguido hacia la pista ya que era nuestro guía conocido. El Capitán hizo un giro amplio para volver a encontrarlo y se aproximó en un ángulo que nos permitió montarnos sobre el río para continuar sobre él hacia la pista. Tan mala era la visibilidad que sólo pudimos verla hasta que ya estuvimos sobre ella. El Capitán inició un viraje de 360° por la derecha para poder volver a aterrizar.

El viento era fuerte y cruzado, desde el norte. Ahora veíamos la pista y estábamos muy prontos a tocar tierra. Nuestras listas de “landing”,  pasadas; mi mano, en la palanca del “flap” para poder subirlo en tanto nos posáramos en la pista.

– ¡ Qué increíble es este piloto, el viento viene del norte y él continúa perfectamente bien con el ala contraria abajo ! ¡ No sabía que se pudiera hacer así !

Tan bajo estábamos que por un instante cambié mi mirada desde el parabrisas hacia la punta del ala derecha:

– ¡¡ Por Dios, si está a centímetros de tocar el suelo y el Capitán no endereza el ala !!

Instintivamente volví la cabeza para mirar al Capitán y tuve dos tremendas sorpresas:

1.- ¡Nunca antes había visto un rostro de color verde!

2.- Tenía la columna de control totalmente girada hacia la izquierda y me dijo:

– ¡¡ Se cortaron los controles !!

Felizmente, en una reacción de fracciones de segundo, metió el pedal  izquierdo y el avión se niveló. A mí  solamente se me ocurrió, ya que llevaba la mano en la palanca del “flap”, subirlo y así caímos en la pista. El Capitán controló el avión y mientras corríamos por la pista me dijo

– ¡ Cortemos todo !

Y así, mientras él cortaba magnetos, yo cortaba las selectoras de combustible.

Una vez detenida la aeronave, se levantó del asiento y me dijo

– ¡ Voy a calmar a los pasajeros !

Me quedé solo en el “cockpit”, sin más ruido que la lluvia en el techo del avión. Me di cuenta de lo cerca que estuvimos de tener un accidente fatal. Pensé:

– ¿ Qué es lo que se debe hacer en un momento así ?

Como no encontré una respuesta adecuada, solo atiné a tomar la bitácora del avión para terminar de anotar las horas de llegada. Pensaba que debería sentir algo más inherente al peligro corrido, pero no era así, estaba tranquilo . Más tarde, mientras caminábamos por el aeropuerto me pasó algo extraño:

Un ligero temblor de las rodillas me dificultó algo mi caminar…

Y así fue como, gracias a esa reacción en fracciones de segundo de este “hombre verde”, unos veintitantos seres aún podemos andar por esta tierra, de los cuales, en ese momento, sólo él y yo supimos cuan cerca estuvimos de haber partido hacia otros mundos.

Mi reconocimiento, gratitud y admiración por el Capitán Alejandro Vidal Del Villar.