Teniente ingeniero y aviador militar
(Autor de la “Historia de la Aeronáutica Militar de Chile” – 1916)

 

image001En su breve, pero muy interesante “Historia de la aeronáutica militar de Chile” (Aeródromo El Bosque, Marzo 9 de 1916 –Imprenta Universitaria), el Teniente de Ejército Víctor Contreras nos relata como testigo y participante, los primeros pasos de la aviación militar chilena. Seducido y entusiasmado el público de Santiago y Viña del Mar por el espectáculo de los vuelos de Bartolomé Cattaneoen su pequeño “Bleriot” de 50 HP (motor “Gnome”) empezó a dirigir su mirada a Europa, especialmente a Francia, de donde provenían las más espectaculares noticias sobre los avances de este nuevo descubrimiento del ingenio humano: la navegación aérea.

 
 

La superioridad militar de la época no fue ajena a la irrupción de este nuevo avance de la tecnología y encomendó, al General Pinto Concha, Jefe de la Comisión Militar en Berlín y al Coronel Dartnell, alumno de la Escuela Superior de Guerra de Paris, realizar estudios sobre Aeronáutica para su implementación en Chile. El informe que Dartnell emite en 1912 se basa en la organización de la aeronáutica francesa e incluye con una gran minuciosidad cada uno de los requerimientos que habría que satisfacer para establecer un servicio aero-mlitar en el país.

Por su parte el General Pinto Concha visitó los principales aeródromos y establecimientos de aeronáutica en Europa emitiendo a su regreso un completo “Informe sobre aviación y aerostación “ al supremo gobierno (1913).

Refiriéndose a los primeros aviadores, Contreras relata que “ El capitán Avalos partía a Europa en febrero de 1911 comisionado por el gobierno para practicar el pilotaje hasta quedar en condicione de poder organizar una Escuela Militar de Aviación en Chile. Ingresó a la Escuela Bleriot en Etampes y muy pronto en Junio de 1911, después de un aprendizaje sin contratiempo , obtuvo el brevet de piloto aviador de la federación Aeronáutica Internacional. Se trasladó entonces al Aeródromo de la Champagne en Reims, donde aprendió el manejo de los biplanos Voisin y Sánchez Besa. De allí pasó a Alemania a la comisión de armamentos, y a mediados de 1912 ingresaba otra vez a la Escuela Bleriot y después de haberse adiestrado en un aeroplano de 50 HP efectuaba una prueba de volar una hora a más de 1.000 metros con descenso desde esa altura con motor detenido. El mismo realizó las pruebas de recepción del primer aeroplano que adquirió el Gobierno, el Bleriot50 HP ‘Manuel Rodríguez’ y efectuó con él algunos viajes a través del campo. Voló tambien en aeroplanos Escuela, de la casa ‘Deperdussin’ y regresó a Chile en Noviembre de 1912.”

El 7 Febrero de 1913, siendo Ministro de la Guerra don Jorge Matte, se dicta la ley que permite la organización del servicio de la aeronáutica y la fundación de una Escuela.
 

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Fundadores de la Escuela de Aeronáutica Militar General de División Arístides Punto Concha, Ministro de Guerra y Marina Jorge Matte Gormáz y Capitán Manuel Avalos Prado.


 
  • Paralelamente se había decidido el plan de adquisición de aviones :
  • Dos tandem Bleriot de 80 HP, tres de 50 HP, tres ‘Escuelas’ de 35 HP y dos pingüinos de 25 HP de alas atrofiadas, para rodar
  • Un biplano de turismo Voisin con motor Renault de 70 HP
  • Dos Breguet de 80 HP y uno de 100 HP (provistos de tubos lanza bombas)
  • Un biplaza Deperdussin Gnome de 70 HP
  • Cinco biplanos Sánchez Besa: “Son de construcción metálica de acero niquelado, y desde el punto de vista de la seguridad, ofrecen las mayores garantías, porque están reducidas las probabilidades de accidente y limitadas sus consecuencias, especialmente por la sólida construcción del marco de aterrar (sic). Tienen la particularidad sobre los demás aparatos de que el piloto puede poner en marcha el motor girando una manivela que hace funcionar un magneto auxiliar de partida, y se puede detener la carrera en tierra por medio de un freno de cinta de acero que aprieta el núcleo de la rueda. Vienen provistos de buen número de piezas de repuesto y de instrumentos auxiliares para la navegación, tales como brújula, taxímetro ‘Tel’, cartoscopios, extinguidor, cofre para herramientas, altímetro, barómetro registrador, indicador de velocidad ‘Etevé’”.

Todos los aviones, desde el N° 1 al N° 15 (con excepción del N° 13) recibirían el nombre de suboficiales y soldados que más se distinguieron en las campañas de la República. El N° 13 se le puso “al aeroplano construido por Penelas, bautizado con el nombre ‘El Terror’ y que sirvió a los alumnos del primer curso para ejercitarse en las maniobras elementales de vuelo, sin acarrearles a ellos ni al material mayores daños, que unos cuantos golpes sin consecuencias. Tambien se ideó con este mismo objeto un barril alado provisto de los órganos de gobierno de un aeroplano y que se denominó ‘Duperbarril’, parodiando con este nombre el célebre aeroplano ‘Deperdussin’ de delicadísimo manejo.”

Continua en su Historia, Contreras:

“El 7 de Mayo se nombró Inspector del Servicio de Aviación al General Arístides Pinto Concha, sin perjuicio de sus funciones como Jefe del Estado Mayor General.

El 11 del mismo mes un decreto organizaba la Escuela Aeronáutica Militar que tendría por objeto adiestrar oficiales y suboficiales como pilotos aviadores, pilotos mecánicos y aerostáticos para el servicio del Ejército. La Escuela dispondría del terreno libre de la chacra de Lo Espejo de mil metros de largo por 600 de ancho, de propiedad fiscal, para sus ejercicios, hangares , dependencias y edificios.”

Interesante resulta observar el plan de estudios a que serían sometidos los primeros alumnos:

a) CURSO TEORICO

  1. Aeronáutica General
  2. Mecánica de la Aviación, Teoría de los motores
  3. Conocimientos de los instrumentos y aparatos que se emplean en aeronáutica y su manejo, especialmente telegrafía sin hilos y telemecánica
  4. Cosmografía y Geografía Física en la parte aplicada a la aeronáutica
  5. Condiciones de construcción de aparatos aeronáuticos
  6. Dibujo y lectura de carta, redacción de partes etc.

 

b) CURSO PRACTICO

  1. Ejercicio de Aviación y aerostación
  2. Preparación de los aparatos para su utilización . Reparación de los mismos. El curso de que tratan los números 1,2,3 y 5 letra a) será elemental y sus demostraciones matemáticas para los suboficiales. El de los números 4 y 6 letra a) será para los oficiales únicamente.

Habría dos cursos cada año, que principiarían en Marzo y Octubre

Tras el examen de admisión del 17 de Marzo de 1913 fueron aprobados como alumnos del primer curso de aviadores militares, diez oficiales y siete suboficiales. En el orden de mérito, el autor, Teniente 2° Víctor Contreras, de ingenieros ocuparía el 2° lugar, tras el Teniente 2° Amadeo Casarino, de artillería que encabezó la lista. Además integraban el grupo, el Teniente 1° Andrés Bello, de infantería, el Teniente 2° Francisco Mery, de artillería y los suboficiales Adolfo Menadier y Luis Page.

El Teniente Contreras (Sánchez Besa) fue comisionado a Francia, junto con los oficiales Casarino (Bleriot), Bello (Sánchez Besa) y Ponce (Breguet) y los suboficiales Menadier (Breguet) y Vercheure (Sánchez Besa), para que obtuviera en el Aero Club Internacional su título de piloto aviador. El resto de los alumnos se presentaba en la mañana del 6 de Abril a la Escuela de Aviación, a cargo del Capitán Avalos en forma interina (por ausencia del titular Comandante Hinojosa en el extranjero) e iniciaban su instrucción en el único aparato Escuela, Bleriot de 35 HP que se disponía.

 “Cada vez que el aparato se quebraba, todo el personal trabajaba activamente en repararlo pronto para poder continuar el aprendizaje interrumpido. Recién a mediados de Julio, llegaba a la Escuela la segunda remesa de aeroplanos enviada de Francia: 2 aparatos pingüinos para rodar, 2 de Escuela de 35 HP para vuelos a reducida altura, por lo general inferior a 50 metros y 2 Bleriot de 50 HP.

El sábado 9 de Agosto (1913), se presentaban a examen ante la comisión compuesta por los generales Pinto Concha, Altamirano y Capitán Avalos, para obtener el Brevet de ‘Piloto aviador’, los Teniente Mery y Urrutia. Las pruebas consistían en efectuar en vuelo, dos series de cinco ochos, alrededor de dos postes colocados en la pista a una distancia de 500 metros; en subir a una altura superior a 50 metros y en aterrizar en el interior de un círculo de 100 metros de diámetro. Estas pruebas son las del reglamento de la Federación Aeronáutica Internacional.

Mery hizo la primera serie de ochos y aterró(sic). En igual forma procedió Urrutia. Mery realizó la segunda serie de ochos y remontó a 100 metros de altura y al descender en vuelo cernido, con motor parado vio que no alcanzaba a caer dentro del círculo y puso nuevamente el motor en movimiento, pero con tan mala suerte que el aparato chocó de punta contra el suelo, y se arrastró dando media vuelta. Resultó demolido el cuerpo del aparato, la hélice, el marco de aterrar, una rueda y varios tubos. Fue el primer accidente que sufría Mery, debido tan sólo a la casualidad. Se llevó el aparato al galpón en un carro especial y se sacó a la cancha del viejo de 25 HP, que tanto había servido y cuyo motor estaba completamente gastado.

Subió el Teniente Urrutia. A la partida el motor falló tres veces, una de ellas estando el aeroplano a treinta metros de altura. El piloto aterró con toda felicidad, y en un segundo vuelo no logró elevarse a mas de 15 metros.

Las pruebas se continuaron el miércoles 13 de Agosto con buenos resultados y los Tenientes Mery y Urrutia obtenían los primeros, el Brevet (de Piloto Aviador), otorgado en la Escuela.”

El 8 de Septiembre cumplían la prueba, el Teniente Urzúa y el Sargento Page.

En los meses de Octubre y Noviembre se realizan simultáneamente procesos de instrucción para calificar a alumnos como Pilotos Aviadores y a los Pilotos Aviadores ya calificados, como Aviadores Militares de acuerdo a las exigencias  de la Aeronáutica Militar Francesa.

El Teniente Contreras nos relata en qué consistían estas exigencias:

“El examen teórico para oficiales versaría sobre Topografía, nociones elementales de aviación, mecánica elemental y práctica, conocimiento y manejo de instrumentos. Para suboficiales , lectura de cartas, manejo de instrumentos y mecánica práctica”.

Las pruebas de vuelo que había que satisfacer consistían en:

  1. Haber efectuado un vuelo de una hora de duración a una altura mínima de 1000 metros
  2. Haber hecho sobre aeródromo, un aterraje en vuelo cernido, a motor detenido, partiendo de una altura superior a 500 metros sobre el terreno. El aterraje deberá hacerse a menos de 200 metros desde un punto designado de antemano.
  3. Haber satisfecho el examen teórico previsto en el reglamento
  4. Haber ejecutado tres pruebas de viaje al través del campo, a saber:
  1. Un viaje triangular de 200 kilómetros a lo menos de recorrido total, efectuado con el mismo aparato, en 48 horas o mas, con dos escalas intermediarias obligatorias anunciadas de antemano; el más pequeño lado del triángulo, recorrido, no debe ser inferior a 20 kilómetros. (Entre los primeros triángulos practicados Contreras recuerda los siguientes: Lo Espejo, Casablanca,Culitrin, Lo Espejo – Lo Espejo, Viña el Mar, Casablanca, Lo Espejo – Aeródromo, Cartagena, Casablanca, Aeródromo – Escuela, Culitrin, Casablanca, Escuela – Aeródromo, Melipilla, Rancagua, Aeródromo)
  2. Un viaje a lo menos de 150 kilómetros en línea recta, con itinerario indicado de antemano, sin escala.
  3. Un viaje efectuado en el mismo día, entre la salida y puesta del sol, con el mismo aparato, a lo menos de 150 kilómetros en línea recta, con itinerario indicado de antemano y con una escala facultativa.

Estos vuelos deben ser ejecutados sin pasajero. El vuelo a 1000 metros de altura podría realizarse durante uno de los viajes.

Tras quebrar algunas hélices, roturas de ala y repetición de prueba, el Capitán Avalos otorgaba el brevet de Piloto Militar a los Tenientes Urzúa, Urrutia, Mery, Pérez y al Sargento 1° Page.”

El Teniente Contreras resume así lo realizado:

“En nueve meses de vida, la Escuela de Aviación, al terminar el año 1913, había formado seis pilotos militares y tres pilotos aviadores, había educado mecánicos de aviación y formado oficiales observadores del Estado Mayor.

Los aeroplanos habían totalizado 29,579 kilómetros de vuelo.

Por sus pilotos militares y elementos, la Aviación Militar de Chile pasaba a ocupar el primer lugar en Sudamérica y el sexto del mundo, figurando antes que ella, por su orden: las de Francia, Alemania, Inglaterra, Austria e Italia.“