(Alocución de don Sergio Barriga K. con motivo del septuagésimo aniversario de la creación del Servicio de Auxiliares de a Bordo)

La primera mención que tenemos de una atención a bordo de una aeronave comercial, data de 1911 en el dirigible alemán Schwaen. Idea que sería imitada por la Imperial Airways, la que en 1920 incluyó en sus aeronaves los denominados “Cabin Boys”.-
Fue Ellen Church, enfermera norteamericana, quien en 1930 a bordo de un trimotor Boeing 80-A de la Boeing Air Transport, en un vuelo entre Oakland y Chicago, pasó a quedar registrada como la primera “stewardess”, que hubo en el mundo, como se la denominó en ese entonces.-
Poco después, ese mismo año, la United Airlines, nombre que había adoptado la Boeing Air Transport al separarse del fabricante de aeronaves, procedía a contratar a ocho enfermeras que pasaron a desempeñarse en sus aeronaves.-
Muchachas a las cuales se les exigía dicha profesión, ya que su misión principal era la de atender a algún piloto o pasajero que repentinamente se sintiera indispuesto durante un vuelo.-
Sin embargo, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial escasearon las enfermeras y la autoridad aeronáutica permitió que mujeres sin dicha especialidad ocuparan tales puestos,  con la condición que hubiesen recibido un entrenamiento adecuado.-
Iberia la línea aérea española, al iniciar en 1946 sus servicios transatlánticos, fue la que por vez primera empleara el término azafata, para designar a aquellas jóvenes a las que ya otras empresas denominaban hostess, camareras o auxiliares de vuelo.-
Nombre que tuviera su origen en las mujeres musulmanas del Al-Andalus, que a sus esclavas encargadas de presentarle sus joyas denominaban azafatas, debido a que lo hacían portándolas en bandejas denominadas “Safats”.-

Término que posteriormente hicieran suyo las reinas de España para denominar a sus camaristas y que como ya hemos mencionado,  muchos años más tarde lo adoptara Iberia.-
Al incorporarse hombres al servicio de cabina, algunas aerolíneas los denominaron sobrecargos y otras, azafatos, Término que al no ser bien acogido, se optó por estandarizar internacionalmente como tripulantes de cabina, sin hacer distingos entre hombres y mujeres.-
Mientras tanto, en 1943, al recibir nuestra Línea Aérea Nacional  el nuevo y moderno material de vuelo Lockheed Lodestar,  la superioridad de la empresa decidió crear el que se denominó Servicio de Auxiliares de a Bordo, necesitándose una muchacha valerosa que no temiera enfrentar el destino y estuviera dispuesta a trazar un camino en los cielos de Chile, por donde otras siguieran posteriormente en pos del mismo ideal.

Fue entonces que la mirada de la superioridad de la empresa se depositó en Dora Koeppen Maisan, cariñosamente conocida en el ámbito aeronáutico como ” Mucki “.
Aviadora formada en el Club Aéreo de Temuco, quien en septiembre de 1943 fue contratada como la primera auxiliar de vuelo que hubo en nuestra patria.
El 7 de octubre de ese año, en el Lodestar de itinerario, que a los mandos del Comandante Alfonso Cuadrado Merino, cubrió la ruta Santiago-Antofagasta, Mucki integró la tripulación, luciendo con orgullo el uniforme de Lan.

De espíritu alegre y jovial, pronto se ganó el aprecio y simpatía de pilotos y pasajeros y lo que es más importante, su presencia a bordo de los aviones otorgó confianza al viajero, contribuyendo a calmar los ánimos cuando las condiciones meteorológicas se tornaban un tanto adversas.
Al decir de los antiguos comandantes, su incorporación a los servicios de la empresa fue todo un acierto.
Al año siguiente, siguiendo su ejemplo ingresaron a Lan, Gabriela Lira y María Palacios con lo que el Servicio de Auxiliares de a Bordo se consolidó en nuestra patria, dando lugar posteriormente en 1948 a la creación del Escalafón de Sobrecargos.

Cumpliendo regulaciones por entonces vigentes, al contraer matrimonio en 1945, Mucki debió decir adiós a sus camaradas de la Línea Aérea Nacional, llevándose en su corazón la gratitud de la empresa.
Dios, Nuestro Señor, cuyos designios en ocasiones nos resultan tan incomprensibles, el 16 de marzo de 1962, la llamó a su lado en la plenitud de la vida, víctima de complicaciones surgidas de una operación a la cual ha sido sometida, llenando de congoja a todos quienes la conocieron, respetaron y quisieron.
Pero su ejemplo ya había hecho escuela y año a año, son muchos los jóvenes que ingresan como tripulantes de cabina a las empresas aerocomerciales chilenas.
Ocho de ellos han ofrendado sus vidas en aras del progreso de la aviación comercial chilena:

–              Lucía Almazábal Ortíz, el 15 de junio de 1953 en Copiapó.
–              Hernán Etchebarne Verdugo, el 10 de abril de 1961 en el Cerro Lástimas de Pejerrey, en las cercanías de Linares.
–              Miriam Concha Figueroa, Sonia Yebra Fernández y Marcos Hassard Belsar, el 6 de febrero de 1965 en las inmediaciones de Baños Morales, al interior del Cajón del Maipo.
–              Germán Moreno Laulié, el 8 de abril de 1968 en el Monte Emperador Guillermo, en las proximidades de Coyhaique.
–              Elisa Palacios Kingma y Marta Martínez Toro, el 9 de diciembre de 1982, en la aproximación al aeródromo La Florida, en La Serena.

Esta mañana, al conmemorarse el septuagésimo aniversario de la creación del Servicio de Auxiliares de a Bordo, fecha instituida como el Día del Tripulante de Cabina, el Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile, los invita a elevar nuestras oraciones por ellos y por todas las auxiliares y sobrecargos que ya han partido al encuentro del Señor.
En la certeza que desde lo alto, sus espíritus alientan a los que con orgullo cumplen tan noble y hermosa función tanto en los cielos de la patria, como en las rutas internacionales de la aviación comercial chilena.