5 Marzo 1974
 
Linterna de papel
A propósito de LAN
Por ANDRES SABELLA
 
 
 

Acaba de cumplir 45 años de servicios nuestra Línea Aérea Nacional.

La circunstancia obliga a levantar los ojos hacia las alturas. El espacio es patria de soñadores y de héroes. Antoine de Saint-Exupery los esencializa. La aviación chilena apoya su historia en la pequeña hazaña de Copetta, que, en 1910, asombró a los chilenos, remontando vuelo en Batuco. 15 años más tarde, Luis Testart, un francés de visión porvenirista, solicitó de nuestro Gobierno “por tiempo indefinido la explotación exclusiva del aire patrio”, para la aeronavegación comercial.

Fue el primer impulso para el transporte aéreo de pasajeros, carga y correspondencia, preludio de la próxima LAN. Esta surgió como Línea Aero-Postal-Santiago-Arica, dependiente del Comando Superior de la Aviación Militar, movilizándose en aviones “Moth Cirrus” y “Gipsy Moth”, a los que no demoraron en agregarse 7 aviones “Fairchild” y 2 trimotores “Ford”.

En 1931, LAN, consiguió su autonomía y, al año siguiente, por Ley N° 247, obtuvo personalidad jurídica y fue, definitivamente, nuestra Línea Aérea Nacional.

El tema la aviación ha sido, de los tiempos de Santos Dumont, victorioso en Francia en 1906, un tema de muchas alas: Apollinaire se maravilla delante de los aeroplanos, porque volvían realidad la fábula de Icaro. Joseph Kessel, comentado por Carlos Silva Vildósola, resultó el escritor que analizó, insuperablemente, “las reacciones espirituales del aviador” Saint-Exupery, muerto en acción de guerra, combatiendo al nazismo, nos enseñó que: “Con el avión aprendimos la línea recta”.

Por bella coincidencia, justamente, cuando nacía lo que sería LAN, publicó Juan Marín el primer libro chileno de inspiración aérea: “Looping”, en el que exalta las deliciosas experiencias de la aviación:

 

“sobre el trampolín de los vientos vírgenes
la mariposa férrea ha brincado
un corazón piloto sale a caza
de constelaciones”.

 

Diego Barros Ortiz, en sus “Cuentos Extraños”, dejó uno de impresionante desarrollo. Se llama “Pampa”. Acontece en el paisaje desolado de nuestro Norte. Un piloto es obligado a aterrizar en pleno desierto. Luego, se pierde en la soledad, llegando a un poblado abandonado, sediento y cansado, donde lo atacan olas de ratones hambrientos, hasta exterminarlo. Es un cuadro de aguafuerte este recio cuento de Barros.

Otros escritores – aviadores son “El bonzo Lavín”, a quien prologamos su libro “Alguien golpeó a mi puerta”, después de triunfar con su obra inicial, “Verticales”.

Arturo Christie, poeta de “Andamios del Sueño” y excelente periodista; y Guillermo Marín Rodríguez, también, poeta. Colin Ross aseguró, después de visitar nuestro país, que: “el Paraíso Perdido estuvo bajo el dulce cielo azul de Chile”. En su inmensidad, vio Vicente Huidobro que la Cruz del Sur resplandecía como un avión y no vaciló en escribir este verso admirable: “Cruz del Sur: avión de Cristo”.

En 1949, Ramón Maluenda nos encargó un lema para LAN. Lo compusimos, así: “LAN: una ruta chilena para América”. El rumbo, ahora, se amplió: LAN ESTÁ EN LOS CIELOS DEL MUNDO.

(Andrés Expedito Florentino Sabella Gálvez 1912 – 1989, poeta, escritor, periodista y dibujante chileno)