(Por Sergio Barriga Kreft)

 

En 1940, cuando el mundo se hallaba convulsionado con los comienzos de la que sería la Segunda Guerra Mundial, la Línea Aérea Nacional puso una orden de compra en la Lockheed Aircraft Corporation por seis aviones Lockheed Electra modelo 10A.

Aeronaves que iban a significar un cambio importante en el transporte de pasajeros por vía aérea en nuestro país, poniéndose fin a la era de los aviones de tela que aún operaban en nuestra empresa bandera como lo eran los Trimotores Ford 5-ATC, los Curtiss Condor y los Potez.

A comienzos de 1941, embarcados y desarmados llegaron a Chile los tres primeros de ellos, que fueron puestos en condición de vuelo en la maestranza de Lan en Los Cerrillos, siendo numerados 001, 002 y 003 y bautizados posteriormente con los nombres de “Inés de Suárez”, “Diego de Almagro” y “Pedro de Valdivia”, iniciando aquel servicio a la zona norte del país el 11 de marzo de ese año.

Los tres restantes fueron recibidos en Valparaíso el 16 de agosto a bordo del “Santa Mónica” de la Grace Line y ya el 9 de septiembre se integraban a la flota.

En un acto que tuvo amplia difusión, el 22 de noviembre el “Diego de Almagro” (que había sido oficialmente bautizado con ese nombre el 19 de julio) y el “Inés de Suárez”, piloteados por Sergio García-Huidobro y Eduardo Lazo respectivamente, procedían a inaugurar los servicios de nuestra línea bandera a Concepción.

Tanto fue el entusiasmo de las autoridades y habitantes de esa ciudad con la llegada de los nuevos aviones, que esa tarde, antes de retornar a Santiago los Electra debieron realizar vuelos populares en Hualpencillo.

Años después, en junio de 1945, uno de los Electra fue basado en Punta Arenas, estableciéndose el Servicio Regional a Porvenir con tres frecuencias semanales.

Así mismo, cabe mencionar que, durante sus años de permanencia en la empresa, solo uno de aquellos bimotores tuvo un accidente con consecuencias fatales y no por causa del material.

Hecho que sucedió el 4 de agosto de 1947, cuando el “Pedro de Valdivia” que realizaba un vuelo de itinerario entre Santiago y Antofagasta, no llegó a destino, siendo encontrado estrellado dos días más tarde por un avión del Grupo de Aviación N°1, en el Cerro Jorguillo, en las proximidades del Cerro Coloso, al sur de Antofagasta.

Accidente que costara la vida del piloto Roberto Reed Merino, de su copiloto Enrique Alamos Ojeda y de su pasajero Ramón González Rodríguez.

Contando ya con material de vuelo más moderno como lo eran los Lodestar C-60, los Douglas DC-3 y los Glenn Martin 2-0-2, en 1949 Lan tomó la decisión de poner a la venta los Electra que aún mantenía en servicios. Concretándose en 1952 la enajenación de dos de ellos, matrículas CC-CLH y CC-CLI a la recién creada Línea Aérea Cinta.

Un lustro más tarde, ya en franca obsolescencia, en 1955 Lan retiró del servicio de pasajeros el último de los Electra, matrícula CC-CLEA, el “Diego de Almagro” (c/n 1145) y que fuera dejado como avión ejecutivo solo para los movimientos internos de la compañía para finalmente, en 1958 cumplida con creces su vida útil, ser ofrecido nuevamente en venta.

Transacción que se materializó el 9 de Septiembre de 1959, al ser llevado por su nuevo propietario a los Estados Unidos ostentando la matrícula N201PC, pasando por varios museos hasta terminar en Alaska, donde fue adquirido por Rob Mackley de Nueva Zelandia, quien lo embarcó hacia su país donde estaría siendo restaurado con la matrícula ZW-AWR.

Con esta información he solicitado a un amigo piloto que por estos días viaja a Nueva Zelandia, trate de ubicar al señor Mackley para determinar dónde y en qué estado se encuentra actualmente nuestro recordado “Diego de Almagro”.

Acompaño fotos de su bautizo el 19 de julio de 1941 en Los Cerrillos y de la última de él conocida tomada en el extranjero.