(Fuente El Mercurio)

“A 37 años del fallecimiento de Arturo Merino Benítez, el prócer de la aviación chilena, su legado sigue plenamente vigente, tanto en el ámbito militar como en el civil, a través de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y de la actual Latam. Su herencia, sin embargo, acaba de agregar un nuevo capítulo, esta vez en el ámbito familiar.

El martes, uno de sus nietos, Benjamín Merino Benavente, se graduó con la primera antigüedad de la nueva generación de oficiales de la FACh que egresó de la Escuela de Aviación Capitán Ávalos. Con 23 años, el joven es hijo del general de Aviación Arturo Merino Núñez, actual jefe del Estado Mayor Conjunto.

 

Destacado en atletismo y en básquetbol, Benjamín Merino siempre supo que su futuro estaba ligado a la Fuerza Aérea. “Era mi norte”, asegura. “Me llamó la atención la unión que tenían, y siempre sentí el deber de servir a mi patria”, agrega.

Haber nacido dentro de lo que denomina la “familia aérea”, le permitió vivir de cerca las experiencias propias de la carrera, en especial por la trayectoria de su padre. “Es un sentido valórico y de pertenencia”, explica.

Cuenta que su generación, que hace cuatro años comenzó con 140 alumnos, hoy está integrada por 70 jóvenes, proceso que creó un lazo importante entre los compañeros.

– ¿Cómo es su relación con su generación?

“Es como un colegio, porque después de cuatro años te empiezas a conocer con los otros, les cuentas tus problemas, están juntos todo el día y la noche”.

– ¿Recibes comentarios por tu familia?

“Si bien siempre hay gente que habla, uno siempre tiene que llenar sus zapatos solo. Sabía que tenía un peso grande atrás, pero hay que tener estándares, la ética, el honor, la lealtad y la excelencia del servicio”.

A su corta carrera, Merino ha recibido varios reconocimientos. Por ejemplo, como cadete meritorio en aptitudes militares y académicas en primer año. Además, integró la sección de honores de la Escuela de Aviación.

 

Sobre su apellido y su lazo con el creador de la FACh y mayor impulsor de la actividad aeronáutica nacional, reconoce que si bien “siempre supe que tenía un peso grande atrás, es un orgullo continuar su trabajo”.

Benjamín Merino, que el próximo año iniciará estudios para convertirse en piloto de combate, cree que el trabajo actual de la FACh es algo de lo que su abuelo estaría orgulloso. “Él siempre buscó que la Fuerza Aérea fuera íntegra con el país y creo que es algo que se ha logrado”, afirma.

A su juicio, un punto importante en el valor que la FACh le aporta al país es el apoyo ante situaciones extremas, como el último aluvión en Villa Santa Lucía. “Nosotros estamos para las catástrofes, la institución trabaja para Chile y presta este apoyo que es también humano, y es algo que mi abuelo quería cuando empezó este camino”, asegura.

En cuanto a su futuro, su meta es ser piloto. Y sobre su familia, dice con orgullo que, si tuviera un hijo, “me encantaría que también estuviera en la Fuerza Aérea”.

(Ver también en sección NUESTRA HISTORIA – Historia de Lan Chile 1929 -1984 de Sergio Barriga K.)

 

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