Noviembre del año 2001, el fatídico año de las Torres Gemelas. Fresco en la memoria estaba aún el atentado terrorista del 11 de septiembre en Nueva York. Por eso del azar, nos tocó ser la primera empresa sudamericana en volver a operar un vuelo desde Nueva York después del atentado.

 

*

 

Lan Chile había dejado de ser, hace ya varios años, aquella empresa pública ideada por el Comodoro Arturo Merino Benítez en 1929 durante la Presidencia del General Carlos Ibáñez del Campo: una empresa aérea nacional destinada a integrar el país. Gloriosas páginas se escribieron a bordo, primero de los Gipsy Moth con su pequeña pero valiosa carga, hasta los poderosos multimotores jet conquistando espacios en el transporte aéreo internacional.

 

Conforme a los signos de los tiempos y el profundo quiebre institucional y político de 1973, Lan hizo el viaje a la privatización pasando por diversas etapas, hasta aterrizar finalmente en manos de los empresarios Juan Cueto, Sebastián Piñera, Boris Hirmas y Ramón Eblen. De una empresa pequeña, orgullosa de su librea tricolor y estrella solitaria, de no más de unos 3000 empleados en los años 70, en que casi todos nos conocíamos de nombre y apellido, pasaríamos a la modernidad y a la globalización, con transformaciones radicales y una planilla de más de 11000 empleados.

 

Los aviones ya no se comprarían mendigando fondos a los Ministros de Economía y de Hacienda para comprar de a uno, dos o tres. Ahora las órdenes de compra son por decenas e incluso centenas, de acuerdo a una cuidadosa planificación y conforme a las estrictas proyecciones “del negocio”. Pero, de algún modo, al precio de quedar nuestra historia y nuestra librea tricolor, cada vez más olvidada y relegada al hermético cofre de los recuerdos.

 

Empezaron a imperar los criterios de eficiencia y productividad. Hace solo un año se había incorporado un especialista en eliminar la “grasa” que porfiadamente se va acumulando en las empresas. La tarea de “racionalización” (eufemismo para procesos de despido) fue asignada a Susana Tonda (1) ex gerente de la división Banefe del Banco Santander, un profesional muy capaz, experto en el manejo de los recursos humanos y recordada por su excelente trato, en lo personal.

 

Pero también corrían aires de conflicto laboral. En los primeros días de septiembre se producen los primeros desencuentros entre la empresa y los pilotos, que empezarían su negociación colectiva el 15 de octubre. Se producen tensiones entre los distintos estamentos de trabajadores. El “Personal de Tierra de Lan Chile” se enfrenta a los pilotos con una dura declaración: “Discrepamos con lo expuesto en su carta (de los pilotos), porque con los inconvenientes ocasionados a nuestros pasajeros (plan de trabajo lento) se ve expuesta nuestra fuente de trabajo, ya que el costo que se deberá pagar será muy alto para los 11000 empleados de Lan Chile.”

 

 

En este contexto se produce el acto terrorista de las Torres Gemelas que genera un alarmante comunicado del VP Sr. Enrique Cueto:

 

“Los lamentables acontecimientos ocurridos en Estados Unidos el pasado martes 11 de septiembre, han provocado un impacto mundial de tal magnitud, que han desencadenado la crisis más grande de la historia en la industria de la Aeronavegación Comercial”. Luego agregaba: “Nuestros ingresos están siendo afectados por una gran contracción de la demanda, especialmente en la Ruta a Estados Unidos, que constituye un pilar fundamental de nuestras operaciones, y adicionalmente, nuestros costos se están incrementando fuertemente por las inversiones requeridas en nuevas medidas de seguridad, y aumentos significativos en combustibles y seguros, entre otros”. Para terminar con: “Vemos con preocupación cómo estos hechos ponen en riesgo el trabajo que nuestro equipo ha desarrollado durante años, con gran esfuerzo, para crear una compañía estable, eficiente, ordenada y productiva.  Lan Chile ha logrado posicionarse en el alto nivel en que se encuentra, gracias a nuestras personas y a nuestros pasajeros, y espero seguir contando con ustedes y con ellos, para que unidos podamos proteger y desarrollar a nuestra empresa, a pesar de los difíciles momentos que estamos viviendo”. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

 

En la prensa, Lan también es tema:

 

“Lan define en 15 días si reduce frecuencias y personal. Al contrario de las compañías estadounidenses, no pide recursos económicos para enfrentar la crisis desatada tras los atentados en EE.UU., sino que demanda mayor flexibilidad para operar. Definirá las medidas que adoptará para minimizar el impacto sobre sus resultados y operaciones de la crisis desatada tras el secuestro de cuatro aviones y los posteriores atentados contra Nueva York y Washington”.

 

“Hace meses está detenido el proceso de reestructuración de Lan que pretende separar a la empresa en dos holdings: uno de pasajeros y otro de carga, lo que es indispensable para que la compañía opere en igualdad de condiciones con otras grandes del mundo”.

 

“Turbulencia a la Vista. Los anuncios de recortes en el número de vuelos y despidos cruzaron la frontera americana. Lan Chile ya suspendió el vuelo non stop con destino a Nueva York y no descarta reducciones de frecuencia y de personal”.

 

“La agencia clasificadora Fitch colocó esta semana en observación negativa a Lan Chile, Aerovías de México S.A. y Compañía Mexicana de Aviación. La clasificadora estimó que Lan Chile, Aeroméxico, Mexicana y Taca (de El Salvador) perdieron cada una entre cinco y 15 millones de dólares sólo la semana pasada”.

 

“Por si fuera poco, Lan enfrenta una tensa relación con sus pilotos. Despidió 73 profesionales, que replicaron interponiendo recursos de protección, a las puertas de una negociación colectiva que se inicia en octubre. Y que promete también ser una de las más conflictivas, con los pilotos denunciando prácticas antisindicales y el uso de profesionales indocumentados”.

 

En los EEUU la situación no es menos aguda:

 

“Los anuncios de recortes en el número de vuelos y despidos estallaron en los radares de los pilotos: United Airlines y American Airlines comunicaron que eliminarán a alrededor de 40 mil empleados; Boeing, la mayor empresa del mundo en el rubro de fabricación de aviones comerciales, reducirá en un 15% su plantilla, lo que equivale a unos 30 mil puestos de trabajo”.

 

En cuanto a la reestructuración de Lan las noticias son mejores:

 

“Lan Chile fue autorizada ayer (26 de septiembre) para continuar con su proceso de reestructuración interna, luego de que la Comisión Resolutiva Antimonopolios levantara la prohibición que en ese sentido pesaba sobre la aerolínea. Esto le permitirá a la empresa iniciar las operaciones en los próximos días de Lan Express – que reemplazará a Ladeco – y continuar con los cambios en sus áreas de pasajeros y carga”.

 

Al alarmante comunicado del VP Enrique Cueto del 21 de septiembre se suma otro no menos dramático el 1 de octubre a todo el personal de Lan:

 

“…Ante la prolongación de esta crisis y en función de nuestra responsabilidad de proteger la continuidad de nuestra compañía y de su servicio, nos hemos visto obligados a adoptar las siguientes medidas extraordinarias:

  1. Reducir nuestras operaciones en aproximadamente un 10 %. Esta medida afecta principalmente los vuelos internacionales, y en especial la ruta a Estados Unidos.
  2. Como consecuencia de esta reducción de operaciones, nos vemos en la dolorosa obligación de adecuar nuestra dotación de personal a la nueva realidad del mercado. Es por ello que, en los próximos días, se procederá a desvincular de la empresa a 650 personas, lo que representa aproximadamente el 5 % de nuestra actual planta de empleados.
  3. Ante esta dolorosa situación impuesta por circunstancias externas a Lan Chile, y con el objetivo de apoyar a quienes deban alejarse de la compañía, la empresa otorgará beneficios adicionales de salud, seguros y de asesoría para enfrentar esta delicada circunstancia.

En este momento tan difícil para todos nosotros, debo reiterar que estas decisiones las hemos adoptado única y exclusivamente para asegurar la estabilidad de nuestra empresa, que presta diariamente un servicio a miles de pasajeros y clientes, y que es fuente laboral de más de 11 mil trabajadores. Para las personas que se alejan de la compañía sólo tenemos palabras de agradecimiento y aprecio.

A pesar de la crisis por la que atravesamos, quiero hacer saber a todo el personal de Lan Chile que la administración continuará trabajando con más fuerza que nunca hasta retomar la senda de desarrollo por la que veníamos, tarea en la cual estoy seguro de contar con el compromiso de todos y cada uno de ustedes.

Afectuosamente, Enrique Cueto Plaza”.

 

Ahora también entra a tallar el Gobierno:

 

“El ministro de Trabajo, Ricardo Solari, se reunirá hoy (3 de octubre) con los ejecutivos de Lan Chile para analizar los despidos que anunció la compañía y que afectarán a 650 trabajadores”.

 

“La idea es trabajar junto a Lan para que se puedan mantener los puestos de empleo y que la línea aérea siga funcionando normalmente.

Sobre el proceso de negociación colectiva que vivirá Lan Chile en los próximos días, Solari dijo que los despidos sean hechos independientes a este proceso y que “si no fuera así, esto obviamente sería una situación lamentable”.

En todo caso, el ministro reconoció que a veces hay despidos que corresponden a contingencias inevitables y en el caso que esto se produzcan la inminencia de una negociación colectiva “hay que ver el modo en que ambos hechos son absolutamente independientes”.

 

“En tanto el presidente de Lan Chile, Jorge Awad, no descartó (tras reunirse con el triministro de Economía, Minería y Energía, Jorge Rodríguez Grossi) que se puedan producir nuevos despidos dentro de la compañía, dada la complicada situación de la industria aerocomercial. “Estamos recién viviendo el primer día de una situación muy dolorosa. Por ello, hoy nadie puede decir “nunca haré esto”, ya que sabemos en la situación en la que nos encontramos”, dijo Awad.

 

Los pilotos acusan y reciben respuesta de la empresa:

 

“Para el sindicato de pilotos, la aerolínea aprovechó la crisis para justificar despidos con personal que mantenía diferencias con la plana ejecutiva de la empresa, justo cuando se avecina una nueva negociación colectiva. Al respecto, Cueto descartó categóricamente tal acusación y negó versiones de prensa que señalaban que la aerolínea está contratando pilotos extranjeros para reemplazar a los chilenos”.

 

Entre tantas malas noticias, una buena:

 

“Pese a la crisis, el ejecutivo de Lan Chile confirmó que el plan de renovación de las naves de la compañía continúa en marcha. Esto significa un desembolso de US$1.300 millones, por 20 aviones Airbus”.

 

Extensa entrevista al Presidente de LAN Jorge Awad en “Cosas” del 5 de octubre:

 

“Awad, de 55 años, casado con la buenamoza Jeanette Manzur, tres hijas, es ingeniero comercial y un destacado empresario ligado a la DC y a la Concertación. Actualmente, participa en 12 directorios de empresas. Entre ellos, preside los de Lan Chile y de Telex Chile, e integra los del Banco de Chile, Copeva, La Nación, Gacel y Bellavista Oveja Tomé.

Su ubicación y su vasta experiencia, además de su origen árabe, lo convierten en una voz que tiene algo que aportar en relación a los efectos para la economía chilena y para la principal aerolínea de nuestro país que está teniendo el ataque terrorista contra Estados Unidos.”

 

Sobre el conflicto con los pilotos Awad responde:

 

“- ¿Y por qué fueron despedidos 73 pilotos y 650 funcionarios?

-Ha habido una tensión, pero con un grupo de 340 pilotos, en un total de 11 mil personas. Para una compañía seria y prestigiada en el mundo, la disciplina es fundamental y no se podía permitir que de la noche a la mañana empezaran a producirse atrasos injustificados en muchos vuelos y un aumento sideral de las licencias médicas. Y los otros despidos se deben a una baja en la demanda, que es un fenómeno mundial. Por lo mismo, no se descartan nuevas reducciones.

 

-Si la empresa está a nivel de las 10 mejores aerolíneas del mundo, como las de One World, ¿por qué sus pilotos no tienen sueldos equivalentes?

-Es que eso sería como que el gobierno, por decreto, estableciera que el ingreso de los chilenos subió de cinco mil dólares per cápita a 35 mil, como en Estados Unidos. La nuestra es una realidad diferente”.

 

A esas alturas la gran sorpresa es el quiebre del Sindicato de Pilotos y Técnicos de Lan Chile:

 

“130 SE “DESCOLGARON” DEL SINDICATO

Lan Chile “amaga” huelga de pilotos y negocia anticipadamente con la mitad.

Bastante debilitados enfrentarán los pilotos de Lan Chile el proceso de negociación colectiva que oficialmente comienza mañana (17 de octubre) – y que se había anticipado como “dura”-, luego de que la empresa llegara a acuerdo con 130 personas que se “descolgaron” del sindicato, quedando a la fecha sólo 120 pilotos afiliados. Así lo señalaron hoy fuentes del sindicato (su Presidente Baldovino Bendix), quienes entre mañana y el 22 de octubre tienen plazo para presentar su propuesta a la compañía.

 

Según informó el sindicato de pilotos, de los 360 que se desempeñaban en la empresa 108 fueron despedidos entre el 14 de septiembre y el 2 de octubre, y 120 fueron llamados por la empresa para ofrecerles un convenio individual.

 

Por su parte, Lan Chile reconoció que la empresa ya llegó a acuerdo con cerca de 120 pilotos que se desafiliaron del sindicato, pero recalcaron que no se trató de una práctica antisindical, sino que los involucrados “negociaron usando sus derechos” y “por voluntad propia”. Agregaron que para cualquier denuncia están las instancias correspondientes.

 

Respecto a las condiciones de la negociación, indicaron que éstas son “confidenciales”, puesto que se trató cada caso en forma particular.

En cuanto a los 108 pilotos despedidos, la compañía señaló que efectivamente 73 de ellos dejaron de pertenecer a Lan Chile debido a incumplimientos de sus obligaciones laborales. Explicaron que con el fin de presionar en el marco de la negociación colectiva los pilotos iniciaron el 26 de agosto pasado el “plan lento” que bajó los estándares de puntualidad de la empresa que llegaron incluso a 20%.

Agregaron que a esas 73 personas se suman otras 27 que salieron en el ajuste que debió hacer Lan Chile, luego de los atentados del 11 de septiembre, lo que implicó el despido de 650 empleados de la empresa”.

 

En cuanto a la reestructuración del holding Lan Chile, su filial Ladeco S.A. pasaría a llamarse Lan Cargo Chile. En cuanto a las operaciones de transporte de pasajeros, fueron transferidas a principios de este año a una nueva filial de Lan Chile, denominada Transportes Aéreos S.A., la que prestará servicios bajo la marca Lan Express.

 

En conjunto, la empresa vuela a 15 destinos en Chile; 18 destinos en otras ciudades de A. Latina; 14 destinos en Estados Unidos; 8 destinos en Europa y dos en el Pacífico Sur (por medio de alianzas con American Airlines, Alaska Airlines, AeroMéxico, Tam, Varig, British Airways e Iberia). Actualmente opera con una flota de 44 aviones de pasajeros (de los cuales 13 aún son B-737) y 8 de carga.

 

Dentro de todo este ingrato clima conflicto laboral otra buena noticia comunicada a todo el personal del holding:

 

“El 9 de noviembre Lan se inaugura el Edificio Corporativo y Terminal de Carga en la ciudad de Miami, con la presencia del Presidente de la República, Don Ricardo Lagos E., además de otras importantes autoridades. Con este proyecto Lan Chile se posiciona como el terminal más grande de líneas aéreas no americanas en el aeropuerto de Miami, el que a su vez es el principal terminal de carga del mundo.

Un hito importantísimo, no sólo por el tamaño de la inversión realizada, sino también porque permitirá a Lan potenciar el desarrollo de sus negocios y marca una ventaja competitiva que la llevará a ser una de las 10 mejores líneas aéreas del mundo”.

 

El 29 de noviembre y tras semanas de negociación, finalmente Lan Chile llegó a un acuerdo con el sindicato de pilotos, en el marco del proceso de negociación colectiva. El acuerdo tendrá vigencia durante 4 años y consideró un aumento real del 2% en sueldos. Llegaba a su fin un tormentoso proceso que lamentablemente afectó severamente la convivencia entre la empresa y el cuerpo de pilotos.

 

En términos económicos, la suma de dificultades sufridas por Lan en 2001 le significaron una caída de 77,6% con una magra utilidad neta de US$ 11 millones.

 

*

 

 

Así viví y sufrí desde mi cargo de Sub Gerente de Estándares de Vuelo este agitado año 2001. Ningún empleado dejó de sentirse salpicado por las dificultades y crecientes exigencias que demandaban las imprevistas y difíciles situaciones. Como un proveedor de un servicio a las operaciones aéreas, por cierto, no me eran indiferentes los graves problemas que observaba en la convivencia de los pilotos con la empresa y sinceramente habría deseado un camino menos confrontacional.

 

 

Preocupado por el curso que estaban tomando las acciones, tuve la oportunidad de conversar sobre el clima de crispación que vivíamos internamente, con el entonces Gerente General Sr. Luis Ernesto Videla Berguencio un hombre sensato y respetuoso, siempre dispuesto a entender y dialogar. Me escuchó interesado, pero lamentablemente el tren ya se había descarrilado.

Luis Ernesto Videla era conocido por el trato extremadamente deferente que tenía con el personal antiguo. Un hombre de un carisma muy especial. Decidió alejarse de Lan para emprender nuevos desafíos en la Universidad de San Sebastián. En un desplazamiento aéreo como parte de sus nuevas tareas encontró la muerte en la plenitud de su vida. Una perdida dolorosa para todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerlo como Jefe y ser humano. (2)

 

 

Era el día viernes 30 de noviembre de 2001, se aproximaba un fin de semana aparentemente igual que cualquier otro, Sin embargo, todo cambió al ser citado a la oficina de mi jefe el Gerente de Operaciones de Lan, el Coronel Fach (R) Jaime Silva R. Sin muchos preámbulos me transmitió la decisión de la empresa de “desvincularme” a partir de ese momento. El anunciado plan de despido de la empresa me había tocado también a mí, era uno de los 650.

 

Si bien entendí que el jefe era un simple vocero de instancias superiores, el impacto fue brutal. Se me aplicaba, como en general a cualquier otro empleado de la época y probablemente hasta hoy, la fría causal de “por necesidades de la empresa” (Art 161 del Código del Trabajo) por la cual se ponía fin al contrato de trabajo entre Lan Chile S.A. y el suscrito.

 

 

Tenía la suficiente cantidad de años para saber que mi permanencia en la empresa no podía ser un compromiso “de por vida” y menos en un franco ambiente de “racionalización”. Pero también, siempre pensé que el paso al retiro sería algo natural que se anticiparía amablemente. Sabía que cuando llegara ese día procedería, sin drama, como lo hizo en su oportunidad en 1973 el Comandante de Aeronave (R) Julio Benavides U. (3) Me despediría formalmente y agradecido con una carta, tanto de la empresa como de mis compañeros de trabajo, que constituyeron mi familia por el periodo más importante de mi vida. En tiempos de Julio Benavides no había internet y correo electrónico. Su carta fue depositada con extrema delicadeza en los casilleros que cada piloto tenía en la caseta de “Movilización” al lado del ingreso Norte de nuestras instalaciones en Los Cerrillos. Fue un gesto que no volvería observar ni se transformaría, lamentablemente, en una tradición saludable de gratitud a la empresa, de camaradería entre colegas pilotos y personal en general.

 

 

Pero lo que me había sucedido tan intempestivamente (por un exceso de ingenuidad) no solo me afectaba a mí, sino también a mis colaboradores que súbitamente quedarían “huérfanos” de su jefe, ese fantástico equipo de colaboradores a los que con cierta suficiencia habíamos impuesto el nombre de “El Dream Team” …

 

 

 

Tal vez otros no vivan con tanta intensidad el sentido de pertenencia a una empresa, ese sentido de familia que cobija y enriquece. Creo que la mayoría de los pilotos no pueden sustraerse a esa fidelidad e identificación con la librea de sus aviones. Una minoría, ayer y hoy, suele escoger la opción de mejores perspectivas económicas o de mayor desarrollo profesional y transitan (exitosamente, por cierto) por mercados laborales tan lejanos como Medio Oriente, el Sud Este asiático o la misma China. Hoy esa opción que es concreta, se presenta sólo gracias a que LAN y su sucesora Latam produce pilotos al más alto nivel profesional con una flota compuesta de los aviones más modernos y avanzados que ofrece el mercado. Tengo la impresión que es más saludable para una empresa aérea disponer de pilotos que no están constantemente bajo la tentación de emigrar a otras latitudes. Tampoco el desempeño del piloto debería estar solo de acuerdo a los beneficios que recibe sino especialmente por la satisfacción del trabajo bien hecho, por su participación activa en la construcción del prestigio de su empresa y por la excelencia del servicio ofrecido a sus usuarios. Claro, esa debe ser una visión compartida tanto por la empresa como por cada piloto.

 

 

Pasado ese trago, por cierto, muy amargo en la oficina del Gerente, me senté en mi escritorio para hacer lo que siempre pensé que haría en esas circunstancias: ¡Despedirme! Sentía la imperiosa necesidad de agradecer a Lan haberme permitido servir y colaborar en las más diversas circunstancias, como piloto y como gerente, en tierra, por tan largo tiempo.

 

Tome el listado de los correos electrónicos de todos aquellos que de alguna u otra forma había tenido la oportunidad de compartir mi gestión en distintos ámbitos. Luego comencé a redactar lo que en ese instante dictaba mi recta conciencia y sobre todo el gran amor a una empresa por la que me había entregado por entero.

 

Lentamente, borrando y corrigiendo iban saliendo las palabra y frases que brotaban del fondo de mi corazón y que finalmente partirían con un simple clic a los distintos destinatarios:

 

“Querido amigos

 

Quiero contarles que al cabo de 45 años he llegado al fin de mi camino como trabajador de Lan Chile.

 

Fueron 45 años hermosos dedicados ininterrumpidamente a un proyecto fascinante y en constante desarrollo. Ahora me esperan otras tareas y procuraré que otros desafíos sigan dando sentido pleno a mi vida; todo ello enriquecido por esta fabulosa experiencia y aventura vivida durante 45 años junto a Lan Chile, como piloto y como Gerente.

 

En esta hora de despedida quisiera poder estrechar la mano a cada uno de ustedes para agradecerles su sincera amistad, su valioso apoyo, y su generosa y leal colaboración. Dejo un grupo humano que recordaré con nostalgia y mucho cariño. Espero no haber defraudado a los que en mi depositaron su confianza y a   los que me tocó conducir en mis diversas gestiones. Sólo puedo asegurar que traté de poner en todas ellas, mi máximo empeño y todas mis capacidades.

 

Los tiempos difíciles y amargos que estamos viviendo, los superaremos tal como lo hemos hecho tantas veces a lo largo de la historia de Lan. No tengo la menor duda que con las capacidades profesionales disponibles y vuestra gran calidad humana sabrán salir más fortalecidos de la crisis.

 

No permitamos que los desencuentros se transformen en antagonismos insuperables. De la búsqueda permanente de coincidencias y de la comunidad de propósitos, nadie debería marginarse. Al respecto no puedo dejar de evocar esta plegaria de la “Oración para la hora de Decisión” que suele hacernos tanta falta:

 

Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.

No me dejes inculpar la traición a los demás

por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo

y a juzgarme como a los demás.

 

Vayan finalmente mis mejores deseos para todos ustedes junto a sus respectivas familias, que se hagan realidad sus proyectos y sus sueños junto a Lan, creciendo en ello como seres humanos y criaturas de Dios.

 

Un gran abrazo y hasta siempre.

 

Omnia in bonum”.

 

 

Lo más gratificante de todo este episodio fue la respuesta extremadamente cálida de varios de los destinatarios cuya identidad me permito develar ahora como un testimonio del espíritu de comunidad que ninguna empresa debería jamás descuidar ni menos abandonar. Lo que más valoro de mis años en Lan es el sentimiento de comunidad y pertenencia a un grupo humano muy valioso.

 

Pido perdón por una eventual omisión, por falla de memoria, pero tengo presentes con mucha viveza algunos nombres de aquella comunidad, diversa en cuanto a áreas de trabajo, de 2001:

 

Jorge Elías Juan Morgado del Pozo, Jorge Hanson, Nelson Cohens, Ronald Juica, Jose Luis Muñoz, Ralph Piket, Ernesto Melo, Gastón Saez, Herbert Guenther, Juani Palet, Luis Ebensperger, Carlos Mueller L., Ángel Campos, Pedro Figueroa, Sergio Velis, Carlos Solís, Ricardo Real, Roberto Lara, Alejandro Doren, Juan Carlos Menció, Juan Patricio Bahamondes Gomez y tantos otros que súbitamente reviven gratamente en mi memoria.

 

 

Con algunos me he vuelto a encontrar o por teléfono hemos recordado los gratos momentos compartidos. Otros han seguido otros caminos lo que, sin embargo, no me ha impedido recordarles con muchísimo afecto hasta el día de hoy. Hay algunos cuyo recuerdo es más bien doloroso como el del extraordinario Luis Ernesto Videla trágicamente fallecido en un accidente de aviación. Un ejemplo de liderazgo positivo cuya partida de Lan marcó un verdadero antes y después. 

 

 

 *

Mi adiós en la comida de fin de año (2001) de la Gerencia de Operaciones.

 

Quiero pedirles antes que nada que consideren mi presencia en esta reunión como un mero accidente, una simple coincidencia de mi alejamiento, con la celebración de este evento anual, destinado a estrechar los lazos dentro del ámbito de la Gerencia de Operaciones y al cual he sido gentilmente invitado. Yo me estoy retirando de la escena y son ustedes los que seguirán siendo los protagonistas sobre cuyos hombros descansará en gran medida el éxito o el fracaso de la gestión operacional.

 

Si bien todos los que estamos aquí reconocemos esa responsabilidad, muy pocos de los que se suben a un avión lo saben. Para la mayoría de ellos los pilotos no son más que personajes que llevan una vida frívola, llena de glamour en distintos lugares del planeta, seres casi extraterrestres. Es el famoso estereotipo de “su majestad el piloto” que de alguna manera los mismos pilotos equivocadamente suelen reforzar al autocalificarse con demasiada insistencia que son “especiales”. Es digno de meditar que otras profesiones también consideradas “especiales” no conciten hacia ellos esa relación tan frecuente de amor-odio o admiración-rechazo que se da con respecto a los pilotos.

 

Mientras unos les reconocen a los pilotos su alto nivel de exigencias profesionales imposibles de improvisar, otros los ven más bien como un peligroso factor de desestabilización laboral dentro de sus respectivas empresas.

 

Estas distintas visiones hacen que la vida de cada piloto se desarrolle en un ambiente de permanente complejidad, de intensas exigencias profesionales e interacciones con un medio, que normalmente le es adverso o antagónico. Todo ello acompañado de un mercado laboral, por períodos, limitado; una industria que es más dinámica y en creciente competencia, lo que hace cada vez menos obvio que la relación piloto – empresa sea indefectiblemente para toda la vida.

 

La tragedia de las torres gemelas nos ha recordado una vez más los niveles de barbarie que puede alcanzar el ser humano. Fue una atrocidad que golpeó al mundo y particularmente a los pilotos.

 

Pero ese es el mundo que hoy estamos obligados a enfrentar con la responsabilidad que cada uno tiene desde su particular puesto de trabajo. Frente a la destrucción, el imperio del caos y la mediocridad, hay que levantarse y luchar por un futuro mejor. Es la mejor manera de dar sentido pleno a la vida, dejando atrás el dolor, los rencores y poniendo todos sus esfuerzos para la recomposición de los lazos que unen y que harán más fructífera la convivencia, una convivencia que es particularmente importante en el ejercicio de la profesión del piloto.

 

El mundo del piloto es fundamentalmente su avión, sus pasajeros, su tripulación y su cockpit. Sin una sana convivencia no habrá avión, ni pasajeros, ni tripulación, ni cockpit y estará ausente lo que es la esencia en un piloto, la alegría de volar.

 

La alegría de volar es lo que debe estar presente en todas las actuaciones y expresiones del piloto. Es lo que lo impulsa al trato amable con los que le acompañan en la aventura de cada vuelo, ya sea como pasajero, tripulante o como los que, desde tierra, apoyan y hacen posible su operación. Es el espíritu que hace exitoso el trabajo en equipo, pilar fundamental de la seguridad. Hay que luchar por recuperar en plenitud esa alegría de volar, esforzándose en contagiar su entorno con ella. Es una tarea que atañe tanto al piloto como a la empresa, ya que ambos necesitan que los pilotos vuelvan a ser una hermandad que sufre y se alegra del mismo modo con las vivencias de cada vuelo programado por la empresa, que recuperen la alegría de volar.

 

En cuanto a mí, quiero agradecerles hoy su valioso apoyo, y vuestra siempre generosa y leal colaboración. Sin ello no habría sido posible el éxito de mi cometido dentro de la Gerencia de Operaciones. Dejo un grupo humano que recordaré con nostalgia y mucho cariño.

 

Espero no haber defraudado a los que en mi depositaron su confianza a lo largo de estos 45 años en forma ininterrumpida junto a LAN. Sólo puedo asegurar que, en mis diversas gestiones, siempre traté de poner en ellas, mi máximo empeño y todas mis capacidades.

 

***

(1)

Después de 7 años como vicepresidente de Organización y Procesos en Lan Chile, Susana Tonda (Ingeniero comercial, director ejecutivo del Centro de Gobierno Corporativo UC) se desempeñó como gerente general de Casa & Ideas y luego estuvo durante seis años como directora ejecutiva del Hogar de Cristo (” Malgastar recursos en cualquier empresa es un delito, hacerlo aquí, en el Hogar de Cristo, es un pecado”). En la actualidad fue designada Directora del Sename, cargo en que todo el país le desea el mayor de los éxitos.

 

(2)

 

El Lunes 1 de marzo 2010, el vuelo que una delegación de altos directivos de la Universidad San Sebastián realizaba desde Santiago a Concepción para evaluar el impacto que el terremoto del sábado había tenido en el campus Las Tres Pascualas de esa casa de estudios, terminó en tragedia. El avión Piper PA-31 matrícula CC-PGY, cayó en una zona boscosa cercana a Tomé, al norte de Concepción pereciendo sus seis ocupantes. Las víctimas son el piloto y dueño de la nave, Marcelo Ruiz Pérez, decano de Ingeniería de la Universidad San Sebastián; Luis Ernesto Videla, vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos de la USS; Pablo Desbordes, director nacional de Asuntos Estudiantiles de la universidad; Ignacio Fernández, socio y gerente de la Inmobiliaria Andrés Bello; Juan Guillermo Moya, gerente de Proyectos de dicha empresa, y Rodolfo Becker Barría, vicerrector de Administración y Comunicaciones del Instituto Profesional IPEGE.

 

Luis Ernesto Videla Berguecio, era hijo del ex jefe de la delegación chilena ante el proceso de mediación papal, general (r) Ernesto Videla. Era desde 2006 vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos de la USS. Ingeniero comercial de la UC,

 

Videla fue contratado en los 80 por la aerolínea de carga Fast Air, de la familia Cueto. Cuando compraron LAN y llegaron nuevos socios -entre ellos, Sebastián Piñera-, le correspondió impulsar el despegue internacional de la aerolínea logrando la apertura de mercados como Perú, Ecuador y Argentina. También participó en la compra de Ladeco y en la posterior fusión con la aerolínea. Ejerció como vicepresidente de planificación y desarrollo de LAN desde 1994, luego fue vicepresidente comercial, y entre 1996 y 2004 asumió la gerencia general. Después fue nombrado director ejecutivo. En 2006 dejó su cargo y asumió en la USS, donde jugó un importante papel en la consolidación y expansión del plantel. Era casado con Ana María Velasco, hija del ex ministro del Interior Belisario Velasco.

 

(3)

 

Ver también en ALMA MATER – Curso 1943

 

 

***

 

Los despidos en general hoy, desde otra mirada

Según estudio realizado por DNA Outplacement (E & N El Mercurio 23 Abril 2018):

“Enojo” y “sorpresa” son las principales reacciones de los chilenos ante un despido

 

Dado los buenos índices económicos y laborales en el país, la gran mayoría de los ejecutivos y trabajadores no cuentan con las herramientas emocionales para recibir la noticia de un despido.

 

   

Con niveles de desempleo bajos en comparación al resto de América Latina, los chilenos parecen no estar tan acostumbrados a ser desvinculados de sus trabajos como en otras latitudes. De hecho, la tendencia es, por lo general, cambiarse de trabajo por decisión propia y no debido a un despido. Por lo mismo, cuando esto último ocurre, en la mayoría de los casos, la desvinculación no es bien recibida.

 

Según el estudio “DNA Insights”, elaborado por DNA Outplacement y que sondeó a más de 1.400 personas en la región, el 57% de los trabajadores chilenos declaran sentirse enojado tras una desvinculación laboral. Asimismo, el 59% de los compatriotas dicen que esta noticia la toman por sorpresa al no haberla esperado. Esto se debe a que el bajo desempleo y la estabilidad laboral del país es un escenario que no prepara a los ejecutivos para esta noticia.

 

La directora de DNA Outplacement, Isabel Carrasco, comenta que estos resultados se explican porque la idiosincrasia del chileno es más rígida y menos preparada para los cambios que se viven actualmente.

 

“La estabilidad económica del país le permite a las empresas crecer mucho y despedir poco, pero cuando esto último sucede, se evidencia que las personas no están preparadas y que tampoco se lo esperaban, quedando -en la mayoría de los casos- en estados de shock e impotencia, los cuales se terminan por transformar en enojos”, señala Carrasco.

 

Diferentes reacciones a nivel regional

 

Las reacciones que genera un despido son diversas y están condicionadas por el contexto del país y la situación que vive el mercado laboral.

 

En el caso de Brasil, este es el país en donde más ejecutivos dicen haber percibido el despido previo a que se concretara. Los altos costos de vida y la crisis económica y estructural que se vive posicionan al brasileño como un escenario donde las reestructuraciones y la baja en inversiones son habituales, por lo que una desvinculación no se presenta como algo desconocido para ellos.

 

Por su parte, en Colombia, el bajo nivel de feedback entregado a los ejecutivos por parte de los superiores, sumado a la escasa visión del negocio a nivel general, provoca que estos sean sorprendidos ante un despido. En ese país, el 38% de los trabajadores se deprimen y declaran encontrarse sin ganas de retomar la carrera.

 

Según explica el director ejecutivo de Spring Professional, Felipe Lagos, en Perú la parte profesional no es tan compleja. “Existe una escasez de buenos profesionales porque la base de la pirámide no posee una buena educación. Es por esto que la reacción de los ejecutivos medios y altos ante el despido es súper tranquila”, profundiza Lagos.

 

Esto se evidencia en los estados de ánimo que se manifiestan en estas situaciones, en donde los peruanos son quienes toman una desvinculación como una situación normal de la vida profesional.

 

Estadías en empresas por 20 años ya no son una posibilidad

 

Junto con el cambio e integración de las nuevas generaciones a la fuerza laboral, el pensamiento organizacional ha debido adecuarse a las nuevas modalidades de trabajo y a una demanda de mayor eficiencia.

 

Los tiempos de permanencia en las distintas áreas de las compañías se han vuelto cada vez menores y las empresas lo han entendido. La idea de creer que los puestos de trabajo perdurarán por 20 años ha cambiado radicalmente. Es así como el pensamiento organizacional actual no se condice con lo que sucedía en las décadas pasadas. Es más, éste ha mutado junto con las nuevas generaciones y las expectativas laborales que ellos tienen.

 

Según explica la directora de DNA Outplacement, Isabel Carrasco, las organizaciones están en conocimiento de que el profesional contratado tiene una curva de aprendizaje de un periodo menor a tres meses y que, con esto, el aprovechamiento que pueden obtener del trabajador fluctúa entre tres a cinco años en promedio, siempre y cuando el profesional logre posicionarse en el cargo.

 

“Las compañías están sacando profesionales no por temas de desempeños, sino que por el recambio generacional que se vive, en donde se requieren habilidades mucho más transversales, por ejemplo, un gerente que funcione como un líder referente sin la necesidad de tener gente a cargo”, expone Carrasco.

 

Sin embargo, el hecho de que las estructuras se ajusten y que salga gente no significa que no se contrate personal, sino que, todo lo contrario. Un ejemplo de esto es la reducción de tiempo que ha tenido la recolocación de los altos ejecutivos en el país, en donde -según señalan desde DNA Outplacement- los escasos puestos gerenciales que demoraban unos seis meses en recolocarse se han reducido a la mitad.

 

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3 a 5 años es el promedio de permanencia actual de los trabajadores en una organización, según indica Isabel Carrasco, directora de DNA Outplacement.

 

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57% de los trabajadores chilenos declaran sentirse enojados tras un despido

 

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¡A todas luces, los tiempos han cambiado! La fidelidad dejo de ser una virtud apreciada. El valor de la persona tiende cada vez más a degradarse al nivel de un insumo inerte más, escasean los afectos, las lealtades y los compromisos.