(Complemento de “Un B-26 en apuros” – May 15, 2013 en esta misma sección Gajes del Oficio – con comunicaciones radiales)

 

El dieciséis de Noviembre de 1962, un día viernes, dos aviones B-26 se aprestaban para cumplir con una etapa más del programa de instrucción. En el avión Nº 812 volarían el Subteniente don Luis Campos Poblete con el Sargento 2º don Dionisio Fuentes O’ Nell y en el Nº 845, el Comandante de Escuadrilla don Hans Bostelmann Petersen y el Sargento 2º don Carlos Michea Carvajal. Iba también en el segundo avión, el Cabo don Raúl Anez Troncoso.

 

El Subteniente Campos salió primero que el Comandante Bostelmann ya que disponían de misiones totalmente distintas. La salida del avión 812 se registró a las 14:48, hora local estando el aeródromo despejado, pero observándose algunas nubes bajas al norweste de la zona no afectando en absoluto al aeródromo de Cerro Moreno.

Después de una vuelta de tránsito, el 812 volvió a despegar de la pista, esta vez a las 15:05 horas para dirigirse a su zona de trabajo a fin de practicar maniobras. Campos volaba el avión desde el único control de mando que existe en esta clase de aviones -al costado izquierdo de la cabina- y Fuentes se había ubicado a su lado, sólo como acto de presencia, pero llevando un control sobre los instrumentos de vuelo.

Al iniciar una chandela y antes de llegar a la velocidad necesaria -280 millas- se sintió una fuerte explosión como si en una habitación hubiese estallado un tambor. El 812 poco a poco se fue clavando de nariz. La carlinga del piloto se había desprendido bruscamente golpeando la cabeza del piloto, el que había quedado en estado de inconsciencia. El golpe le había producido además de una profunda herida en la frente, la rotura total de sus fonos por lo que quedaba sin comunicaciones internas en el avión ni con tierra. Fuentes sólo atinó en un comienzo a tratar de enderezar el avión realizando todos los procedimientos que deben hacerse a bordo en un caso imprevisto de esta naturaleza. El altímetro marcaba 7.000 pies de altura y Fuentes para poder maniobrar el bastón de mando debía hacerlo con bastante esfuerzo por la misma posición que ocupaba en la cabina y porque al inclinarse sobre el bastón perdía totalmente la visibilidad hacia el exterior. Para Fuentes esto constituía un verdadero vuelo por instrumentos el que desconocía por no ser de su especialidad.

Al tomar el pulso del Subteniente Campos no lo sintió, la cara del Oficial presentaba un aspecto raro con la sangre que le manaba de su frente, sus labios estaban amoratados y su tez blanquecina le hacía entender que poco menos había muerto.

Fuentes llamó a la Torre de Control de Cerro Moreno así:

-Cerro Moreno Torre, Fuerza Aérea 812 le llama…

–812, adelante…

-Informo que piloto murió y avión se encuentra gobernado por e] Sargento Fuentes…

-Repita su mensaje…

-Informo que piloto murió, avión se encuentra gobernado por el Sargento Fuentes …

Mientras se tomaban las medidas pertinentes en tierra y despegaba el 845 con el Comandante Bostelmann, el Sargento Fuentes tuvo intención de saltar en paracaídas pues creía a ciencia cierta que el Subteniente Campos estaba muerto y esa sería la única solución para salvar su vida. Felizmente la Torre de Control le ordeno que se mantuviese en su posición. Había tiempo suficiente para comprobar si el Oficial estaba realmente muerto o no.

Los aviones se encontraron a 11.500 pies cerca de la Chimba e intentaron una formación.

-Bostelmann: -Vamos a traer a Dionisio hasta la pista.

-Michea: -Si, mi Comandante.

-Bostelmann: -Ud. que es su compañero de curso encárguese de las comunicaciones.

-Michea: -A su orden, mi Comandante.

Bostelmann y Michea formaban un equipo que había volado bastante tiempo junto y se complementaban a la perfección.

-Michea: -Dionisio, te habla Michea.

-Fuentes: -Adelante.

-Michea: -Estamos a tu lado. Te formamos.

Michea le hablaba a tiempo que le corregía las maniobras que iba realizando. Después de algunos minutos Fuentes empezó a volar mejor. Bostelmann quería bajarlo de los 11.000 pies con el propósito de recuperar al Subteniente Campos, si es que era posible esta medida. Fuentes después de mucho forcejear con el 812 usaba correctamente los estabilizadores.

-Michea: -No te vayas para arriba Dionisio.

-Michea: – Los virajes deben hacerse suavecitos para que el piloto se recupere.

-Bostelmann: Vamos bajando… controlando suave.

-Michea: No te vayas para arriba, sigue bajando. Debemos llegar a los 6.000 pies… Tenemos tiempo, mucho tiempo.

-Fuentes: -Mi Comandante. ¿Hasta cuándo vamos a volar?

-Bostelmann: -Tenemos tiempo. Debemos conseguir bajar porque a esa altura se debe recuperar el piloto.

-Michea: -Fíjate en el altímetro,

-Fuentes: -Vamos bajando

-Fuentes: El piloto no reacciona

-Michea: Estamos a 6.000 pies… mantente a esa altura.

-Bostelmann: Campito, Campito …recupérese Campito …Yo te estoy acompañando, Campito.

-Michea: – ¿Mejora mi Teniente Campos?

-Fuentes: -Negativo.

-Michea: -No te vayas para arriba… debemos estar a 6.000 pies.

-Bostelmann: – ¿Cuánto combustible le queda?

-Fuentes: -Me quedan 100 galones de bencina. Se me perdió la pista…

-Michea: -Sigue virando a la derecha…la pista está a la derecha tuya…

-Fuentes: – ¿A la derecha?

-Michea: -A la derecha tuya… Eso está bien…

-Michea: -No hagas los virajes tan escarpados… más lentos …

-Michea: -Así…

 

El Teniente Campos volvió en sí un poco mareado creyendo que se había quedado dormido. Fuentes le cambió los fonos para que le estancara la sangre. Pensaba que estaba sordo y que con el golpe se le habían reventado los oídos.

-Campos: – ¿Qué pasó, Fuentes?

-Fuentes: -Se voló la carlinga y a lo mejor nos vamos a lanzar en paracaídas.

Campos se dio cuenta entonces que la carlinga se había volado y se ajustó fuertemente el paracaídas. Le hacía caso en todo a Fuentes.

-Fuentes: – jEl piloto quiere lanzarse en paracaídas!

-Michea: -Olvídate del paracaídas… estás volando muy bien…trata de bajar más. Estamos nuevamente a 8.000 pies y debemos bajar a los 6.000 …

Al Subteniente Campos le dolía fuertemente la cabeza y estaba en estado de semi-inconsciencia…

-Michea: -Mantente calmado, no te precipites… Mi Teniente Campos va a recuperarse en un rato más… llevemos el avión a 6.000 pies. Ahí vas a ver tú …

-Bostelmann: -Viraje a la izquierda… suave…

-Torre: -Cómo está la cosa arriba?

-Bostelmann: -Parece que el piloto no reacciona bien, todavía.

-Torre: -Hay que continuar no más.

-Bostelmann: -Conforme.

-Michea: -Desciende Dionisio a 6.000 pies.

-Bostelmann: La pista está debajo tuyo.

-Michea: -No te vayas para arriba… macanudo… ahí no más…usa los estabilizadores.”

-Bostelmann: -Mantente a esa altura.,. Vamos a ver qué pasa ahora.

-Fuentes: – ¿Donde está Ud.?

-Michea: -Detrás de ti …acuérdate de hacer los virajes suaves…la pista está a la izquierda…

Fuentes trabajó con los estanques auxiliares hasta los 50 galones, después pasó a ocupar los principales. Una idea surgió de pronto en la Torre de Control y se dio la orden a Bostelmann para que la retransmitiera a Fuentes.

-Michea: -jDionisio! …en el botiquín hay sales de amoníaco para que mi Teniente Campos se recupere

-Bostelmann: -No te desamarres, Fuentes… trata de alcanzar el botiquín.., ¿como está el piloto?

-Fuentes: -Igual…

-Michea: -Otra vez muy alto. Tratemos de bajar a los 6.000 pies. El piloto se puede recuperar a esa altura

-Fuentes: – ¿Dónde está la pista? …No veo …

-Bostelmann: -La tienes a la izquierda.

-Michea: -Trata de hacer los virajes más lentos para que no te vayas para arriba…

-Michea: -Trata de alcanzar el botiquín y cuando lo tengas a mano nos avisas. …sin desamarrarse …

-Fuentes: -No lo puedo encontrar… parece que se voló…

-Bostelmann: -No insistamos…trata de mantener la altura…

-Michea: -No te vayas para arriba, Dionisio.,. los virajes siempre a la izquierda por la pista, sin irte para arriba…virajes lentos…

-Bostelmann: -Controla despacito… despacito… hay bastantes claros, se ve bien la pista.

-Bostelmann: – ¿Cómo te sientes Campito?, te estoy mirando… estoy a tu derecha.

-Fuentes: -Me dice que se siente más o menos.

-Bostelmann: -Desciende suavecito y tranquilízalo como si fuera tu hijo…

-Bostelmann: -Dionisio …vamos a bajar suavecito hasta 4.000 pies. Suave en el descenso. Estamos al weste del campo…

-Fuentes: – jEl piloto está bajando todas las payasadas aquí!

-Bostelmann: -jNo!… tranquilízalo…

-Fuentes: – ¿Y Cerro Moreno?

-Bostelmann: -Tiene menos de 3.000 pies, no tengas cuidado…

-Bostelmann: -Viraje a la derecha…Cerro Moreno está despejado …suave el viraje…sigue…está despejado …

-Fuentes: -4.500 pies.

-Bostelmann: -Mantén esa altura.

-Michea: -Dionisio, debes mantener esa altura.

-Bostelmann: -No hay problemas de nubes… viraje a la izquierda …

-Michea: -A la izquierda está la pista… tranquilo.

-Bostelmann: -Estamos volando sobre la Base.

-Fuentes: -Conforme…Oiga, mi Comandante… ¿Cree Ud. que sería mejor nos largáramos en paracaídas?

-Bostelmann: -Espérate un rato más… un ratito más…

-Bostelmann: – ¿Se mejora o no se mejora Campito?

-Fuentes: -Parece que va a quedar así no más.

-Michea: – ¿Cuánto combustible te queda?

-Fuentes: -100 galones en los principales y 50 en los auxiliares, en cada estanque.

-Michea: -Trata de mantener te entre 5.000 y 5.500 pies…

-Michea: -Sigue así no más, que ya hemos hecho lo más…esta cuestión tiene que salir bien.

-Fuentes: -¡Cuiden de mis hijos !

– Michea: -Despejada la pista, no te preocupes.

-Bostelmann: -Mantén la altura… está todo despejado., ¿Y el Teniente Campos?

-Fuentes: -Tiene los oídos reventados.

-Fuentes: – ¿Me escucha, mi Comandante?

-Bostelmann: -Si, te escucho.

-Fuentes: -Parece que se está recuperando el piloto. Ahora esta piloteando él.

– Bostelmann: -Ve si se puede mantener tranquilo. Todavía no intentemos un aterrizaje.

Bostelmann al ver hacer unos virajes al Subteniente Campos se dijo “Esto va a salir bien”.

 -Michea: – ¿Altura?

-Fuentes: 4.000 pies.

– Bostelmann: -Mantén la recta. Cuidado con el combustible.

 -Fuentes: – ¡Parece que va aterrizar!

 -Bostelmann: – ¿Cómo está la coordinación?

-Bostelmann: -Aguántate un poquito a esa altura…

-Fuentes: 3.500 pies. Va piloteando bien…dice que está mi Teniente Campos…

-Bostelmann: – ¿Cómo está la coordinación?

-Fuentes: – Más o menos…

-Fuentes: -¡Dice que va a aterrizar! …

-Bostelmann: -Guíalo… guíalo al tránsito…

-Bostelmann: – ¡La velocidad! … ¡La velocidad!  …

-Fuentes: -150 millas…

-Bostelmann: -Ponle un poco más…

Los aviones se acercaron al tránsito normal a la pista 180. Fuentes sentía el peso del esfuerzo desplegado. Comprendía la razón del por qué se le había insistido tanto en bajar a los 6.000 pies y después a alturas inferiores, pero tenía a Cerro Moreno al frente que no le conocía su altura exacta y no lo veía por ir preocupado del comando del avión.

Los aviones ahora volaban a 2.500 pies y a Campos se le había olvidado la altura de tránsito.

-Campos: – ¿Cuánto es la altura?

-Fuentes: -2.000 pies -le señaló con la mano –

En tierra, había concurrido hasta una bomba de Antofagasta. La noticia se esparció rápidamente por la ciudad. En la Base se habían preparado camiones con agua, arena, un gran desplazamiento de personal con extinguidores nuevos, un helicóptero sobrevolaba el campo y toda la Base estaba preparada para una posible operación de rescate.

-Bostelmann: – ¿Velocidad, Dionisio? …

-Fuentes: -150 millas.

-Bostelmann: -Ya mi viejito lindo. Mantenlo ahí no más.

-Fuentes: Oiga, mi Comandante. Si me pasa algo, qué de mis hijos…

-Michea:- No te preocupes viejo. Todo va a salir bien.

-Bostelmann: Vamos perfecto… córtale motor… perfecto mi viejo…

 

El 845 le formó hasta que el 812 tocó tierra firme.

Bostelmann abrazó emocionado a Michea, le dio efusivamente las manos mientras le corrían las lágrimas. Ahora todo el mundo era feliz.

El Subteniente Campos traía el avión al sitio de estacionamiento cuando el General don Luis Botteselle lo detuvo en el camino, para poderlo sacar con los encargados del Servicio médico.

Fuentes “cortó” todo, se bajó a colocar los pines de seguridad para evitar la entrada sorpresiva del tren de aterrizaje, que bien podía realizarlo Campos en forma inconsciente. El Oficial miraba a todos los vehículos y el gentío que se acercaba al 812 no acertando el por qué de esa actitud. El personal lanzó sus gorras al aire en señal de júbilo y corrió a abrazar a Fuentes, quien militarmente se había presentado ante el General Botteselle y le había dicho: “Tripulación y avión sin novedad, mi General.

Tiempo después, el Sargento 2º Dionisio Fuentes fue objeto de muchas distinciones entre ellas el premio “Seguridad de Vuelo” que otorga la Fuerza Aérea Norteamericana por hechos heroicos. Fuentes había cumplido en verdad una hazaña, había aprendido a volar por las circunstancias imprevistas en que se había visto envuelto, había mantenido en el aire una aeronave controlándola con todas las dificultades imaginables, y por último había hecho Ilegar a tierra con toda felicidad a un costosísimo avión que tan importante labor cumple en nuestra Fuerza Aérea. Por eso, se hizo acreedor de la medalla “Al valor” que le otorgara la Institución en una ceremonia en la capital, una ceremonia que le había hecho emocionar hasta las lágrimas al recibir esta medalla en presencia de sus padres.

Pero para muchos de nosotros, esta distinción no sólo corresponde en su valor integral por lo que anteriormente se ha relatado, sino que tiene un valor tremendamente espiritual, el haber mantenido ese cariño, ese respeto por el Oficial. Una camaradería de la que estamos orgullosos exhibirla ante la opinión pública. La comprensión que existe entre el Jefe y el subalterno. Eso es lo que da en llamarse “Camaradas”. “Camaradas en la vida y en la muerte”