Los últimos años de su vida Eduardo fue cuidado por su familia que con tristeza tuvo que ver como se iba apagando irremediablemente en los últimos días. Oportunamente fuimos informados de los detalles de sus funerales el jueves 12 de mayo en el Cementerio Parque del Recuerdo, Huechuraba, después de una misa que se oficiaría a las 11:00am en la Iglesia Sagrada Familia Las Pataguas, Avenida Parque Las Pataguas 11450, Lo Barnechea. Su primera incursión en los aviones fue su paso por la Escuela de Aviación en 1948 donde compartió con otros cadetes con los que más tarde se reuniría  como pilotos de LAN: Ricardo Fuenzalida Moellinghoff y Oscar Hernán Tapia Contardo (Ver también ALMA MATER – Todos los cursos – Curso 1948 – Noviembre 15, 2013).

A LAN ingresó el 2 de Mayo 1957 para integrar un curso de copilotos junto con los hermanos Carlos y Jaime Sanchez Luna, Horacio Calvetti Frixione, Juan Cantuarias, Oscar Cerda, Luis Galdames Alvarado, Juan Jofré Martínez, Bernardo Lacassia G., Manuel López Moraga, Eduardo Machuca Franzani, Cecil Oettinger Ch., Sergio Olivares Oros, Sergio Olivares Osorio, Jorge Pardo, Patricio Rebolledo Montoya, Sergio Riesle Mujica, Raúl Ripoll Ferrer, Juan Antonio Ruiz, Mario Schürmann y Roberto Tamm Witwer.

Siguió los ascensos propios de la carrera de piloto Lan de esa época: Copiloto de los DC-3 y DC-6 y luego como Capitán de esos mismos aviones y también con los B-727 y B-707. Continuaría la tradición de aviador, su hijo Cristian con una trayectoria similar, primero Escuela de Aviación y luego LAN (Ver también ALMA MATER – Todos los cursos – Curso 1985 – Mayo 15, 2022)y otras empresas.

Desde 1978 Eduardo es miembro de nuestra asociación distinguiéndose por su permanente cooperación en los distintos ámbitos – especialmente gremiales – que preocupaban entonces a los pilotos retirados. Tal vez pocos recuerden la gestión encomendada a Eduardo con éxito por el directorio en que logró un acuerdo  con la Fundación Arturo Merino Benítez por la cual nuestra asociación se incorporaba a ese organismo. Gracias a ese acuerdo nuestros asociados podrían acceder a la Farmacia de la Fundación descontándose las compras a la pensión de Capredena.

Acompañamos en su pesar, con especial afecto, a sus hijos Alexandra, Carlos, Eduardo y Cristián.

*

Palabras – en el funeral – de nuestro Presidente Jorge Verdugo P.:

“Mi nombre es Jorge Verdugo, Presidente de la Asociación  de Pilotos en Retiro de Línea Aérea Nacional.  Mi misión es acompañar hoy día a nuestro colega Piloto y Amigo en su despedida. Él fue Socio toda su vida de nuestra organización, y participó activamente con nosotros en la Asociación de Pilotos Retirados de Línea Aérea Nacional, fue su pasión.

Todos los Pilotos queremos acompañar a Eduardo Muñoz Román en su último vuelo, y manifestarle a su familia nuestra pena por su partida. Yo lo conocí el año 1960 cuando hacía sus primeros vuelos de Capitán en el DC-3 – C-47, y fui su Copiloto. Mi padre Jorge Verdugo Correa, El Profe,  lo quería mucho y le decía ” Muñoquito” ayude a este Cabro, yo tenía 18 años. Posteriormente los tres volábamos juntos a Punta Arena en los DC6-B, mi padre de Capitán y Eduardo de Copiloto y yo de Tripulante Extra a bordo.

En Punta Arenas Eduardo como Capitán y yo de Copiloto tomábamos un DC-3 y efectuábamos los vuelos regionales a Porvenir, Cerro Sombrero, etc.

Los vuelos Caleteros desde Santiago a Punta Arenas eran vía Puerto Montt, y después a Coyhaique con alojamiento previo en Puerto Varas. La ruta de Coyhaique al Sur era por el lado Argentino pasando por Chile Chico. Los vuelos eran muy largos y a veces se demoraban semanas, lo que nos hacía vivir juntos por mucho tiempo, alojábamos en la misma pieza o habitación en todos los Hoteles. Fuimos muy amigos y el me ayudó profesionalmente al inicio de mi carrera como Piloto en LAN.

El fue un ” AMANTE DEL AIRE” como yo, y dejó la Semilla Aérea en su hijo Cristián. Quiero entregarle a la familia, y en especial a Cristián este libro escrito por mi, “LOS AMANTES DEL AIRE”. En su interior hay historias importantes de Eduardo y nuestra familia.

Por eso con todo respeto, quiero desearle a Eduardo Muñoz Román un feliz último vuelo pero en Primera Clase, y sé que se reunirá con todos nuestros Próceres Pilotos, nuestros Colegas en el firmamento, y en espacial con mi padre, Jorge Verdugo Correa, El Profe Verdugo.”

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Con mucho agrado y afecto recogemos también las palabras de Alexandra que generosamente nos ha permitido transcribir:

Querido papá:

Cuánto coraje, cuanto amor incondicional, papá!

Noble hasta el final.

Sin quejas, enfrentando la vida y los desafíos con la frente en alto, así, con coraje y carácter, y con humildad y sabiduría papá. El lunes 9 de mayo a las 10.30 pm, emprendiste el viaje más difícil y el más liberador de tu vida, ya estás con Dios?

Si aún estás piloteando tu avión, disfruta el viaje, desde el aire, las nubes, esas que soñabas volar, las tormentosas y los cielos azules y calmos.

Te prometemos aprender a vivir sabiendo que estás incrustado en nuestros corazones pero ahora, en un nuevo desafío, que asumiste como solo tu lo hacías, con determinación!

Sabemos que Dios te espera con los brazos abiertos papa y también todos tus seres queridos te esperan.

Vuela más alto que nunca y aterriza sabiendo que aquí, seguiremos adelante, llevando muy vivamente tu ejemplo.

Te amamos. Por siempre. ¡Gracias papá!

PAPÁ, ESTE POEMA ES PARA TI:

Todos queremos volver a casa, a Ítaca, avistar desde el mar la isla en la que crecimos, volver a ver a la mujer que amamos y que nos espera hace tantos años.

Por esta razón, la legendaria isla griega —hogar de Odiseo, Penélope y Telémaco— es la metáfora perfecta del propósito de la vida, de eso que nunca dejaremos de perseguir.

Itaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

PS: Las Ítacas pueden ser, entonces, casi cualquier cosa: podrían representar el proceso para lograr una meta o para recuperar algo que hemos perdido, incluso, podrían simbolizar el acto de transitar por la vida de principio a fin, para finalmente volver al origen. En un poema iluminador y sólo aparentemente sencillo, el poeta griego Konstantino Kavafis habla sobre la importancia de disfrutar el camino hacia nuestra propia Ítaca (cualquiera que ésta sea), pues el viaje es mucho más delicioso que la llegada al destino final.

El poema Ítaca pareciera estar dirigido al héroe Odiseo durante su regreso a casa (el camino del héroe que simbólicamente transitamos durante nuestra vida), pero en su precioso y universal lenguaje nos habla a todos por igual, y nos obsequia gentilmente un consejo que pareciera simple pero que frecuentemente obviamos. Inmersos en una vida de prisas, de recompensas fáciles e instantáneas, es común olvidar que el camino, pensado también como cualquier clase de proceso, no solamente es lo que más puede enseñarnos, sino también lo más disfrutable. Ítaca “no tiene ya nada que darte”, asegura el poeta nacido en Alejandría, por eso es mejor llegar ahí viejo, habiendo vivido aventuras y experiencias.

Los Cíclopes, los Lestrigones y la fiereza del dios Poseidón no aparecerán en tu camino si mantienes un “pensamiento elevado”, asegura Kavafis; los peligros sólo surgirán si los llevas dentro, si tu alma los pone frente a ti. Con estas palabras, el poeta nos recuerda que en muchas ocasiones son nuestros propios demonios los que nos estorban en el proceso hacia alcanzar lo que deseamos (de ahí la importancia de convertirlos en aliados).

El pequeño y deslumbrante consejo contenido en el poema de Cavafis, uno con enormes implicaciones ontológicas, bien podría llevarse a los procesos más sencillos y cotidianos de nuestra vida con resultados sorprendentes e iluminadores; una práctica de esta naturaleza, como filosofía de vida, también podría relacionarse de manera profunda con la meditación, con el trabajo de mantener nuestra mente en el tiempo presente.”

Que forma más bella y profunda de volver hacer presente a Eduardo, en la felicidad y en el dolor. Gracias Alexandra.

Categories: Obituario

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