| Crónicas | ||||||||||||||||||||||||||||||||
Comandante Alfonso Cuadrado
Merino.
(Por Julio Matthei Sch.)
Su
parentesco y trato con el tío aviador, no sólo debe haber atizado su pasión por
los aviones sino también su admiración y cariño por la institución a cuya
cabeza veía al tío. Es así como ingresa en 1936 a LAN, jovencito, como
administrativo, pero con la determinación de ser piloto tan pronto cumpliera
los requisitos. Es la época en que sirve bajo las ordenes de don Juan del Villar como Ayudante de la Maestranza, circunstancia que
probablemente influiría en el partido que tomaría diez años mas tarde en la
confrontación de los pilotos con el mismo Juan del Villar, convertido entonces
en Vicepresidente de LAN.
Dos
años mas tarde, a los 19 años, ya en el camino de formarse como piloto en el
Club Aéreo de Chile, sufre con Alberto Beytía Vivian
(entonces de 22 años, también administrativo de LAN desde 1932 y que lo había
invitado a volar como pasajero), un accidente en el fundo Los Pajares de Peñalolen, que le dejará inmovilizado en cama por meses.
Alberto Beytía V., piloto del avión accidentado,
había resultado ileso pero fue marginado del Club Aéreo por considerar éste que
había cometido un acto de indisciplina de vuelo: ...“reincidencia en
evolucionar a baja altura efectuando maniobras prohibidas”...
Al quinto año de su permanencia como administrativo dentro
de LAN, Alfonso Cuadrado M. es largado “sólo” en el Club Aéreo de Chile por su
instructor Jorge Verdugo C. ingresado, como piloto, a LAN el mes anterior. Su
currículum como alumno, a la fecha, eran las 6:50 horas de instrucción en el
Gipsy Moth de 100 HP de propiedad de Octavio Larraín
Acuña. Era el 23 de Octubre de 1941, una fecha que pocos pilotos olvidan.
Al año siguiente se incorpora a LAN como copiloto,
sumándose a los copilotos Carlos Wulf, Alberto Beytía V., Jorge Verdugo y Hernán Mujica B. Los Capitanes
de LAN entonces, eran César Lavín T., Sergio García Huidobro, Eduardo Lazo P.
(piloto que le toma el examen de vuelo de admisión a LAN de 1:05 Hrs. de
duración, en Gipsy Moth), Alfonso Moreira A., Héctor
Lopehandía C., Eduardo von Bischoffshausen y Marcial
Arredondo L.
Teniendo a la fecha solo calificación de copiloto de
aviones Lockheed Electra, pero entrenamiento y
calificación para hacer vuelos de prueba en los Potez,
el 18 Marzo 1943 recibe un curioso instructivo del Jefe de Dpto. de Operaciones
Marcial Arredondo L. que tiene que ver con un vuelo que se le asignaría en un Potez a Vallenar:
“En
el vuelo que efectuará a Vallenar tendrá presente lo siguiente:
1°.- Actuará de acuerdo con las instrucciones generales
existentes para los vuelos de Itinerarios Comerciales de la Empresa. (Carga, Comunicaciones,
Regulaciones en Aeropuertos etc., )
2°.-
No decollará de un aeródromo con destino a otro sin tener entrada y un techo
superior a 500 metros, en el informe del tiempo entregado.
3°.-
No decolará de un aeródromo encontrándose este con un techo inferior a 500
metros.
4°.-
Deberá reabastecer sus estanques de combustible y aceite en
Ovalle y Vallenar ida y regreso.
5°.- Aceptará como pasajeros exclusivamente funcionarlos
y empleados de la Empresa.
6°.-
No efectuará ningún vuelo después de las 18:30 hrs.
7°.-
Efectuará exclusivamente vuelo de contacto. Le queda estrictamente prohibido
hacer vuelos instrumentales”.
En Enero de 1944 le toca acompañar como copiloto al Capitán
Héctor Lopehandía en el vuelo inaugural al aeródromo de La Chamiza (Pto. Montt) en un avión Lockheed Electra, con escalas en Cauquenes, Concepción y Temuco. Un mes más tarde
obtiene junto con Jorge Jarpa, que todavía no había
ingresado a LAN, el nombramiento como Alférez de Reserva y Piloto de Guerra de
la Fuerza Aérea de Chile. Ascendería con los años hasta el grado de Cdte. de Grupo en la Reserva.
Es la
época en que LAN había recibido un entrenador de vuelo instrumental Link
Trainer y a los pilotos se les comisionaba a la Escuela de Aviación de la
Fuerza Aérea para prácticas de navegación, vuelo instrumental y nocturno.
En Mayo de 1945 llega a Punta Arenas en el vapor “Puyehue”, parte de la tripulación y personal del regional
Punta Arenas recientemente creado por disposición del Vice Presidente Rafael
Sáenz. Es uno de los acontecimientos que más agrada recordar don Alfonso pues
asume, secundado por los pilotos Alberto Bermúdez y Jorge Peñafiel, la
responsabilidad como primer Jefe del Servicio Regional. Además viajan en el
mismo vapor dos mecánicos, tres radio operadores, un
técnico electrónico y un despachador comercial con sus respectivas familias.
Otros llegan en Junio en el vapor “Villarrica”.
Tras sobrevuelos previos de reconocimiento de canchas e
incluso vuelos populares, se efectúa el 30 de Junio, en el Lockheed Electra basado, el primer vuelo comercial de Lan entre Punta Arenas y Porvenir
(aterrizaje en Punta Chilota, terreno previamente habilitado) y que se
programaría como vuelo diario a itinerario. El resto del itinerario del
servicio comprendía un vuelo semanal a Springhill y
quincenalmente a Caleta Josefina y San Sebastián.
El 27 de Octubre a don Alfonso (secundado por los pilotos
Bermúdez, el mecánico Araya y el radio operador Salas) le toca hacer con el
Electra 505 el primer aterrizaje en Balmaceda con los
trabajos en la pista aún sin terminar, dentro de un plan de vuelo que
contemplaba Pta.
Arenas-C.Castillo-Balmaceda-Ñirihuao-Aysen-Ñireguao-Pto.Montt-Ñireguao-Balmaceda-C.Castillo-Pta.
Arenas.
Son interesantes los antecedentes que registró don Alfonso
de ese vuelo:
“Después de haber efectuado el correo a Puerto Porvenir
(Punta Chilota), despegamos rumbo a Cerro Castillo donde recargamos combustible
que habíamos enviado previamente. Desde esa cancha nos dirigimos a Ñireguao, pero a las dos horas de vuelo observamos un
conjunto de casas que conformaban un pueblito que no figuraba en el mapa, por
lo que resolví aterrizar en una planicie que, viéndola a corta distancia,
estaba surcada de lienzas y estacones. Era la cancha de aterrizaje que la FACH
estaba habilitando. De esta manera el Lockheed Electra N° 505 fue el primer avión que aterrizó en ella. Poco rato después
despegamos hacia Ñireguao y Mañiguales.
Este trayecto se hizo a baja altura debido a que la visibilidad estaba reducida
por lluvia débil continua.
El 28 despegamos rumbo a Puerto Montt aterrizando en La
Chamiza debiendo efectuar descenso por instrumentos apoyados en la broadcasting local. Llamé por teléfono al Gerente Técnico
de Operaciones de la empresa Cdte. Marcial Arredondo dándole cuenta del viaje y
de mi propósito de regresar ese mismo día a Punta Arenas, lo que realizamos.
El frente frío que estaba entrando cuando llegamos a Puerto
Montt, nos acogió en forma violenta cuando volábamos un poco al Sur de isla Queullin a muy baja altura. La Chamiza nos avisó que el
aeródromo estaba cerrado por lo que debimos ascender en emergencia en el rumbo
que llevábamos hasta alcanzar 3.500 mt de altura
virando hacia el Este para salir en vuelo visual cerca del meridiano 70°30’W.
Este cruce con formación de vuelo y en vuelo a instrumental sólido, (00:45 min)
fue el primer cruce por instrumentos de la cordillera en la ruta a Magallanes.
Entramos a Ñireguao en vuelo rasante, donde
aterrizamos para seguir a los pocos minutos a Balmaceda,
desde donde continuamos a Cerro Castillo para arribar a Bahía Catalina al
anochecer. La pasada en vuelo bajo sobre Esquel motivó un reclamo de las autoridades argentinas.” (Ñireguao,
cancha de pasto FACH de 800 mt x 150 mt , está
a 72 Km al norte de Balmaceda).
La misma historia la relata A. Cuadrado M. en forma más
actual en su informe del 6 de Noviembre 1945 a la Vice Presidencia, así:
“Se despegó de bahía Catalina después de haber efectuado
dos viajes con pasajeros a Puerto Porvenir, a las 1200 horas, aterrizando en
Cerro Castillo a las 13:15. Recargado de combustible el avión despegó
nuevamente a las 13:50 arribando a Balmaceda después
de 02:15 de vuelo. La mayor parte de este trayecto se efectuó por el meridiano
71°30’ a una altura que fluctuó entre los 2.000 y 2.500 metros sin otro
contratiempo que un fuerte viento del Oeste. En Balmaceda fuimos atendidos con especial atención por parte de los habitantes quienes
están ansiosos de que se inaugure pronto el servicio ya que pasan aislados la
mayor parte del año por la obstrucción del camino que los une con Puerto Aysen.
Se efectuó el decolaje de Balmaceda a las 16:25 aterrizando en Ñireguao a las 16:55
habiendo sobrevolado en este tramo la cancha de Coyhaique Alto. De 17:50 a
19:00 horas se realizó un reconocimiento a Puerto Aysen conociendo al mismo tiempo el cajón del río Ñireguao,
que a menudo, permite la entrada a dicha cancha a los aviones que han efectuado
el recorrido desde Puerto Montt por la costa.
La tripulación se alojó en las casas de la estancia, cuyo
administrador, señor Buchanan, dio toda clase de facilidades y a la mañana
siguiente, a las 06:05 horas se despegó rumbo a Puerto Montt que dio un techo
de 1.500 metros, aterrizando a las 07:55. Después de haber cargado combustible
y de haber conversado por radio con el Jefe del Dpto. de Operaciones señor
Marcial Arredondo, dándole cuenta del viaje, se decoló rumbo a Ñireguao a las 11:00 horas encontrando esta vez frente a
las islas Queullin, Cumulus Nimbus, y granizada que obligó a cambiar rumbo al
Este durante 30 minutos hasta alcanzar el meridiano 71°30’ por el que se voló
hasta el Lago La Plata aterrizando poco después en Ñireguao.
Esta etapa se realizó en 02:30 horas a una altura media de 4.000 metros. Se
despegó de este punto a las 14:10 aterrizando en Balmaceda veinte minutos después sólo para dar a ciertas personas instrucciones
referentes a la llegad de aviones. A las 14:45 horas se partió de dicha
localidad volando en línea recta hasta Cerro Cuadrado (sic) desde donde se
entró a Cerro Guido por el río las Vizcachas siguiendo el de Las Chinas hasta
llegar a Cerro Castillo a las 17:30. Veinte minutos después, previa carga de
bencina y aceite, se despegó rumbo a Punta Arenas aterrizando sin novedad a las
18:40 horas.
La atención de radio en este vuelo estuvo a cargo de la
Fuerza Aérea cuyas estaciones de Barranco Amarillo, Coyhaique y Puerto Montt
atendieron al Electra tanto en el viaje de la ida como
en el de vuelta. Se pudo observar que estas tres estaciones apenas se oían el
día 27 saliendo con bastante fuerza el día 28. Desde Lago Viedma se pudo
mantener comunicaciones con el equipo de 100 watts de
la LAN en bastante buenas condiciones. El equipo Standard Electric aún no había
sido instalado definitivamente.
Pude apreciar en este recorrido la excelente ubicación de
las canchas de la Empresa en la zona ya que Balmaceda por estar al lado Este de la cordillera, Cerro Guido por permitir entrada baja
por el lado NE y Kimire Aike por su situación avanzada al Este del Estrecho, contando por lo tanto con
mejores condiciones meteorológicas que permiten la operación de nuestros
aviones por el lado Argentino con seguridad.
En Febrero de 1946, a Alfonso Cuadrado M. con su copiloto
Fernando Serrá, realiza el primer vuelo pagado en el Electra entre Pta. Arenas y Santiago, con escalas en
Cerro Guido, Balmaceda, Puerto Montt y Temuco. Sus
pasajeros: el Nuncio Maurilio Silvani y seis Obispos
que habían asistido al Congreso Eucarístico en Pta. Arenas (que habían arribado
a Punta Arenas el 8 de Febrero en un Catalina
piloteado por el capitán Roberto Parrague). El vuelo
había salido de Punta Arenas a las 08:20, aterrizando en Los Cerrillos a las
20:02 horas local.
Después de algo mas de un año de
fructífera labor, el 13 Junio 1946, Alfonso Cuadrado M. deja ser Jefe del
Regional Punta Arenas y es comisionado por tres meses a Alaska para
perfeccionar sus conocimientos en vuelos en altas latitudes. Allá es asignado a
la división de Alaska de Panamerican Airlines donde es instruido por el Cap. James T. Stewart. Su último vuelo regional lo haría el 9 de Junio a Natales completando
en la zona 428:05 hrs de vuelo (Total de horas acumuladas 2.815:15). En Punta
Arenas asume como nuevo Jefe Regional el Capitán Arturo
Prado Orozco.
A mediados de 1947 integra el grupo de pilotos que van a
adiestrarse en los aviones Martín 202 en Baltimore, USA, y a principios del
1948 participa con un grupo de pilotos en una gira de familiarización con el
nuevo avión, por Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia a cargo del Jefe del
Dpto. de Instrucción, Cirilo Halley. En agosto de 1948 integra una de las
tripulaciones que traen los dos últimos Martín 202 desde los EEUU a Chile.
Es la época en que comienzan a agudizarse los problemas
entre el personal de la Maestranza con el Vice Presidente Sr. Juan del Villar
que culminan con el despido del Ingeniero Jefe de la maestranza Enzo Marmentini. El Consejo presidido por Juan del Villar,
denuncia la situación a los Ministros de Defensa y del Interior con el objeto
de la aplicación de la Ley de Defensa de la Democracia por “procurar la paralización
de los Servicios a mi cargo, cometiendo así delitos contra la seguridad
interior del Estado”. En apoyo de su denuncia incluye como testigos a diversos
ejecutivos de la empresa entre los que se incluyen a los Señores
Julio Videla Silva, Capitán de Aeronave, Jefe Subrogante de la Maestranza; Luis
Carmona L., Gerente Técnico de Operaciones y Alfonso Cuadrado Merino, Capitán
de Aeronave, todos pilotos que desde un comienzo demostraron en forma
inequívoca del lado que estarían en la disputa que se avecinaba con los
pilotos.
En Enero de 1949, Alfonso Cuadrado M. junto a Raúl Turner
prenden su primera estrella en la piocha como millonarios del aire. Pero el
panorama para los pilotos se oscurecía cada vez más. Ásperos enfrentamientos
estaban a la orden del día. Se produce la fatídica denuncia al Ministro de
Defensa, el tío de Patricio Délano, uno de los
pilotos denunciantes, dando inicio al tortuoso camino que terminaría con el despido
de 23 pilotos. Patricio Délano relata en sus
“Memorias” un encuentro a ese respecto con Alfonso Cuadrado M. (sin nombrarlo
explícitamente):
“Un
piloto, muy leal al Vicepresidente, trató de convencerme de que todo no era
sino un complot comunista encabezado por Pairoa. ¿No
era acaso hijo del senador comunista? Le contesté que yo también era hermano de
un escritor comunista. Pero que una cosa no tenía nada que ver con el asunto de
los aviones. Y queriendo ir más allá, para salir de dudas, le pregunté:-¿Acaso
el que haya traído en mi vuelo de EEUU al escultor Tótila Albert no ha influido también en la decisión de expulsarme de LAN?- Su silencio
corroboró las dudas que tenía sobre la forma en que se estaba dando esta pelea.
Me
contestó que todo lo que él era en la vida se lo debía al Vice y que tendría
que seguir a su lado hasta el fin, pasara lo que pasara.
-Tú
deber entonces consiste en hacerle ver la gravedad de lo que ocurre con los Martín. Parece que no te das cuenta de que si llega a
ocurrir un accidente le va a pasar lo mismo que al anterior y va a ir a la
cárcel. Debe hacerse una investigación aunque sólo sea para tranquilizar tu
conciencia.-
Ni él
pudo convencerme, ni yo tampoco a él. Creo que obró de buena fe y es el único
de los pilotos que estuvo al lado del Vice con quien guardo un cierto grado de
amistad.”
No dejando lugar a ninguna duda en cuanto a su posición,
Alfonso Cuadrado M. suscribe la carta del grupo de pilotos, no acusadores y
leales al Sr. Del Villar publicada en El Mercurio el 1 de Abril de 1949.
Aplacados los ecos de la disputa, Alfonso Cuadrado M. es
comisionado a llevar el primer Martin 202 de regreso a la fábrica en EEUU para
el reforzamiento de las alas, debido a una falla estructural que había sido uno
de los argumentos preponderantes de los reclamos de los pilotos.
En Marzo de 1950 asiste al segundo curso de los aviones
bimotores De Havilland Dove en Inglaterra, donde junto con el piloto Mario Amenábar tendrían la oportunidad
de volar el avión bimotor jet Vampire DH-100.
Con el cambio de gobierno en 1952, el Presidente Carlos
Ibáñez del C. nombra a Arturo Merino Benítez, Vicepresidente de LAN , acompañándolo en la Gerencia Técnica, Marcial
Arredondo y en la Jefatura de Operaciones, Alfonso Cuadrado M. Como Jefe de
Operaciones, Cuadrado, acompañado de Germán Acevedo, realiza con motivo de los
23 años del cumplimiento del vuelo de Arturo Merino B. en un Junkers R-42 a Punta Arenas (con trágico final), un raid en Lodestar el 26 de Enero 1953 a Punta Arenas.
Aprovechando sus conocimientos y experiencia en la puesta
en marcha de los servicios regionales LAN en Magallanes, es comisionado ese
mismo año para organizar y establecer los servicios regionales en Puerto Montt
conectando con servicios aéreos a Futaleufú, Alto Palena, Maullín, Castro y Ancud.
Es cuando sufre un aterrizaje forzado en la playa de Chaitén en el monomotor Beechcraft Bonanza de la empresa.
Posteriormente inaugura el servicio regional a Alto Palena y Futalelfú (Maullín,
Castro y Ancud) en un DH Dove con el piloto Luis
Araya, quien se quedaría a cargo de la Jefatura Regional Puerto Montt.
El 20 de Enero de 1954 el DC-3 N° 010 efectúa vuelo sin
escalas entre Punta Arenas y Arica en 15:33 horas al mando del Gerente Técnico
Sr. Adalberto Fernández Ferreira, con el piloto Alfonso Cuadrado (no obstante
estar asignado a las rutas internacionales del material Martín 202), el
ingeniero Jaime Ortiz, el técnico Carlos Rojas (el “Flauta”, que había
trabajado activamente en la preparación del avión y adaptación del sistema de
estanques suplementarios de combustible y que más tarde fuera ingeniero de
vuelo en los DC-6) y el director de la revista VEA Jenaro Medina. Despegó de
Punta Arenas a las 04:14 con 6834 litros (de una capacidad normal de 804
galones se había aumentado a 1804 galones) de bencina en cinco estanques
suplementarios ubicados en la cabina de pasajeros y aterrizó en el aeródromo El
Buitre de Arica a las 19:44 tras 15:30 horas de vuelo y un trayecto de 4.185
Km.
El 12 de mayo 1955 Alfonso Cuadrado con Alberto Bermúdez
inauguran en DC-6B el servicio a Montevideo con una tripulación que completan
el Ingeniero de Vuelo Eric Campaña y el Radio Operador Alfonso Caviquioli. La cabina de pasajeros iba al mando del
entonces sobrecargo (años mas tarde Comandante de Aeronave) Sr. Gustavo Siredey Barría.
Recién ingresado a LAN como copiloto de DC-3 tuve una muy
grata experiencia con don Alfonso Cuadrado M., a la sazón el piloto N° 2 en el
escalafón detrás del “Profe” Verdugo, al darse la oportunidad de acompañarle en
un vuelo de paseo (sí, de paseo !) en un Electra, durante el verano, a La
Unión. Sólo quedaba un Electra en vuelo y estaba
prácticamente destinado a ser usado por los pilotos para traslados en
vacaciones. Me interesé porque me daba la oportunidad de una pequeña visita a
mis familiares en Osorno. Si bien advertí que no conocía el avión, don Alfonso
me dijo que no me preocupara ya que ese avión era tan sencillo que podía ser
volado por un solo piloto. Finalizado el trayecto de ida y nuestras sendas
visitas a las respectivas familias, nos reunimos en el aeródromo de La Unión
para regresar. Sin mayores precauciones y confiado en la experiencia de mi Capitán
omití cumplir las obligaciones habituales del copiloto en cuanto a efectuar una
revisión prolija de pre-vuelo. Cuento corto, despegamos y ¡
oh ! sorpresa: no había indicaciones en el velocímetro ! El Capitán sin
alterarse demasiado ni poner mala cara, entró de nuevo al tránsito y
aterrizamos “al olfato” de velocidad. Detenido el avión me bajé abochornado a
sacar las fundas al tubo pitot para luego volver a
emprender el vuelo. De la boca del Capitán no salió ni el más mínimo reproche
para el copiloto del último curso ingresado, colgando en el lugar 64 hacia el
final del escalafón, y el vuelo de regreso transcurrió en la misma forma grata
como el que habíamos iniciado dos días antes en Los Cerrillos.
Que los imponderables en aviación aparecen en los momentos
más inoportunos lo pudo comprobar don Alfonso, en Marzo de 1961, cuando en un
vuelo procedente de Punta Arenas, su DC-6 se introduce
inadvertidamente en la nube de cenizas volcánicas producida por la erupción del
volcán Calbuco. Pero dejemos que el mismo Comandante
Cuadrado relate su experiencia:
“POR ESOS CIELOS DE CHILE
Alfonso Cuadrado Merino
La
jornada de ese día debió haber sido rutinaria. Un vuelo más a Punta Arenas cuya
distancia recorreríamos en unas cinco horas a un nivel aproximado de cinco mil
metros en compañía de otros seis tripulantes, transportando a ochenta y un
pasajeros con dos menores y una guagua.
El
pronóstico indicaba dos "Altas" convenientemente ubicadas en el
Pacífico que nos aseguraban un "CAVU" (*) esplendoroso. Y así fue en efecto
ya que pudimos realizar el vuelo más agradable, de esos que eran comentados
durante unos días por los pasajeros acostumbrados a una ruta llena de sorpresas
y avatares. Por lo menos eso era lo que sucedía hasta que llegaron a reemplazar
el material Douglas DC 6B los bi reactores Caravelle VI R en 1964.
Ni la
más leve turbulencia ni el menor atisbo de la más humilde nube perturbó nuestro
regreso hasta que se dejó caer la noche mientras sobrevolábamos territorio
argentino a la cuadra de Esquel. Fue entonces que
comenzamos a observar las extrañas luminosidades intermitentes y de cambiante
intensidad a unos veinte grados a la izquierda de nuestro curso. El radar no
acusó nubosidad cumuliforme. Minutos después comenzaron las dificultades.
Por
las toberas de ventilación comenzó repentinamente a salir humo, acre para el
olfato y los ojos. Por el haz de luz individual vimos pequeñas partículas que
caían al igual de las que se pueden observar en un vaso de agua cuando ponemos
en él una pastilla efervescente. El cielo, hasta momentos antes cubierto de
estrellas, se obscureció de improviso y debimos seguir sin ver siquiera la
punta de las alas. Se ordenó la colocación de las máscaras de oxígeno y se
inició de inmediato un viraje de 45grados a la derecha con el fin de alejamos
de la zona cordillerana y así poder descender y despresurizar. Pedimos nos
volvieran a confirmar los estados de tiempo de Puerto Montt, Temuco, Mendoza y
otros puntos. Todo despejado.
Conviene
recordar que aún no se establecían aerovías en la ruta a Magallanes. En todo
caso se comunicó el cambio de rumbo advirtiendo que no habíamos podido
localizar la causa y el sitio de donde procedía ese humo desconcertante que
salía por todas las boquillas de ventilación a pesar de haber desconectado los sistemas.
-¿Hasta
qué grado eran tóxicos los gases que habíamos respirado en los primeros
momentos? Nos comunicamos con el sobrecargo. Su respuesta nos tranquilizó. No
obstante lo cual, seguí observando a mis otros compañeros de cabina, tratando
de vislumbrar algún síntoma anormal.
Cuando
la tripulación ubica cuál es el enemigo, dónde está localizado, cada cual sabe
cómo tiene que proceder. Si se prende la luz de alarma de incendio de
cualquiera de los motores, o de alguna de las bodegas de carga, o el origen del
siniestro es eléctrico, hay procedimientos precisos para defenderse. Pero este
humo que nos invade no obedece a ninguna señal de alarma. No nos explicamos su
origen, su procedencia ni sus posibles consecuencias.
No
recuerdo cuánto tiempo estuvimos envueltos en tan desagradable atmósfera pero
el hecho es que al cabo de unos pocos minutos, tal vez tres o cinco, comenzó a
disminuir el flujo por lo que se volvió al rumbo primitivo habiendo descendido
desde seis a cuatro mil metros de altura.
Pedimos
al Ingeniero que hiciera una inspección de la cabina de pasajeros y nos informó
que estaban las ventanillas cegadas por una especie de velo blanco que no
permitía ver hacia el exterior. ¿Se verán por lo menos los motores 2 y 3?
pregunto. "Ni eso", fue la respuesta.
Recuerdo
los versos:
- Tapa el motor uno, parte del Toltén
- y el ala derecha me oculta Coipúe,
- vidrios opacados por sudario blanco
- que el anticongelante no puede
limpiar.
Intrigados,
cambiamos opiniones sobre la causa que nos impedía ver al exterior y decidí que
el ingeniero retirara los marcos interiores de los corta
vientos delanteros lo que ejecutó con rapidez y maestría quedando sólo
los marcos del primer panel. Pudimos comprobar que entre ambos cristales había
una gruesa y compacta capa de cenizas, la misma que cegó todas las ventanillas
del avión. Creímos que desde ese instante todo estaba solucionado después de
remover y limpiar. Pero no fue así. Continuamos sin tener visibilidad hacia
afuera y los cristales siguieron negándonos la visión del firmamento y de las
luces lejanas y distantes de aislados poblados de la extensa pampa.
Permanecimos ciegos, pero por lo menos ya sabíamos que habíamos atravesado una
zona cubierta por cenizas de alguno de los volcanes, tal vez el Calbuco o el Puyehue que estaban
en tranquilo sueño cuando pasamos sobre ellos esa mañana rumbo al sur.
Proseguimos
a Mendoza sobrevolando a meridiano 69 Oeste. Quedaba tiempo para hacer un
recorrido por la cabina de pasajeros. Estaban interesados por saber detalles de
lo ocurrido de boca del mismo comandante. Un señor de edad me preguntó por qué
no pudimos evitar el vuelo sobre la zona afectada y otro por qué el uso de las
máscaras. Contesté exagerando mi tranquilidad en los ademanes y en la voz.
Observé algo de nerviosismo en algunas personas, otras conversaban animadamente
mientras no faltaban los que dormían o simulaban hacerlo. No pude dejar de
pensar en el inteligente trabajo de las dos auxiliares y del sobrecargo. Cuánta
psicología y paciencia se necesita para bajar la tensión que se produce en esos
casos de emergencia en un heterogéneo grupo de viajeros encerrados en una
cabina a varios miles de metros de altura, invadida repentinamente por
bocanadas de humo irrespirable.
Revivo
recuerdos de ese día. Regreso a mi puesto y el primer oficial me hace una señal
de silencio. Está escuchando mensaje de Santiago. Los Cerrillos, inoperativo
por niebla, me informa. Menos mal, pensamos, nos
evitaremos el cruce frente a Curicó y el procedimiento para conectar los
compresores para lo cual habría que embanderar los motores. No es aconsejable
pasar la cordillera dependiendo de motores que posiblemente están soportando,
sin dar evidencias todavía, los efectos obstructivos de la ceniza que pudo
entrar en los carburadores y a las partes móviles internas. Aterrizaremos en
Mendoza.
Estamos
entrando desde el S.E. e iniciamos el descenso por instrumentos. El controlador
nos repite: "visibilidad ilimitada y calma cero". Por fin,
aproximación final, contamos los segundos. "Altura mínima", canta el
copiloto. No vemos la pista ni las luces de los edificios, sólo reflejos
fugaces como cuando nadamos bajo el agua con los ojos abiertos. Rehusamos el
aterrizaje y nos preparamos para una segunda tentativa. -¿Qué estará
sucediendo? La característica D-O-Z (*) la escuchamos nítida, ambas agujas
indican normalmente, los tiempo coinciden. Qué broma más pesada nos está
jugando el destino.
Fue
después de la segunda rehusada cuando pensamos que no todo era negativo. Fue
como un chispazo. Al poner en movimiento los limpia parabrisas, uno de nosotros pudo observar un pequeño espacio horizontal, un
poco más grande que la boca de un buzón, por el cual podíamos mirar al
exterior. Estas dos franjas salvadoras, una en frente a cada piloto, estaban
ubicadas en la parte inferior de los cristales donde las plumas se sitúan
cuando el sistema está inoperativo. ¿Cómo no vimos antes esas mirillas las
múltiples veces que las pusimos en movimiento? Misterio. Tal vez la falta de
luces en tierra cuando sobrevolábamos la pampa, situación que cambió al pasar
por una zona tan iluminada como Mendoza, o quizás por haber cambiado la
posición de mi asiento, o a lo mejor por haberse desprendido en esos instantes
restos de ceniza apelmazada. Nunca llegamos a conclusión alguna.
Ahora
sí que pudimos aterrizar con el sólo inconveniente de lo precario del campo
visual y de la incómoda posición que tuve que mantener durante la maniobra.
Desembarcamos
felices de pisar tierra firme junto a nuestros sufridos y valientes pasajeros.
Pero
nos quedaba la gran duda. La causa del por qué no veíamos por los vidrios
delanteros. La razón era simple. Habían sido seriamente empavonados por el
impacto a 500 kilómetros por hora de las partículas de piedra pómez pulverizada
que componía, en alto porcentaje, la columna que expelía con violencia el
volcán Calbuco que ese día entró en erupción mientras
nosotros almorzábamos desaprensivamente en el casino del aeropuerto de Chabunco. (Hoy Presidente Carlos Ibáñez). Las plumas de los limpia parabrisas fueron el escudo que impidió que
los cristales quedaran cegados totalmente dejando esas dos pequeñas ranuras
transparentes.
En el
interesante libro "Catástrofes de Chile 1541-1992"(*) (pág. 307)
leemos que el Volcán Calbuco entró en erupción entre
febrero y marzo de 1961. Dice: "El volcán tuvo sus primeras
manifestaciones el 29 de enero de 1961 aumentando su actividad en los dos meses
siguientes. El torrente de piedras y lavas arrasó con tierras cultivadas,
viviendas y caminos, siendo el más perjudicado el de Pérez Rosales entre Puerto
Montt y Bariloche quedando interrumpido por 200.000 metros cúbicos de material
volcánico. Las cenizas alcanzaron hasta Comodoro Rivadavia en la costa
atlántica.
El
cambio de rumbo hacia el N.E. que ejecutamos instintivamente, nos permitió
atravesar la columna en noventa grados o sea en menos tiempo del que habríamos
empleado cruzándola diagonalmente. En ese lapso que permanecimos dentro de la
nube volcánica se obstruyeron los orificios de admisión de combustible de los
carburadores en un 50%. Si no hubiéramos cambiado nuestro rumbo hacia la pampa,
el taponamiento habría podido ser total con las consecuencias que son de
imaginar. Tal fue la opinión de los técnicos después de inspeccionar los cuatro
carburadores desarmados en el taller respectivo de la Maestranza de LAN CHILE
en Los Cerrillos. Ambos cristales delanteros debieron ser reemplazados y el
borde de ataque de ambas alas sufrió un adelgazamiento que afortunadamente
quedó dentro de los límites autorizados. Los niquelados de los conos de las
hélices, desaparecieron totalmente.
Sin
duda Dios intervino en ese afortunado cambio de rumbo y sospecho que también
algo tuvo que ver al abrimos tan oportunamente esas dos ventanitas salvadoras.”
Alfonso
Cuadrado M. se acoge a retiro como piloto LAN con fecha 10 Agosto 1961. En su
último vuelo, el N° 151 desde Miami a Santiago con escala en Panamá y Lima, lo
acompaña la siguiente tripulación: Los pilotos Guillermo Esquivel y Juan David,
el Ing. de vuelo Enrique Kähni, el sobrecargo Jorge
Berríos, el radio operador Januario Lazo, y las
auxiliares Anneliese Müller y Carmen Maturana. Había alcanzado a completar antes de su retiro los 5
millones de Km volados, cumplidos la mayor parte en los aviones Electra A-10, Lodestar C-60, DC-3, Martín 202 y DC-6B.
Pero
su presencia en LAN reaparecería en 1965 cuando, bajo la administración de Eric
Campaña, asume como Asesor Técnico y Asistente Ejecutivo de la Presidencia,
cargo que desempeñaría hasta Julio de 1968. Su primera misión es un viaja el 11
de Marzo de 1965, vía marítima a Isla de Pascua, para estudiar la posible
ubicación de un aeródromo requerido para una operación comercial a la isla.
Don
Alfonso se mantendría involucrado en el proyecto de la operación de vuelos
comerciales de Lan hacia Isla de Pascua hasta el 3 de Abril de 1967 cuando se daría,
por fin, el vamos al primer vuelo con pasajeros pagados hacia el Pacífico Sur.
Se haría realidad y se vería coronado con el éxito, el plan tenazmente llevado
adelante por el Presidente Campaña y sus asesores. Alfonso Cuadrado M,. que desde su puesto como Asistente de la Presidencia
había colaborado estrechamente en la materialización del proyecto, se contaba
naturalmente entre los pasajeros a bordo del avión DC6-B CC-CCH
N° 405 (bautizado Manutara III), el primer vuelo que un avión
de la flota LAN haría a Isla de Pascua bajo el N° 1130
(especial).
En 1969 vemos a Alfonso Cuadrado
M. nuevamente alejado de LAN, ahora como Gerente y piloto en la Sociedad Aéreo Solastral Ltda. (SOLASTRAL empresa vinculada al empresario
textil César Sumar, con domicilio en Magallanes) que opera un avión DC-6B, el
“Cabo de Hornos” traído de Islandia. Dos años más tarde la empresa, que explota
la carga aérea hacia y desde Punta Arenas, está en serias dificultades por
falta de carga de retorno Pta. Arenas – Santiago. No obstante, le compra a LAN
el DC-6B N° 407. A esas alturas son socios de la empresa, entre otros, los
pilotos Alfonso Cuadrado M. (Gerente),
Jorge Verdugo C., Hugo Burr (Sub Gerente) y Oscar
Graf, todos ex pilotos LAN.
Alfonso
Cuadrado M., como todos los chilenos de esa época, vivieron y sufrieron los
preludios y las consecuencias del pronunciamiento militar del 11 de Septiembre
de 1973. A una semana de esa dramática fecha de nuestra historia, se reanudaban
los vuelos dentro del país. También se reinician los vuelos cargueros a Mendoza
destinados a traer carne al desabastecido Chile.
Transcurre un año y Alfonso Cuadrado M.
pide la disolución de la sociedad SOLASTRAL y se forma la compañía TRANSGLOBAL,
Servicios Aéreos, en la que se mantienen como socios los pilotos Jorge Verdugo
C. y el mismo Alfonso Cuadrado, el cual desempeña el cargo de Presidente de la empresa
y Mario Paredes de Director Ejecutivo.
El 28 Enero de 1983 se crea el Instituto de
Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile con la siguiente Directiva:
Presidente Enrique Flores, Vicepresidente Alfonso Cuadrado M., Secretario
Enrique Carrasco, Tesorero Guy de Moras, Asesor
Felipe Araya, Directores: Horacio Barrientos, Cyril Halley Harris y Sergio Barriga K. En Septiembre del mismo año el entonces
Presidente de Lan Chile, Patricio Sepúlveda,.designa a
don Alfonso al frente de la Asesoría Histórica de la empresa, recientemente
creada. Con ello se da al cultivo de la historia de LAN y a sus tradiciones un
impulso que nunca había estado presente en forma orgánica en la empresa,
incluso don Alfonso se las ingeniaría para montar un pequeño museo en las
entonces modestas oficinas arrendadas en la calle Huérfanos. Una iniciativa que
lamentablemente no siguió contando con el apoyo de las administraciones que
sucedieron a Patricio Sepúlveda.
Pero
corren tiempos turbulentos para LAN, los ataques a la empresa arrecian y hay
permanentes intentos de liquidarla y sacarla del mercado. El Presidente
Sepúlveda promueve la creación del Comité Pro-LAN CHILE con el objeto de
defender a la empresa de los injustos ataques de que es objeto. El primer
directorio es presidido por don Alfonso Cuadrado quien es acompañado por los
directores Francisco Cortes (prominente y controvertido dirigente del estamento
de tripulantes de cabina de esa época), Omar O’ Ryan y Pedro E. Bustamante, ambos empleados administrativos de la empresa. Firman
los registros más de 400 personas (con el tiempo sumarían mas de 700) entre las
que figuran el Gral. Roberto Parragué y tambien el ex
piloto Lan, don Jorge Verdugo. La existencia del Comité se extendería
por poco mas de un año, hasta Abril de 1986, fecha en
que se da por cumplido su objetivo y cesan sus actividades.
Un
día hojeando con don Alfonso uno de sus numeroso escritos,
descubrimos una muestra de una desconocida y sorprendente vena poética:
A pesar de su agitado ajetreo por los mas diversos quehaceres, don Alfonso no dejaba de dar con frecuencia testimonio de
su particular sensibilidad y sentido de amistad. Como una manera de graficar
ese rasgo de su carácter y aún cuando pudiéramos ser reprochados por su pública
exposición, nos permitimos transcribir una nota del ex Comandante Hernán Pérez
– (dos
hijos pilotos, uno en la FACH y otro en LAN; el primero falleció joven de una
enfermedad y el de LAN, en un accidente de paracaidismo) - , a
Alfonso Cuadrado M. Pero estimamos que para la familia de los pilotos LAN
resulta demasiado reconfortante y enriquecedora como para mantenerla oculta en
la intimidad:
“Estimado
Alfonso:
El tiempo transcurrido, un poco de distancia colocado entre la saturada
ciudad y estas limpias playas colchagüinas, fueron y son los
ingredientes precisos
para la pócima de vida imperturbable que elegimos, Alicia y yo, al venir a
radicarnos en este hermoso rincón.
Fuertemente,
implacablemente golpeados y más que golpeados, aplastados por los designios
inexplicables de la vida, buscamos aquí un lugar donde esconder y cultivar ese
mendrugo de alegría que nos queda, materializado en tres nietecitos que llevan
los nombres de esos que perdimos.
Ellos
escuchan de mis labios historias de aviones que volaban sobre otros parajes,
que recorrían airosos la geografía chilena y la de otros países. Alicia les
muestra, a veces, unas insignias que dicen: " Primer millón,"
recortes de viejos periódicos que hablan de la primera aventura a Pascua de LAN
y así van transcurriendo uno tras otro los años.
EIlos empiezan, con la edad, a dudar
un poco,
"¿será cierto lo que cuenta el abuelo..?
El
único mundo que les rodea, está constituido por mar, playas, cochecitos con
caballos, campo, la escuelita donde se forman con niños hijos de pescadores, de
artesanos, de salineros, y de modestos comerciantes.
¡Y
llegó su carta envolviendo una medalla!
Todo se trastornó. Todo empeoró de nuevo. Ahora me creen
otra vez. Han llevado la medalla a la Escuela y al Liceo para mostrarla. Vienen
con unos compañeros y ellos me dicen: "es cierto que Ud. sabe volar...
señor...?-"¿Ud. volaba esos aviones grandes que salen en la tele, con
hartos pasajeros..?"
Gracias
Alfonso. La felicidad me da licencia para obviar el "Don."
Ruego
a Ud. en nombre de Alicia y mis pequeños, también en el mío, exprese al Sr.
Presidente de LAN nuestra
sincera gratitud y el deseo porque continúe esa escalada de éxito en que ha
colocado a nuestra querida LAN, su inteligente gestión administrativa.
Cuando
desde acá (que es lejos) vemos o escuchamos las noticias en las que se destaca
el éxito de LAN, lo sentimos como propio y yo, no lo niego, hincho mi pecho,
como si hubiese contribuido con algo a ese triunfo.
Tal vez Ud. no tiene tiempo de leer textos epistolares
tan latos. Ruego me disculpe. He adquirido la costumbre de los provincianos,
decir muchas veces y con muchas palabras el vocablo gracias.
Demás esta corregir (pero sería inexcusable) estas líneas
sin ofrecer la típica hospitalidad del provinciano.
Si en un arrebato extemporáneo sale a recorrer un camino,
endilgue para estos lados. Acá me conocen mucho. A quien pregunte, le indicará
mi casa y en ella será, como siempre, bien venido.
Gracias por todo, Alfonso y disculpe la alegría
emocionada que me hace sentarme frente a la vieja máquina a garabatear
expresiones incoherentes, pero muy sinceras.
Atentamente.
Hernán Pérez B.
Pichilemu.
(Hoy don Hernán Pérez vive con su señora en La Serena y no
falta a nuestras reuniones semestrales en la medida que su salud lo permite).
Pero
don Alfonso no descansa y va el 14 Agosto 1992, en representación del Instituto
de Investigaciones Aeronáuticas de Chile, con Sergio Barriga (en representación
de la Dirección de Aeronáutica) a efectuar un homenaje en el aeródromo de
Vallenar al ex mecánico de LAN Sr. Armando Rossel.
Cómo no recordar a ese querido y servicial mecánico que nos esperaba en
Copiapó, en nuestros larguísimos caleteros en DC-3 hacia el Norte, con la mesa
de almuerzo servida con las sopitas y guisos preparados por su señora.
Hacia
fines de 1997 fallece el ex radio operador de vuelo de LAN, Juanario Lazo Vargas, muy querido por todos los tripulantes. En la tarjeta póstuma de
agradecimiento se lee, lo que probablemente sean palabras redactadas o al menos
inspiradas por él mismo:
(Sus hijos: Carmen, Luciana, Mery y Nelson ?)
Entre
los años 1988 y 1989, ya retirado, Januario, publica en tres libros sus muy entretenidas “Memorias de un Tripulante de la Aviación
Comercial”, donde relata una gran cantidad de episodios que le tocó vivir
durante su larga trayectoria como radio operador.
Sus
“Memorias” son prologadas por don Alfonso Cuadrado Merino en los siguientes
términos:
JANUARIO LAZO
VARGAS
Porteño de nacimiento llega a este mundo el 28 de
Septiembre de 1916.
Después de estudiar en las Escuelas de Santo Tomás de
Aquino en Santiago continua humanidades en el
Instituto Cervantes. Por corto tiempo se desempeña en diferentes actividades,
entre otras, vendedor de libros, vitrinista, etc. e
ingresa al servicio militar siendo licenciado con el grado de Sargento 2do. de Reserva. Obtiene el premio "18 de Septiembre" y
Diploma de Honor de la Dirección de Tiro y Reclutamiento Nacional.
Después de efectuar un curso de Radiocomunicaciones en la
Fuerza Aérea de Chile es enviado a la Base Aérea de La Chamiza en Puerto Montt.
Es destacado en Bajo Palena (Isla Los Leones) donde
permanece un año que deja en su espíritu observador y optimista, una
experiencia invaluable.
En Septiembre de 1945 ingresa a LAN CHILE como radio
operador de vuelo, previo curso de meteorología, navegación aérea, material de
vuelo, estiba, etc. Por su cuenta estudia inglés y perfecciona sus experiencias
en navegación.
Comienza, de esta manera, su trayectoria en nuestra
empresa bandera en la que completa 16.000 horas de vuelo y 8.000.000 Km.
volando. ¡ Treinta años de abnegados y eficientes
servicios a LAN CHILE !
El nombre de Januario Lazo
nunca estará ausente de los tripulantes y funcionarios que tuvieron relación
con el Departamento de Operaciones, Roles y simuladores de vuelo por
instrumentos. En el Centro de Instrucción de LAN CHILE actuó durante doce años
como instructor de tripulantes y personal de tierra en los ramos de Morse,
radiocomunicaciones e instalaciones a bordo.
La
jefatura de LAN CHILE, conocedora de su experiencia, condiciones profesionales
y humanas, lo designa para integrar las tripulaciones de los vuelos
presidenciales a Panamá en Junio de 1956 y a Ciudad de México en Diciembre de
1962 con los Presidentes Carlos Ibáñez y Jorge Alessandri respectivamente.
El primer
vuelo de un avión comercial que llega a la Antártica sobrevolando las Bases
chilenas y regresa a Punta Arenas después de ocho emocionantes horas de vuelo,
lo cuente entre los elegidos.
Su
experiencia y sentido de camaradería, hacen que el Coronel Roberto Parragué solicite a LAN CHILE que lo acompañe en varios
viajes a Juan Fernández e Isla de Pascua en el anfibio PBY Manutara II. En el vuelo de más largo aliento llevado a efecto por el famoso pionero
aéreo que conquistara el Pacifico Sur para las Alas Chilenas, Lazo es designado
radio operador de vuelo. En efecto, entre el 28 de Agosto y 12 de Septiembre
1965, el Manutara II lo llevará nuevamente e bordo en
un recorrido de mas de 16.000 Km. abriendo la ruta aérea Santiago-Tahiti.
Pasan
los años, rápidos como el progreso de la aviación y Januario Lazo, el profesional, el camarada amigo, el patriota, siente deseos de dejar
constancia de sus ansias, experiencias y desvelos y comienza, sin pretensiones
ni afanes de lucro, a escribir sus andanzas por los cielos de Chile y del
mundo. Su estilo es fresco, sano, entretenido, a veces con un hondo sentido
nostálgico y humano.
Quien
lee estos relatos recordará muchos nombres y acompañará a Lazo en las rutas que
siempre supo sobrevolar con los ojos muy abiertos y el alma limpia, alerta
siempre a los latidos de su noble corazón.
ALFONSO CUADRADO MERINO
Dos acontecimientos marcaron profunda y dolorosamente los
últimos años de Alfonso Cuadrado Merino: El fallecimiento primero de su hijo
Alfonso y mas tarde de su esposa Raquel (“Quelita”) Kaiser.
Alfonso Cuadrado Kaiser, había
heredado de su padre la pasión por el vuelo. Se había iniciado como piloto en
el Club Aéreo de Chile en 1967 para luego desempeñarse como piloto en LAN entre
los años 1968 y 1973. Mas tarde se dedicó a la prospección pesquera y
finalmente a explotar su propio avión, a bordo del cual se accidentaría
trágicamente.
El
piloto Comandante de Aeronave Peter Staiger C. hace
el siguiente IN MEMORIAM de su amigo en la revista “Nivel de Crucero” – Marzo
1998 Pilotos y Técnicos de LAN CHILE:
“La
marea que baja y desnuda tu avión. Tu taller, tu herramienta, tu apuesta. Agua
salada que no pudo impedir el fuego que abrasó, unos horas atrás, unas vidas atrás. Ese motor izquierdo que no debía fallar y se
detuvo. Una ínfima partícula de metal, un acero mezquino que cede y mata. Ese
viento rebelde, el mismo que en tres años de diarios encuentros ya no te
sorprende, que acaso alguna vez temiste y que ahora
aprendiste a amar. Virajes que son opciones y que salvan o matan y traicionan y
que finalmente son como las puertas que eligen a los pasantes y doblegan la
soberbia voluntad de quien se cree con la posibilidad de elegir.
Tu sí la escogiste, la ruta final de Chaitén,
ese indómito territorio que se divierte en demostrar, cada cierto tiempo, que
el mando y los destinos de sus visitas le pertenecen. Te había acogido con
amor, o con simpatía, como te acogen en todos partes desde hace muchos años.
Chaitén es
nombre de mujer y tú no supiste resistir.
Chaitén es
nombre de amigo y tú no supiste medir su entrega.
Chaitén es
nombre de compromiso y tu nunca lo has sabido eludir.
Chaitén es
nombre de muerte y tú nunca supiste temer.
Golpean las olas los restos de tu nave y yo miro los
metales desgarrados.
Yo entiendo, no necesito explicaciones, la bahía y los vientos, esa espuma que, como uno sonrisa se extiende sobre la inmensidad de la noche. Sé que la vida dura lo que dura. Que pueden ser veinte
años o cien, o cincuenta y uno. Que les pone fin a los tiempos un caprichoso
sistema de azares que, tal vez, no valga la pena comprender. Que hacerlo pone
en peligro todo lo bello que pueda tener la vida, que nada justifica poner en
marcha nuevamente los relojes. Que aceptar es, sino, la única, la máxima de las
sabidurías.
Lo sabes tú, por cierto. Aun en ese momento final, cuando
te agarras a los controles como si la fuerza de tu brazo pudiera levantar por
si sola la gravedad de tu nave. Que tu muerte no se fraguó en esos minutos,
sino muchos años antes. En los albores de una decisión que tú volverías a tomar
a través de las llamas y la muerte: La de vivir. Viviste con todas las velas
desplegadas, cara al viento y lo tormenta, sin permitir un minuto las agonías
de la duda y el miedo. Sabías que los motores izquierdos fallan y que los vientos
soplan y que la mínima brisa de la suerte te salvaba, como otras veces, como en
otros puertos. Sabías también que siempre habrá un Chaitén final y que el tuyo estaba esperando en el umbral. No vacilaste en iniciar ese
despegue, como los otros, con un gesto de desdén y de desprecio a la tentación
de no ser, por una vez, tú. Y fuiste tú hasta el último segundo, hasta el
quiebre definitivo de todos los horizontes.
Ahora, que todas las lágrimas posibles lloran tu partida
y pocos son los rencores que logran sobrevivir, me veo tentado a decirte:
descansa en paz. Como si la hubieras buscado, como si hubieras, alguno vez,
traicionado tan solo a una hormiga, a una brisa, al asomo de una idea, en busca
de aquel descanso que sabías ahí, esperando sin prisas ni impaciencia que
llegara ese día de Marzo.
Para ti es la noche súbita a las tres de la tarde. Para
nosotros, un interminable ocaso. Para ti es el viento y el mar, las llamas y el
silencio. Para nosotras, es la espera, la ausencia, el vacío.
Celebramos todas las palabras que hablamos y las copas
que compartimos. Todos los excesos, todas las certidumbres tradicionales. Era
fácil ser tu amigo, lo hacías como si la amistad hubiera brotado desde mucho
antes de conocernos. Muchos fuimos los alcanzados por el suave roce de tu
presencia. Quisiéramos todos haberte protegido, haberte sostenido aquella tarde
sobre los aguas turbulentas del mar.
Imaginamos tu sonrisa ante el esfuerzo vano, ante la
debilidad de nuestros brazos, ante la certeza de los plazos que aquella tarde debían
cumplirse. Vuela, pues, Poncho hacia las infinidades. Déjanos comprender que
algo ha cambiado para siempre y que durante un brevísimo instante, el planeta
se ha detenido con suavidad para que tú lo dejaras y nos dejaras. Que nos
reconforte el privilegio de haberte conocido. Que nos visite tu recuerdo y
aprendamos a vivir sin tu alegría. PETER STAIGER
El trágico fin de “Ponchito” fue rubricado con las
siguientes palabras del padre en la bitácora de vuelo de su amado hijo:
“Su último vuelo lo efectuó el lunes 2 de Marzo de 1998 a
las 15:05 desde Chaitén (Chiloé continental) dejando
a sus padres , hermanos, parientes y amigos sumidos en
el más profundo dolor. Alfonso, Javiera y Cristóbal
son los seres que procreó en sus 51 años de amor y amistad en este mundo. Hoy
su espíritu vuela por siempre en su ruta sin retorno, rumbo a Dios.”
Sus funerales se efectuarían el 5 de Marzo, una penosa
coincidencia con la celebración del aniversario de LAN.
¡GRACIAS,
SEÑOR!
(A mis
nietos)
“Agradezco a la vida el soberbio espectáculo que brinda la
naturaleza, la paz que producen los- cielos calmos de la pampa nortina y la
admiración que inspiran los imponentes nubarrones de la zona sur.
Doy gracias por haber podido disfrutar el pequeño mundo de
mi diminuto jardín, por haberme sido posible observar el majestuoso planeo del
cóndor sobre los picachos y la inolvidable visión de Rapa Nui en medio del océano.
Agradezco el haber podido permanecer largas horas tendido
sobre la hierba, mientras los colibríes se mantienen estáticos en el aire con
sus alas invisibles, y el follaje de los árboles murmura una oración a Dios.
Gracias por haber escuchado y comprendido el coro armonioso
de la charca humilde, el ulular del viento n las noches de tormenta, el trino
de los zorzales que precede a la algarabía de los gorriones cuando amanece y el
susurro alegre del estero cercano.
Gracias por haber recibido del mar su salobre fragancia y
el aire puro de las madrugadas.
Agradecido estoy por no haber sentido soledad; por los
padres y familiares que me tocaron en suerte, por el cariño que siempre me han
brindado, y por la sensación de mi espíritu de haber sido útil a mis semejantes
a través de mi profesión y de mis actos.
Y repito, gracias, por no haber recibido grandes dolores ni
haber sufrido penas angustiantes y por no haber perdido la capacidad de asombro
por las cosas simples. Por haber tenido memoria frágil para las injurias y por
haber comprendido que la justicia en este mundo consiste más bien en la bondad
que en la verdad.
Gracias, Señor, por haberme dado el privilegio de mirar el
misterioso guiñar de las estrellas y la repentina brillantez fugaz del
aerolito, o la centellante mancha de los peces en nocturno mar. La dignidad y
la fuerza del anciano alerce, la incierta trayectoria del sutil vílano, la grácil elegancia de la palmera chonta y la
imponente biomasa de la ballena azul. Por haber podido admirar los infinitos
matices de las flores, detectar los perfumes campestres y saborear la inmensa
variedad de los productos de nuestro dadivoso mar.
Gracias te doy, Señor, por haber sentido en mi hombro una
mano de mujer. Te agradezco los hijos que me diste. Gracias por haber amado y
haber sido correspondido y por haber podido entregar y recibir el don de la
amistad.
En fin, te agradezco Señor, haberme dado un cuerpo sano y
una mente limpia y, sobre todo, sucesores a mi estirpe; permitiendo que mi
breve paso por el mundo no desaparezca como la estela que tras de sí deja el
navío. Gracias, oh Señor por haber nacido en tierra chilena.”
ALFONSO CUADRADO MERINO
Don Alfonso
celebrando su cumpleaños el 29 de Agosto 2006 acompañado de camaradas que no lo
han olvidado.
Don Alfonso vive hoy algo alejado de sus camaradas pilotos,
impedido de compartir nuestros eventos por razones de salud. Sin embargo revive
y se alegra con cualquier visita o llamado telefónico. El 29 de Agosto don
Alfonso cumplirá 88 años, una buena razón para hacerse presente con un gesto de
afecto.
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