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SECUESTRO FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS
(Por Julio Matthei Sch. con entrevista de El Mercurio – 31 Enero 1999- al Comandante René Bobe Venegas)
René Bobe Venegas se formó como piloto, al igual que varios de
sus colegas de LAN, en el Club Universitario de Aviación. Ingresó a LAN en 1954
compartiendo en el mismo curso con los pilotos José Enei V., César Álvarez O., Héctor Araya V., Mario Bontempi M., Raúl Corthorn L., René González G., Eduardo
Montes P., Oscar Tapia C. y Federico Wünsch.
Tempranamente se destacó por sus capacidades profesionales y su participación
en las asociaciones gremiales de los pilotos. En lo profesional fue instructor
de vuelo y Jefe de Operaciones y como asociado fue elegido en diversas
ocasiones por sus pares como miembro de las respectivas Directivas. Fue elegido
Presidente del Circulo de Pilotos los años 1968 (junto con Carlos Sánchez L. -
Secretario y Jaime Sánchez L. - Tesorero ) y 1971 (junto con Ricardo Fuenzalida M. - Secretario y Jaime Bordes - Tesorero).
René Bobe (a la izquierda) compartiendo con sus compañeros pilotos Hernán Tapia (al centro) y Bernardo Lacassia (a la derecha) durante el curso de B-727 en Seattle (USA).
René Bobe era un capitán de pocas palabras, amable pero formal,
cuyo interés mayor fué siempre enseñar e incentivar a
los pilotos a preocuparse por mejorar su nivel profesional. Era exigente
consigo mismo y con los demás. Su carácter reservado y , paradojalmente, la
solidez de sus principios le causaron no pocas veces dificultades y sinsabores.
Cosechó incomprensiones y soportó incluso la pérdida de la amistad de
compañeros que no entendieron o no compartían aspectos de su visión de la
profesión o de su rol en la sociedad.
Por su elevado
estándar profesional estuvo siempre dentro del grupo de pilotos consultados o
formando parte de grupos de estudio para las decisiones importantes dentro de
la gestión de Operaciones de Vuelo. Una muestra de ello fue su participación en
el proyecto de dotar a LAN CHILE con sus primeros aviones JET con el objeto de
situarla en el nivel exigido en esta nueva etapa de la aviación aerocomercial .
Importante fue su presencia en esta transición que demandó de los pilotos un
cambio sustancial en su preparación profesional y adecuación a técnicas y
políticas de vuelo totalmente distintas a las habituadas en los aviones
propulsados a hélice. Hoy ese cambio resulta bastante menos dramático y los
pilotos ya muy jóvenes se familiarizan con esas técnicas utilizando por cierto
elementos de instrucción que en aquella época recién comenzaban a instaurarse.
Con motivo de
la compra de los primeros B-727 compartimos todo el curso de instrucción
terrestre y de vuelo en la fabrica Boeing permitiéndonos, no sólo estudiar en
grupo, sino alternar tambien en nuestros momentos de descanso. Ahí se reveló no
sólo como un compañero siempre pronto a apoyar profesionalmente a sus
compañeros sino tambien demostró en la intimidad de la convivencia, rasgos de
picardía y sentido del humor desconocidos en su conducta habitual de trabajo.
El año 1971,
siendo Presidente del Círculo de Pilotos, Rene Bobe integra el Directorio de la empresa en representación de los pilotos. Ese mismo
año se crea el Sindicato
Profesional de Pilotos de Lan CHILE y la primera Directiva que se
elige queda integrada por los siguientes pilotos: Presidente, René Bobe V. – Secretario, Ricardo Fuenzalida M. – Tesorero,
Fernando Ocampo M. – Directores, Alejandro Fornés y
Pedro Staiger. En el ámbito de las relaciones
internacionales surgen nuevos amigos, nuevos aliados y un nuevo socio comercial:
la URSS. Así es como le toca acompañar, en su calidad de piloto miembro del
Directorio, al Gerente de Ingeniería Jorge Hofer O. y
al Sub Gerente de Finanzas Iván Cerda en una comisión a explorar la
conveniencia de adquisición de aviones rusos a la empresa. Sin embargo la
decisión que tomaría un año mas tarde el Directorio de Lan en su sesión N°
31 de comprar Aviones Bimotores Turboprop soviéticos
ANTONOV, en el número necesario destinados al servicio regional Puerto Montt,
no se concretaría.
Como
Presidente del Sindicato, René Bobe participa de la
gestión con la empresa en se que supera una declaración de huelga de los
pilotos causada por la indisciplina de un Ingeniero de Vuelo y que afirma y
garantiza con claridad el principio de autoridad al mando del Comandante de
aeronave.
A
partir de 1972 la empresa empieza a resentir su quehacer influido por la
contingencia política. Renuncia el Presidente Ignacio Aliaga S. y el
Vicepresidente Rodolfo Ortega. Los Comandantes Jorge Jarpa y Fernando Ocampo visitan la URSS (Moscú, Leningrado, Kiev, Yalta,
Volgogrado y Ulianovsk manteniendo reuniones con dirigentes gremiales y pilotos
de Aeroflot) por dos semanas invitados por la
delegación soviética a IFALPA.
A
bordo de un B-727 en vuelo entre Panamá y Miami estalla una bomba que obliga a
un aterrizaje de emergencia en Jamaica. Paro mundial de pilotos por 24 horas
decretado por la Federación Internacional de Pilotos IFALPA, paro de Mecánicos
de Lan y nombramiento del General de Brigada Aérea ( R ) Teodoro Ruiz Diez como
Presidente de Lan Chile. (Había sido llamado a retiro en Noviembre de 1948 a
raíz de la conspiración de partidarios del General Carlos Ibáñez contra el
gobierno de González Videla). Reiterados avisos de bomba (“Operación Tigre”) a
nuestros aviones y paro indefinido de pilotos por nombramiento de un Sub
Gerente de Operaciones no piloto. La huelga se soluciona tras una reunión en La
Moneda de los Directivos del Sindicato Jorge Jarpa y
Fernando Ocampo con el Presidente Allende que da por resultado la designación
de un piloto en servicio activo para el cargo cuestionado.
En
Agosto de 1973 se elige un nuevo Directorio del Sindicato de Pilotos (que
tambien corresponde a la del Círculo de Pilotos) con el mandato claro de
oposición gremial al gobierno: Presidente, Jorge Jarpa – Secretario, Amaro Bamón – Tesorero, Roberto Parragué – Director, Miguel Alcérreca – Director, Fernando Ocampo.
Su alejamiento
después del 11 de septiembre de 1973 lo explica Rene Bobe con sus propias palabras en la entrevista que va a continuación. Sin embargo no
habría que olvidar que fue sin duda, junto a otros colegas, víctima del clima
de confrontación y odiosidad que había emponzoñado el alma de todos los
chilenos ya mucho antes de aquella fecha. Lo concreto es que René Bobe optó por emigrar. Su elevado standard profesional le permitió insertarse sin mayores dificultades en el exigente
medio europeo, terminando de prestar servicios a la línea aérea comercial de
Libia.
El 7 de
Diciembre de 1981, René Bobe hace noticia a nivel mundial.
Desempeñándose como Comandante de Aeronave de un B-727 de la Línea Aérea Libia,
es secuestrado, en el tramo Zurich – Trípoli, por
tres terroristas shiítas. El secuestro tuvo una
duración total de 56 horas, de las cuales 25 correspondieron a horas de vuelo: Zurich-Beirut-Atenas-Roma-Beirut-Teherán-Beirut-Damasco-Trípoli.
Diecisiete años después de ese maratónico secuestro, con René Bobe ya de regreso en Chile, la Revista del Domingo de El
Mercurio lo recuerda así:
“HÉROE POR TRES DIAS
En
su casa. Un reloj cucú, del que cada quince minutos sale un neurótico
pajarillo, indica la hora en la apacible casa de La Reina en la que René Bobe vive con su esposa. En uno de los muros hay un gran
mapa ilustrado como esos que venían de regalo en el «National Geographic», en el que están clavados varios
alfileres -con una banderita en la cabeza-, que indican diferentes ciudades de
Europa y el Medio Oriente. Se trata de la travesía que debió recorrer el avión
de la Libian Arab Airline mientras estuvo secuestrado, y a cuyo mando iba el
capitán Bobe.
Detrás
del piloto, cuelga un móvil con varios avioncitos regordetes y, a menos de un
metro, hay una fotografía aérea del Cajón del Maipo.
-"Cuando
hacía mi instrucción y el avión iba a despegar, y ya llevaba cierta velocidad,
el instructor cortaba bruscamente el acelerador y decía: ¡¡Emergencia!!
¡¡Emergencia!! La idea era ver la reacción del piloto, y entonces uno tenía que
tirarse hacia adelante para aterrizar en el mismo aeródromo o en algún potrero.
Ser piloto significaba estar siempre preparado para cualquier cosa”.
-“Para
cualquiera", dice este eximio aviador, hoy jubilado, quien es además el
padre de Germán Bobe - realizador audiovisual que ha
hecho la mayoría de los videos de Los Tres - y también de Andrés Bobe -, el músico de La Ley que falleció hace unos años en
un accidente.
Formado
en el Club Universitario de Aviación, mientras estudiaba electrotecnia en la
Universidad Técnica del Estado, René Bobe se recibió
de piloto el año 48. Entonces, los aprendices volaban en unos aviones Fairchild
(Niño Hermoso) PT 19; los mismos que usaban en la Fuerza Aérea para el
entrenamiento de sus cadetes. Varios años después, René Bobe entró a Lan Chile, y en esa aerolínea estuvo 25 años.
Ahora
bien, el capitán Bobe parece ser sobreviviente de una
época en que cada vuelo tenía implícito una gran dosis de riesgo.
-¿A
dónde le tocó volar sin instructor por primera vez?
-“A
Rancagua. Ya después llegábamos a Talca, a Chillán, siguiendo lo que nosotros
llamábamos la "ferrodrómica". Lo que pasa
es que hay dos tipos de navegación aérea. Una es la ortodrómica y la otra es la
loxodrómica. Pero nosotros no usábamos ninguna de las dos, sino que la” ferrodrómica”, que era volar siguiendo la línea del
ferrocarril. En esos años, sobre cada estación, estaba pintado con letras
grandes el nombre del lugar. Así uno pasaba sobre ellas y decía ¡ah, estoy en
Linares!”
-Dicen
que el Teniente Bello se perdió, justamente, por volar guiándose por la línea
del tren. ¿No había entonces una manera más segura de volar?
-“No
existía otra forma. En ese tiempo no existían cartas aéreas, y los mapas que
había no eran adecuados para la navegación, pues eran mapas camineros. De
hecho, las primeras cartas aéreas que llegaron a Chile fueron proporcionadas
por los Estados Unidos, que las obtenían de diferentes catastros que hacían en
todo el mundo.”
-Usted
estuvo veinticinco años en Lan Chile, ¿cuál fue el vuelo más espectacular que
le tocó hacer?
-“Yo
diría que lo más espectacular fue volar en el primer jet para pasajeros del
mundo. Se trataba de un Caravelle 6-R, un avión
birreactor, o sea con dos turbinas, con un diseño muy hermoso, para cuya
instrucción debimos viajar a Francia.”
-¿Cómo
es que usted fue piloto de Allende?
-“Es
difícil decirlo, pero los pilotos de Lan Chile eran en su gran mayoría gente
reaccionaria, gente de derecha y yo era un caso raro dentro del cuerpo de
pilotos pues era un tipo de izquierda, sinceramente allendista. De modo que
cuando se presentó el viaje de Allende en un avión de Lan Chile yo solicité ser
el piloto del avión, pues pensé que me correspondía.”
¿Y
cómo se portó el pasajero?
-“Fregadísimo.
Yo fumaba mucho, varios paquetes al día, y cuando me embarcaba en un vuelo como
piloto, en mi maletín siempre echaba un cartón de cigarrillos, no una
cajetilla. Resulta que, al poco tiempo de haber despegado, yo enciendo mi
primer cigarro en forma natural, pero no termino de pegar la primera chupada
cuando aparece el edecán aéreo, Sánchez era el apellido, y me dice que por
favor apague el cigarrillo pues su excelencia no soporta el humo. Lo que tiene
que haber sido verdad, pues los aviones tienen una ventilación muy buena y no
sé cómo alguien podía sentir el humo del cigarro estando en el sector de
pasajeros. Eso lo tuve muy presente cuando bombardearon La Moneda. Cuando
estaba incendiándose y Allende estaba adentro, yo me acordaba de las palabras
del edecán: "Su excelencia no soporta el humo".
-¿Y
adónde viajaba Allende en esa ocasión?
-“Fue
un viaje a Nueva York, a las Naciones Unidas. Recuerdo que había muy pocos
cupos para asistir a la asamblea como público y yo obtuve una de las
invitaciones. Así es que asistí y presencié el discurso de Salvador Allende.
Ese día él empezó diciendo: "Vengo de un país pequeño, lejano, pero que
tiene un gran amor por la libertad y la democracia, vengo de un país que se
llama Chile". Así empezó Allende su discurso.”
-¿Pedía
whisky Allende durante el vuelo?
-“Sí,
lógico. Y del bueno. El iba feliz y contento. No molestó en nada, salvo que a
las auxiliares las piropeaba, pues era extremadamente mujeriego el hombre. A él
le gustaban las niñas buenas mozas y jóvenes, así es que las auxiliares de
vuelo estaban felices con el Presidente.”
-Usted
también trabajó como piloto en líneas aéreas de otros países.
-“Me
fui de Lan porque me echaron el 11 de septiembre del 73. Partí a Holanda. Y ahí
estuve como piloto e instructor de la línea aérea Transavia.
Pero ese trabajo tenía un tiempo, así es que luego empecé a ver posibilidades
en otras partes. En una ocasión estaba leyendo “Flight”, una revista inglesa
que entre otras cosas tiene una sección como los avisos económicos de El
Mercurio, y ahí apareció el aviso de la Libian Arab Airline, en que solicitaban
pilotos. Postulé y, con los antecedentes que tenía, me aceptaron de inmediato.”
-¿Qué
tal resultó la experiencia de vivir en Libia?
-“Podríamos
decir que muy interesante. No es común irse a vivir a un país con una lengua
tan extraña, con costumbres diametralmente opuestas a las nuestras, y con gente
absolutamente religiosa. Allá son fanáticos religiosos; tienen una estructura
mental muy distinta a la nuestra. Libia fue colonia de los fenicios, de los
romanos, de los griegos, de los turcos, siempre estuvo sometida. Hasta que
aparece un hombre, el coronel Jaddafi, quien dice que
hasta ahí no más llegó la música. Y se levanta, hace su revolución, y empieza
por expulsar del país a todos los extranjeros, a los que después llama para que
sean los empleados y no los patrones.
-O
sea que según usted Jaddafi no es tan malo como lo
pintan.
-“Jaddafi es un hombre extraordinario. Muy honesto, muy
sincero, aunque un fanático religioso. Tenía algunas cosas que eran típicas de
él. Por ejemplo, vivía permanentemente; en una carpa, en una tienda en el
desierto, tal como sus antepasados; y a la entrada tenía siempre un camello
hembra para que lo abasteciera de leche diariamente.”
-¿Y
en qué momento secuestran el avión del que usted era el capitán?
-“El
7 de diciembre de 1981 nosotros salíamos de Zurich a
Trípoli, la capital de Libia, cuando fuimos secuestrados. El avión era un
Boeing 727-200, tri-reactor. Llevábamos treinta y
seis pasajeros en total. La composición en cuanto a nacionalidades era bastante
heterogénea.”
-¿Cómo
se dio cuenta de que los estaban secuestrando?
-“Eso
sucedió a las cinco y media -hora internacional-, mientras volábamos entre
Francia e Italia. Entonces un hombre, de cuyo cuello colgaba una cámara
Polaroid, entró en la cabina de pilotaje. De inmediato, y sin sacar el dedo del
disparador de la cámara, dio algunas órdenes al ingeniero de vuelo que era
árabe, quien me las tradujo, pues yo era el capitán. Las instrucciones decían
que estábamos siendo secuestrados y que teníamos que dirigimos a Beirut, en el
Líbano, y que si no obedecíamos él iba a hacer explotar el avión, ya que la
cámara en realidad era una bomba.”
-¿Y
qué querían los secuestradores?
-“Ellos
pertenecían al grupo musulmán de los chiítas, quienes estaban en conflicto con Mohamad Jaddafi. Querían la
liberación de un grupo de palestinos que, según ellos, estaba en poder de Jaddafi.”
-¿
Cuántos eran los terroristas?
-“Tres.
Pero después de que llegamos a Beirut, los terroristas, en conexión con otra
gente que tenían en tierra, cargaron el avión con morteros, ametralladoras,
pistolas y sacos de municiones. En ese momento los secuestradores iniciales
fueron reforzados por otra gente que embarcó en Beirut, y al final los
secuestradores terminaron siendo seis. Ante cualquier duda de la tripulación, amenazaban
con hacer explotar el avión. Mientras ellos estuvieran con sus dedos en las
granadas no había nada que discutir.”
-¿Y
de Beirut a dónde partieron?
-“A
Atenas, lo que nos tomó casi cuatro horas. Pero el mismo día, de Atenas, nos
fuimos a Roma y nos demoramos dos horas cuarenta y cinco. Y de Roma hubo que
partir nuevamente a Beirut, en otras cinco. Al día siguiente partimos de Beirut
a Teherán, y luego nuevamente a Beirut. Al tercer día volamos de Beirut a
Damasco -nos demoramos una hora- y finalmente de Damasco a Trípoli, tardándonos
poco más de cuatro. En total fueron cincuenta y seis horas las que estuvimos
secuestrados, de las cuales veinticinco estuvimos en el aire.”
-¿Cómo
fue la relación entre los secuestradores y usted, que era el capitán del avión?
-“Muy
buena. Suena ridículo decirlo, pero la actitud de estos secuestradores era que
no me faltaran ni los cigarrillos ni el café, ni el refresco. Estaban
preocupados de atenderme para que yo estuviera en buenas condiciones, pues de
mí dependía que se cumplieran sus objetivos: que el avión se moviera de un
punto a otro.”
-¿Y
pensó en algún minuto que los chiítas podían ponerse a tomar Polaroids,
mientras volaban el avión en mil pedazos ?
-“Yo
estaba absolutamente convencido de que estaba viviendo los últimos minutos de
mi vida. No tenía ninguna esperanza. Tenía la certeza de que todo terminaría en
cualquier minuto. Sabía que ellos son capaces de cometer actos que para
nosotros los occidentales son incomprensibles, pues lo hacen con un absoluto
convencimiento en su fe. Es un fanatismo religioso que los lleva a cometer
actos sin pensar en las consecuencias. En realidad no les importan.”
-¿Y
no surgió entre los pasajeros uno que se creyera Bruce Willis?
-“No,
no, no. Todos fueron muy obedientes y siguieron las instrucciones. Además yo
conversaba permanentemente con cada uno de los que estaban en el avión, para
que nadie fuera a cometer un desatino.”
-¿
Cómo acabó el secuestro?
-“Por
la intervención de un sacerdote chiíta de muy alta jerarquía, que fue mediador
entre los secuestradores y las autoridades.”
-Y
después de tanto tiempo de estar junto a los secuestradores, ¿cómo fue su
regreso?
-“Cuando
volví con el avión a Trípoli, como los libios son muy sentimentales, lloraban
mientras nos daban abrazos y besos. En una ceremonia que hicieron, me dieron un
diploma al valor, sacrificio y al heroísmo.”
-Usted
no durmió durante todo el secuestro y fue usted que por radio, les pidió que
terminaran con esto por razones humanitarias. ¿Se considera un héroe, señor Bobe?
-“No,
no. Lo que pasa es que el humano nunca sabe la capacidad que tiene. Pero el ser
humano, como humano -que en este caso específico se llamaba René Bobe-, es capaz hacer cosas que ni piensa que haría, ni que
los demás dirían que haría. Pero cada uno de nosotros es capaz de hacer cosas
que parecen increíbles. Cosas que son realmente increíbles. Increíbles.”
Rene Bobe volvió por un breve período a prestar servicio
en la Gerencia de Operaciones de LAN en 1996 donde volvimos a compartir tareas
comunes, tal como lo habíamos hecho al ingresar como copiloto a la empresa en
1956, siendo él, capitán de DC-3. Su breve regreso a LAN, interrumpido por una
severa enfermedad, fue una nueva muestra de su invariable capacidad y seriedad
con que siempre enfrentó las tareas que se le encomendaron.
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