DON ARMANDO
ROSSEL GOMEZ
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(Artículo escrito y publicado por Sergio Barriga K., en el número 63 de Información Aeronáutica en el año 1992).
Influenciado por los acontecimientos el pequeño
Armando Rossel que a la sazón contaba sólo con cuatro
años de edad, solicitó a su padre que lo llevara a presenciar los imponente
funerales del aviador.
Apretujado por el mar humano que se dio cita aquel 15
de Abril en las cercanías del cementerio, vio sobrevolar el cortejo algo que se
grabó profundamente en su alma infantil. Al consultar a su progenitor sobre qué
era aquello, este le contestó que un avión.
Tan pronto regresaron a casa, con una caja de pasta
dental, fabricó un avión lo mas semejante posible al que había visto sobre el
cortejo. Había nacido su interés por la aviación y el maquetismo aéreo, que a la fecha le ha llevado a confeccionar mas de 850 modelos.
Aprovechando una liquidación que promocionaba la Casa
Francesa, viendo tanto entusiasmo, una tía le obsequió libros y revistas de
aviación y un aeromodelo al que denominaban “Le oiseau de France” (El pájaro de Francia), lo que no hizo sino acrecentar sus sueños
infantiles.
Trasladada su familia a vivir a Los Andes, fue testigo
del regreso a Chile del teniente Dagoberto Godoy Fuentealba,
tras su histórico cruce de la cordillera entre Santiago y Mendoza.
La figura del ilustre aviador en andas de la multitud,
intensificó su amor por la aviación, dedicando desde entonces todos sus esfuerzos
en llegar algún día a ingresar a ella.
No obstante, de aquella oportunidad guarda una mala
experiencia, al coger en medio de la muchedumbre que atestaba la estación del
ferrocarril en espera del tren en que venía Godoy, el contagio del tifus
exantemático, mortal epidemia que por entonces asolaba el país.
Fueron interminables días en que estuvo al borde de a
muerte, habiendo perdido los médicos toda esperanza de salvación. Finalmente su
vitalidad y juventud, aunque en extremo debilitado, lo salvaron.
Retornados a Santiago, por aquellos años se creó lo
que se denominó El Bando de Piedad, dando vida con otros muchachos de su edad a
la rama de aeromodelismo del mismo.
Ubicado el Bando en plena plaza Bulnes,
en mas de alguna ocasión alguno de sus aeromodelos fue a caer en las puertas
mismas del Palacio de la Moneda.
Celebrándose un importante acontecimiento aeronáutico
en El Bosque tuvo oportunidad de conocer a otro joven como el, vibraba de
iguales ideales. Junto a Enrique Flores Álvarez, quien con el correr de los
años alcanzaría el grado de Coronel de Aviación , aquella tarde ambos
recibieron de manos el Presidente de la república una medalla por la
demostración que habían realizado con sus aeromodelos.
Transcurría 1927 y encontrándose próximo a finalizar
su educación secundaria en el Instituto Nacional , consideró que para él había
llegado el momento de ingresar al Ejército, del cual por entonces dependía el
arma aérea. Sin decir nada a sus padres adulterando su edad se presentó
voluntario a hacer su Servicio Militar al regimiento ferrocarrileros, en esos
años de guarnición en el cantón de El Bosque cercano al cual precisamente se
encontraban los aviones.
Sin embargo, al momento del examen físico y pese a sus
suplicas, el médico de la unidad lo rechazó al observar la enorme cicatriz que
le había quedado como secuela de una operación de peritonitis a la que había
sido sometido.
Acongojado regresaba a Santiago, cuando en el tranvía
escuchó comentar que en la escuela de Caballería también estaban seleccionado
al nuevo contingente. Sin pensarlo dos veces, se dirigió al cuartel de calle
Antonio Varas, donde quiso su suerte que el examen fura menos riguroso y por
sorteo se le llamara a las filas.
De ello no dijo nada a sus padres y abandonando el
Instituto Nacional entró en la escuela de caballería, con gran desesperación de
sus progenitores que sin saber de él lo buscaban en la posta, hospitales y
hasta en la morgue, enterándose finalmente del destino que su hijo había
escogido.
Destacando por su entusiasmo y capacidad, se le
designó al taller de herrería junto a los mariscales, donde un día atrajo la
atención del jefe de la unidad, el Comandante Carlos Lira. Extrañado de su
juventud, este le consultó sobre que lo había llevado a ingresar a edad tan
temprana al Servicio Militar.
Enterado de sus deseos de entrar a la aviación y ante
tanta vocación, el Comandante Lira que había sido el segundo director que tuvo
la escuela de aeronáutica militar, tan pronto pasó la revista de comisario, le
dio una carta de recomendación, y lo envió a hablar con el Comandante Ramón
Vergara Montero. Oficial a cuyo cargo estaba el material aéreo y que tenía sus
oficinas en la chacra lo Mabille en El Bosque.
Acogido con gran bondad por Vergara, fue destinado al
departamento de instrumentos en calidad de Operario 4°, pasando al poco tiempo
la armaduría de aviones. Correspondiéndole participar
en el armado de los aviones Havilland Cirrus Moth comprados en Inglaterra para el naciente correo aéreo,
lentamente fue ganando en experiencia y capacidad.
La aviación militar crecía en importancia y en El
Bosque la actividad era constante. El 16 de Octubre de 1928 trabajaban en un Wibault cuando se les ordenó alistarlo para el vuelo de
prueba que a aquel avión haría el teniente Augusto Paravich Wahlen. Entregado el avión y viéndolo despegar entró
a una carpa de lona que servía como
improvisado hangar donde Clodomiro Figueroa que guardaba en él sus aviones, le
había solicitado que por favor revisara la caja de cambos de un coche de su
propiedad.
En esa labor e
encontraba cuando una violenta explosión lo lanzó lejos, al tiempo que las
cuatro paredes del hangar saltaban por los aires.
A su lado
yacía el motor del Wibault, que segundos antes se
había estrellado a metros suyos al efectuar un vuelo en picada del cual el
piloto no lo pudo recuperar. Su buena estrella lo había salvado y al parecer
nunca lo olvidaría.
Por aquel
entonces nuestro país adquirió tambien una importante partida de aviones Curtiss Hawk, Curtiss Falcon y dos
trimotores Ford 5 AT C, por lo que The Curtisss Aeroplane Export Corp. ofreció nueve becas para que mecánicos
chilenos viajaran a los estados unidos, a sus instalaciones de Buffalo a interiorizarse del aspecto técnico de estos
nuevos aparatos.
Ello despertó
gran entusiasmo en el personal de El Bosque, presentándose muchos mecánicos al
examen por medio de cual serían seleccionados los que Chile enviaría al país
del Norte.
Conciente de
su inexperiencia y poca antigüedad, Rossel optó por
no postular. Sin embargo, sus aptitudes no habían pasado desapercibidas al
ingeniero de Marina Capitán Rodolfo Berríos, quien acicateando su amor propio
lo instó a participar en el concurso, facilitándole diversos textos de estudio
para que se preparara.
Grade fue su
sorpresa cuando al publicarse los resultados constató que había obtenido el
segundo lugar.
Tiempo
después, al mando del teniente Juan del Villar viajaban a los estados Unidos.
CURTISS FALCON
_ BUFFALO 1929
En Buffalo una vez más Rossel sobresalió por su preparación y capacidad. Comprobando que el sistema de
remachado del capot del motor de los Hawk era
inseguro, planteó sus inquietudes a los técnicos americanos, sin que sus
observaciones fueran tomadas en consideración. Presentóse entonces al ingeniero Jefe al que dio a conocer sus aprehensiones. Tras
escucharlo atentamente y analizar detenidamente la situación, se dio la razón a Rossel, empleándose desde aquel día un sistema que el
mismo ideó.
Aficionado a
las motos, sufrió u serio accidente lo que obligó a su hospitalización.
Tras sortear
la parte crítica de su recuperación, para entretenerse fabricó una hermosa
maqueta de un Curtiss, al que diseñó con tren
retráctil, elemento aún no en uso en los aviones de la época.
Llevado a
conocimiento de los directivos de la fábrica, desde entonces se le abrieron
todas las puertas y era frecuente que Rossel fuera
invitado al túnel aerodinámico, consultándosele su opinión sobre los nuevos
modelos en experimentación.
Oportunidades
en que muchas veces alternó con los célebres aviadores Jimmy Doolittle, quien con el transcurso del tiempo adquiriría
fama por el bombardeo a Tokyo en los B-25 durante la
segunda Guerra Mundial y Frank Hawks, fallecido años
mas tarde en un accidente aéreo.
Llegado el
momento de retornar al país la Curtiss ofreció
dejarlo un tiempo mas en los estados Unidos, pero aquello fue imposible ya que
el contrato que lo ligaba a la Fuerza Aérea Nacional estipulaba que al término
de la beca debería prestar servicios en la FAN al menos diez años.
De regreso en
El Bosque en 1930, fue integrado al equipo que armó el trimotor Ford N° 2,
pasando a desempeñarse como mecánico de abordo de Línea Aérea Nacional.
Recordemos que en aquellos años la LAN pertenecía a la FAN.
Simpáticos
recuerdos guarda de los largos viajes hasta Antofagasta en los lentos trimotores
de metal corrugado y del susto que causaba a los pasajeros el desempeño del
radio operador Claudio Guzmán (a quien cariñosamente apodaban el Pipo, en
recuerdo de los cigarrillos Populares).
Guzmán fue el
primer radio operador a bordo que tuvo LAN y los enormes destellos que
producían los tubos de los equipos transmisores , daban la sensación que
estaban soldando al arco y que en cualquier instante el avión se iba a
incendiar. Por ello la empresa optó por hacerle un compartimiento especial
dentro del avión, ajeno a las miradas de los pasajeros.
Habiéndose
abierto al uso público el aeropuerto Los Cerrillos, el Comodoro Merino ordenó
que la aviación civil se mudara al nuevo campo aéreo, dejando El Bosque que la
había cobijado desde sus inicios.
Clodomiro Figueroa,
propietario de viejos aviones ya casi en desuso decidió trasladarlos en vuelo,
evitándose con ello el tener que desarmarlos. Conocedor de esta situación, el
Comandante de la base prohibió al personal que se subieran en aquellas gastadas
máquinas.
No obstante Rossel, a quien unía una gran amistad con Figueroa hizo
caso omiso de aquellas prudentes recomendaciones y a bordo de una de ellas
partió con el conocido pionero a Los Cerrillos.
No bien
habíamos despegado cuando la capota del motor se desprendió, dañando la hélice
lo que hizo que el viejo biplano cayera invertido a un canal, el que
afortunadamente ese día no llevaba agua.
En medio de
su desesperación , como pudo se desprendió de las amarras que lo ligaban a la
cabina y asomando la cabeza al borde del canal lo primero que vio en la orilla
eran unas enormes botas.
Era el
Comandante de la Base que había corrido en su ayuda. Aún cuando no le dijo
nada, la presencia del Jefe en ese lugar fue suficiente castigo por su
desobediencia.
Lamentablemente
por un esfuerzo mal hecho al armar trenes de aterrizaje su salud se vio
resentida lo que lo obligó a dejar la Fuerza Aérea, entrando a trabajar en la
representación local de la Ford Motor Company, en el
armado de autos y camiones. Mas, antes de un año llegó en su busca el ingeniero
Jefe
de la Maestranza de Lan, Max Flores Álvarez, quien le
ofreció ingresara a la empresa, la que en esos días recibía los nuevos
bimotores Curtiss Condor T
32 C, que venían a reforzar su flota.
Sin pensarlo dos veces, en 1935 regresó a la aviación
y pasó a prestar servicios en Los Cerrillos, siendo destinado mas tarde como
mecánico de cancha a la Posta de Vallenar. Tiempo en que la compañía La
Hacienda Agrícola de Vallenar cedía a LAN una hectáreas de terreno para
construir un nuevo aeródromo, donde hoy tiene su ubicación.
El entusiasmo de Rossel rápidamente contagió a la gente de Vialidad y al alcaide de la cárcel local,
quienes le facilitaron herramientas y algunos presidiarios de buena conducta
con los cuales con trato adecuado y buenas raciones de porotos luego de un
cierto tiempo habilitó la nueva pista.
De aquella época se cuenta que pasó por Vallenar el
Comandante Gregorio Bisquert Rubio en un bombardero Junkers de la FAN quedando detenido al sufrir un percance
durante el aterrizaje. Cuando ya se pensaba que el avió tendría una estada
prolongada en la nortina ciudad, alguien decidió pedir su apoyo.
En menos tiempo del que se suponía dejó el avión en
condiciones de vuelo pudiendo continuar viaje. Ello hizo que el Comandante Bisquert acuñara una frase que luego se hizo famosa: “Donde
haya un Rossel la Fuerza Aérea estará segura”
Finiquitándose por parte de LAN en Francia, de una
partida de aviones Potez 56, fue trasladado una vez
mas a Los Cerillos para participar en el armado del nuevo Material.
Abocado a esa tarea, involuntariamente rompió una
pieza de uno de los aviones y pudiendo colocarla de igual manera sin que ello
se notara, optó por dar cuenta al ingeniero francés. Monsieur Pierre,
indicándole que a su juicio el destrozo se había producido como consecuencia de
la forma en que aquella venía diseñada.
Por su honradez y encontrándose que estaba en lo
cierto, la fábrica le obsequió un completo y hermoso juego de herramientas.
Juego que sólo tendría junto a si por corto tiempo.
Comisionado a la Posta de LAN en Portezuelo,
Antofagasta, fue encargado de la atención del material de vuelo que pasaba por
ella, integrando también la tripulación de los Potez que hacían la ruta a Tacna.
El 26de Marzo de 1937, el Potez N° 5 designado para un vuelo al vecino país acusó falla en uno de sus motores.
Como el itinerario debía cumplirse rigurosamente, Rossel se dedicó de lleno a solucionar la panne. Trabajando
a pleno sol, pronto el calor hizo presa de él, pero no cejó en su empeño hasta
que el avión quedó listo.
Recién y siendo pasadas las 14 hrs., en el auto de la
empresa se fue al viejo Hotel Mauri donde se
hospedaba el personal de LAN, a prepararse para el vuelo lo que mas tarde
debían iniciar a Tacna.
Tan pronto entró a su pieza, sintiéndose agotado abrió
la ventana y sacándose la camisa se tendió en su cama...
Aunque sin perder el conocimiento, notó que
paulatinamente las fuerzas lo abandonaban, siendo incapaz de responder al menos
estímulo. Pasando el tiempo y como no bajaba al hall del Hotel vinieron en su
busca el piloto del Potez, Teniente Eduardo Arndt Brieva y el personal de la
Posta.
Vanos resultaron los esfuerzos por reanimarlo por lo
que el piloto optó por irse solo a portezuelo, mientras se llamaba al señor
Davis, agente de LAN.
Solicitada la presencia de un médico, el doctor Ortega
dictaminó que Rossel sufría de una insolación,
agravada por una neumonía, ordenando un inmediato tratamiento. Sin saberlo,
gracias a aquel contratiempo nuevamente salvaba su vida.
Hecha una escala en Iquique, el día 27 el Potez prosiguió hacia el Norte, perdiéndose desde ese
momento todo rastro de él.
Sólo el 24 de Junio los restos de la aeronave eran
encontrados estrellados en la quebrada de Higuerani,
en el Cerro Blanco, a 30 Km de Tacna, lugar donde lo había cogido una niebla
traicionera. En su interior yacían los cadáveres del piloto y sus tres
pasajeros.
Viajando a la ciudad limítrofe, con las primeras luces
del alba, Rossel integrando el grupo de rescate subió
la quebrada. Luego de cumplir la penosa tarea de bajar a las víctimas, empezó a
desarmar lo que quedaba del Potez, empleando el juego
de herramientas que meses antes le había regalado la fábrica.
Un brusco deslizamiento de tierra lo lanzó al fondo de
la quebrada junto con partes del Potez, perdiendo en
la sus flamantes herramientas.
Retornado a su puesto en la Posta de Vallenar, hizo
escala en esa ciudad un DC 2 de Panagra el que venía
desde Lima a Buenos Aires, trayendo a bordo al Jefe regional de esa empresa
americana.
Al momento de
seguir viaje uno de los motores quedó en panne, lo
que obligaba a pedir ayuda a Santiago implicando al menos tres días de estadía
en Vallenar. Ante tal contratiempo alguien sugirió solicitar la ayuda de Rossel.
A
regañadientes los americanos se acercaron a aquel silencioso mecánico que
trabajaba en su taller.
Grande fue su
sorpresa cuando este les respondió en un correcto ingles y mayor cuando en
menos de una hora dejó al Douglas en condiciones de proseguir el vuelo.
Días después,
con un magnífico sueldo era contratado en Panagra,
haciéndosele además el curso de observador meteorológico y de vientos de altura
(wind aloft).
Nueve años
permaneció en la empresa americana, tanto en Vallenar como en Santiago, hasta
que por razones laborales la aerolínea suspendió casi por completo sus
servicios a Chile.
Encontrándose
en Vallenar se produjo un incendio en la ciudad, el que fue extinguido por sus
habitantes con los escasos medios disponibles.
Aquilatando Rossel la necesidad de contar con un cuerpo de bomberos
debidamente organizados, se dio a aquella tares. Con sus propios medios fabricó
los cascos y las escalas y transformando una vieja Victoria construyó un carro
porta escalas.
El 1 de Julio
de 1942 nacía la Primera Compañía de Bomberos de Vallenar, ocupando él el
puesto de Capitán.
Desde
entonces se ha mantenido ligado a los cuerpos de Bomberos de Vallenar, Copiapó
y Arica, realizando en la segunda Compañía de aquella ciudad el curso de
rescate en altura. Curso que culminó, dándose como regalo al cumplir él sus 80
años, el descenso del Morro de Arica en cuerdas por su pared vertical.
Pero sus
inquietudes iban más allá y el 7 de Junio de 1945 junto a otros entusiastas
fundaban el Club Aéreo de Vallenar, entidad a la cual desde entonces se ha
mantenido en estrecho contacto, siendo hoy en día (1992) su Mecánico Jefe.
Al abandonar Panagra, LAN volvió a llamarlo encomendándole hacerse
nuevamente cargo del mantenimiento de sus aviones en la Posta de Vallenar. De
ahí se le transfirió al aeropuerto Los Cerrillos nombrándosele Jefe de Grupo
del material de vuelo Douglas DC-3 y Glenn Martin 202, cargo que ocupó hasta
que LAN inauguró el nuevo aeródromo de Copiapó.
Requiriendo
la empresa de un hombre de experiencia le dio el nombramiento de Mecánico jefe
de la Posta de Chamonate, tomando su familia la
administración del casino del edificio terminal.
Una vez más
su ingenio y capacidad quedaron de manifiesto, granjeándose el respeto y el
reconocimiento de las tripulaciones que a diario hacían escala en Copiapó.
En una oportunidad un avión de itinerario aterrizó con
fallas en el tren de aterrizaje delantero, no quedando al parecer otra
alternativa que solicitar el repuesto y la venida de un equipo técnico desde la
capital. Sin embargo don armando silenciosamente sacó una pieza de un montacargas,
comprobando que perfectamente podía suplir aquella fallada en el avión. Horas
mas tarde con aquel singular repuesto, pero con toda seguridad la enorme
máquina retornaba a Santiago.
Obligada por las circunstancias económicas reinantes
en 1975 LAN se vio en la necesidad de readecuar sus servicios y sus aviones
dejaron de volar a Copiapó.
Otra vez, Armando Rossel fue
destinado a Santiago, pasando a trabajar en el equipo de LAN que en la
Maestranza de la compañía efectuaba el cambio de motor a los aviones Mentor
T-34 de la Escuela de Aviación. Empero, en esta ocasión su familia cansada ya
de tantos traslados le solicitó se radicaran definitivamente en Vallenar.
Muy a su pesar, pero contando con el tiempo mas que
necesario para acogerse a jubilación y comprendiendo que ella estaba en lo
cierto, presentó su expediente de retiro de la empresa.
Hoy en día (1992), con una agilidad envidiable que no
dice relación con una edad que no representa, reparte su tiempo como mecánico
del Club Aéreo de Vallenar, manteniendo vigente la licencia de Mecánico Jefe N° 377 y en el Cuerpo de Bomberos local,
donde se le guarda justo aprecio y gratitud.
Nota.-
El 14 Agosto 1992, el Instituto de
Investigaciones Aeronáuticas de Chile representado por don Alfonso Cuadrado M.
y la Dirección de Aeronáutica, representada por don Sergio Barriga K. efectúan
un homenaje en el aeródromo de Vallenar a don Armando Rossel.
Armando Rossel fallecería en Arica, el 23 de Mayo de 2005 donde
residía en casa de una hija.
Nos cuenta don Sergio Barriga, “que siendo los deseos
de la familia sepultarlo en Vallenar, consiguió con la Fuerza Aérea que un
avión CASA 212 de Iquique trasladara sus restos desde Arica a esa ciudad.
Como fundador del Cuerpo de Bomberos de Vallenar sus
funerales fueron de noche y recuerdo que recorrimos gran parte del pueblo antes
de tomar rumbo al cementerio, mientras la sirena del cuartel donde había sido
velado no dejaba de tocar. En el camposanto habló un representante del Cuerpo,
yo por el Instituto Histórico, un miembro del Club Aéreo de Vallenar, el
oficial de la Fuerza Aérea que encabezaba la delegación que había viajado desde
Iquique y me parece que alguien más.”
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