“ÁGUILAS BLANCAS” – ÁGUILAS SOLIDARIAS |
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(Por Oscar Avendaño Godoy)
Con limitados recursos económicos, en parte aportados por el
Directorio de “Águilas Blancas” y otra por los pilotos de dicha Escuadrilla
pero contando con un gran espíritu humanitario y un corazón a toda prueba, se
dieron a la digna empresa de colaborar en el Puente Aéreo que se estableció
entre Santiago y Curicó, transportando alimentos, medicinas, agua, ropa,
zapatos, herramientas, artículos de aseo personal y todo aquello que las
Instituciones de Apoyo hacían llegar hasta las dependencias del CAPE, Club
Aéreo del Personal del Ejército, ubicado en el Aeródromo de Tobalaba.
Día a día, de lunes a domingo, semana corrida, desde la salida del sol
hasta el ocaso, estas dos aeronaves, al igual que la de otros Clubes Aéreos, no
pararon, volando incansablemente, guiadas por la diestra mano de estos pilotos
de “Águilas Blancas”.
En más de un lugar de destino, como por ejemplo Quivolgo en
Constitución, fuimos recibidos con los brazos abiertos por los damnificados,
siendo calificados como: “Los Ángeles que Dios nos envía desde el Cielo”.
Allí, fundidos en estrecho abrazo, con hombres y mujeres, niños y
adultos, dábamos rienda suelta al viril llanto, unos de agradecimiento por la
ayuda recibida, nosotros de felicidad por tener la oportunidad de llevar un
poco de alegría y esperanza a quienes más lo necesitaban.
La rutina era llegar muy temprano a Tobalaba, en equipo de dos pilotos
y mientras uno supervisaba el carguío del avión, el que iba a volar en esa
oportunidad acudía a la Oficina de Operaciones a imponerse del Informe
Meteorológico de la ruta, obtener el correspondiente Plan de Vuelo para luego
hacerse al aire, en demanda del Aeródromo de Curicó.
Una vez allí, entregaba su manifiesto de carga a un representante de
la FEDACH, procedía a descargar su avión para de inmediato regresar a Tobalaba
con el objeto que el otro piloto hiciese el vuelo siguiente y así, en más de
una oportunidad, hasta tres turnos en el día.
¿Almuerzo, once? Eran lujos para tiempos normales; una manzana o un
sándwich era a veces toda la ingesta del día.
En su Oficina Central de “Águilas Blancas”, el Brigadier de
Operaciones secundado por el Brigadier de Mantenimiento, supervisados por el
Brigadier Mayor, no descansaban, asignando tripulaciones, controlando el
mantenimiento de los dos aviones, sin dejar nada al azar.
¿Remuneración? : Cero; los pilotos no la habrían aceptado. Incluso,
desde que se inició el operativo hasta su término, cada piloto pagó de su
propio bolsillo la diferencia entre el valor de la hora de vuelo y el
combustible, ya que este último lo proporcionó la ONEMI.
El Centro de Ex – Cadetes y Oficiales de la Fuerza Aérea de Chile
“Águilas Blancas” con su Escuadrilla del Aire cumplió 37 misiones, volando un
total de 82 horas con 35 minutos, transportando 7.670 kilos de carga en su
anciano material de vuelo, aviones que no solo se sustentaban en base a los
Principios y Leyes que rigen la Aerodinámica sino más bien sustentados en el
corazón generoso de sus pilotos.
El día 26 de Marzo de 2010, restablecida ya en gran parte la
conectividad terrestre con la Zona Centro Sur, el último avión de “Águilas
Blancas” posaba su tren de aterrizaje en el Aeródromo de Tobalaba para
posteriormente dirigirse a su Base de Origen, el Aeródromo de Curacaví. A los
mandos de dicha aeronave, sonreía un piloto con el corazón henchido de gozo por
haber colaborado en esta magna tarea, impuesta por la movediza y loca geografía
de nuestro Chile querido.
***
Nota del encargado de nuestra página.-
Oscar Avendaño es un personaje conocido en el ambiente aeronáutico no
solo por su pasión por el vuelo sino tambien por su activa participación en
instituciones formales e informales que cultivan la amistad entre los pilotos
civiles, militares y tambien de LAN, ya retirados. Para distinguirlo de
cualquier otro Avendaño del planeta, es ampliamente conocido como “el conejo
Avendaño”. No es solo un simple apodo, es su sello personal con el cual rubrica
todos sus escritos y comunicaciones. Así fue como termina el propio Oscar su
mail con el cuál remitió su colaboración a nuestra página www.pilotosretiradoslan.cl:
“Ese sonriente Piloto al que le correspondió terminar el operativo y
regresar a Curacaví, .....¡¡¡¡.... tenía una cara de
"Conejo"...!!!... que hasta los perros del aeródromo lo persiguieron
cuando se bajó de su avión.”
Entre muchas otras distinciones que ha
merecido de sus amigos aviadores, Oscar es el Brigadier Mayor de la Escuadrilla del Aire de “Águilas
Blancas” en la que comparte responsabilidades con el Brigadier de
Operaciones y Piloto, Av. Leonardo Marín P. y el Brigadier de Mantenimiento y
Piloto Av. Jean Paul Doussouliny.
Además le pedimos a Oscar nos remitiera la nómina de
los Pilotos que participaron en estos vuelo de “Solidaridad” ya que merecen ser
especialmente recordados y destacados: Av. Claudio Navarrete M., Av. Fernando
Torres L., Av. Marcelo Moukarzel L., Av. Rodrigo Veganzones O., Av. Christian
Vergara T., Av. Ismael Arias M., Av. Rodrigo Bigas M. y Av. Jorge Garcés D.
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