JORGE VERDUGO CORREA
(Publicado en VoLANdo, Informativo mensual institucional de Lan Chile Noviembre de 1983) |
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En 1935
obtiene su brevet de Piloto Civil, en el Club Aéreo de Chile; a los tres años
es Profesor e Instructor de muchos pilotos, que llegaron a Lan Chile, y
prestigiaron la Compañía.
Ya en Lan
Chile, "El Profesor" (“Profe” Verdugo, así lo llaman) se entrega a
los aviones y es su pasión avanzar por los aires. Siempre dispuesto comparte
sus conocimientos; se perfecciona junto al material que iba adquiriendo la
Empresa, logrando a través de los años honores y distinciones para Línea Aérea
Nacional.
Al dejar Lan
Chile (1969), lo hace con un récord por sus horas de vuelo: 28.117:45 horas.
Debemos tener presente que volaba con el material de esa época !
Casado con la
Sra. Elena Palacios R., fallecida tempranamente, tiene tres hijos: Jorge, María
Felicitas y Francisco, este último también fallecido. Sus dos hijos vistieron
el uniforme de pilotos de Lan Chile y abusando de aquel dicho: de tal palo ...
hicieron honor a su padre, por sus pasos en Lan Chile.
Referirse a
don Jorge Verdugo C. y colocarle adjetivos es difícil. No erramos al decir: fue
un piloto excepcional de grandes condiciones, de una inmensa bondad personal;
de espíritu y cooperación también excepcionales, buen amigo y servicial. Fue un
crédito para la Empresa; durante 27 años 10 meses 18 días comandó un avión Lan
Chile, logrando mas de 11 millones de kilómetros volados.
Condecoraciones,
muchas; recordando una de ellas, el año 1950, recibe la condecoración Alas
Uruguayas Categoría C, por ser el primer piloto que inauguró la Línea Comercial
Lan Chile en ese país.
Parece mi
señor, que se abrió una ventana del avión y llegaron unos pajaritos, los que
están volando felices entre los pasajeros: caras de sorpresa y algunas de
preocupación en la cabina. Qué había pasado: una jaula que seguramente era
parte del equipaje de algún pasajero se abrió, debido a alguna turbulencia, y
esas avecitas, tordos, canarios, diucas y otros emprendían vuelo entre los
pasajeros, paquetes y otros.
(*) Sucede en el vuelo N° 903 del 4 de
Abril de 1962 con el DC6 404 (Trip. de Cabina Sonia Pérez y Ana Brinzo).
JORGE VERDUGO
HOY (1983): el caballero de siempre, amable, tranquilo y jovial, casado con la
señora Licia “Licha” Romana Betta Damne se deja ver por Los Cerrillos. Quienes
le conocemos, quizás un poco mas que otros, no nos equivocamos al decir que en
estas breves visitas, sin aspavientos, debe recorrer todo rincón de esta área y
en ellas debe encontrar un recuerdo de esos años, que vivió en Lan Chile,
entregando su profesionalismo y su pasión por los aviones de su tan querida
Compañía.”
VERDUGO HA RECORRIDO 10 1/2 MILLONES DE KILOMETROS EN 27 MIL HORAS DE VUELO El famoso piloto chileno ha entregado
todos los afanes de su vida durante 35 años al progreso de la aviación
HA FORMADO CERCA DE UN CENTENAR DE
PILOTOS CIVILES
(Publicado en la Revista Aviación Civil N° 6 de Junio 1970)
“A la
distancia y juzgado con cierta ligereza, Jorge Verdugo Correa, talvez y sin
talvez, el más famoso piloto civil de Chile, podría ser considerado por muchos
como un triunfador. Junto a él se aprende que es más que eso, que es un hombre
que se ha realizado y se realiza todos los días, porque ha entregado y entrega
todos los afanes de su vida a la aviación, con un sentido religioso de la
vocación.
En la vida se
puede triunfar por accidente; la realización exige todas las fuerzas de la
mente y del espíritu del hombre, el dominio de su imaginación y el
mantenimiento de la voluntad, llevado del deseo de servir a los demás, de ser
útil a la humanidad.
La obra de
Verdugo explica el extraordinario crecimiento de la aviación nacional en todos
sus niveles, porque durante muchos años, muchos hombres como él, han hecho cada
una y todas las cosas con un sentido superior de la responsabilidad. Esto es
muy significativo en un medio como el nuestro donde se prefiere el éxito fácil,
el hacer las cosas más o menos, dando paso a la frustración que aniquila y que
entraba el progreso en no pocas actividades nacionales.
La vida de
Verdugo, por lo tanto, es un ejemplo para las nuevas generaciones de pilotos
civiles de Chile.
TRES AÑOS y
MEDIO EN EL AIRE
Verdugo tiene
35 años de piloto y 27 mil horas de vuelo, o sea, ha estado tres años y medio
en el aire, con un recorrido de 10 y medio millones de kilómetros. Su principal
campo de batalla ha sido el cielo de América, cuyas rutas conoce como la palma
de su mano. A esta altura de su vida prefiere todavía la ruta a MagaIlanes,
aunque no dice porqué. Seguramente porque es la más difícil.
Comenzó a
volar en un Gipsy-Cirrus en Santiago y terminó un período importante de su vida
en un jet Caravelle de LAN; ahora es Comandante de nave de
"Solastral" y vuela dos veces a la semana a Punta Arenas en un DC
6-B.
Ha realizado
el traslado de pasajeros desde sus comienzos como piloto, de acuerdo con la
época y con la capacidad de las máquinas. A veces, una o dos; otras, veinte,
cincuenta o cien personas, se entregaron a su responsabilidad.
JAMÁS HA
TENIDO UN ACCIDENTE
Cuando se
conversa con Verdugo, la mente se llena de un bosque de aviones de todos los
tamaños, que van y vienen a través de un tiempo que abarca el nacimiento y el
desarrollo de la aviación comercial de Chile y América y jamás se piensa en un
accidente. "Sólo he tenido las emergencias propias del oficio", dice
sencillamente. La razón es obvia; bajo la inquietud activa de Verdugo obra por
presencia su control, su poder de concentración, su serenidad, eso que otros
pilotos amigos llaman "el sexto sentido de Verdugo".
Por eso
cuando le hacemos una pregunta al respecto nos reitera, con toda tranquilidad:
"No he tenido accidentes. En los tiempos de las máquinas pequeñas
volábamos de día; después lo hicimos en las máquinas modernas que tienen
paneles instrumentales que facilitan la labor y hacen más seguros los viajes
para pilotos y pasajeros".
A
continuación, tiene palabras de agradecimiento para la organización de tierra,
que sirve anónimamente a pilotos y pasajeros. "Pasó el tiempo de los
potreros que servían de pistas y ahora el país dispone de buenos
aeródromos".
MAESTRO DE
PILOTOS CIVILES
A través de
su vida, Verdugo ha formado cerca de un centenar de pilotos civiles chilenos,
que han tenido y tienen muchos de ellos destacada actuación en la aviación
nacional. Mientras escribimos, hace una lista de ellos y antes de dictarla nos
ruega: "ponga como fecha inicial el 15 de Noviembre de 1938, pues ese día
se recibió mi primer alumno: Ramiro Palamara". En seguida, en este mismo
orden, menciona a Oscar Andrade (campeón automovilístico y record sudamericano
para la época en velocidad): Hans Wunser; Ramón Sotomayor; en Mayo de 1939, fue
fundador e instructor del Club Aéreo de Curicó, donde forma a los siguientes
alumnos: Carlos Ian Scott, José Olea, Arturo Arrigorriaga, Víctor Contreras,
Javier Rozas, Raúl Arellano, Luis Bozzolo, Domingo Paredes, Santiago Pardo,
José San Martín, Arturo Crisóstomo, Guillermo Muñoz y Guillermo Feliú; sigue su
tarea en la capital con Julio Videla, que se retiró después como comandante de
aeronave de LAN; Rolando Cousiño; Enrique Burroni; Carlos Aguirre; Enrique
Charmoz; Víctor Lafón; Agustín Cases; Sergio Valdovinos; Santiago Rivas;
Joaquín Salas; Mario Larraín; Alfonso Cuadrado M. millonario del aire y
Comandante de Aeronave de LAN, ahora Gerente de "Solastral"; Alfonso
Caviquioli (*) operador de a bordo, multimillonario del aire de LAN;
Pedro AIcántara; Luis Ramírez; Juan Salinas; Enrique Kirstein (Kirsten?);
Hernán Carvacho: Carlos Salazar, jubilado como Gerente de LAN en Buenos Aires;
Hernán Alvarellos; Eduardo Caballero; Juan Marín; Enrique Benítez; Jaime Ortiz
Carvajal, jubilado como Jefe de Maestranza de LAN; Rolando Ahumada, Jefe dé
Instructores de Vuelo de Tobalaba; Alberto Eglington, retirado como Jefe de
Maestranza de LAN; Orlando Valdebenito, muchos años Instructor del Club Aéreo
de Santiago; Raúl Pinilla, distinguido radio operador de LAN; Alberto Cumplido,
Consejero de LAN que murió en un accidente al llevar ayuda al terremoto de San
Juan, Argentina; Mario Jiménez; Mario Franceschini; Eduardo Pinochet Carte;
Julio Landaeta; Alfredo del Río; Augusto Sandoval. Jefe de la Maestranza de Las
Condes; Alberto Zúñiga; Javier Montes; Hernán Lira, mecánico y constructor de
aviones del Club Aéreo de Santiago; Juan Lasserre, durante muchos años
instructor de vuelo; José Muñiz; Leopoldo Sanz; en el Club Aéreo de Melipilla,
del cual fue fundador, formó los siguientes pilotos: Dionisio Fuentes, Osvaldo
Zablah, Criando Romanini, Gabriel Vargas y Ascanio Tagle.
Al terminar
la enumeración, como hablando para sí mismo. dice: "De todos tengo sólo
buenos recuerdos, algunos que emocionan". En seguida: "Deje
constancia que desde 1954 a 1969 mantuve en LAN la primera antigüedad como
piloto; pero, que durante 10 de ellos, hasta 1964, Alfonso Cuadrado, mi alumno.
ocupó el segundo lugar".
(*) Instruido en un Gipsy, recibiendo su
título de Piloto de Turismo en el Club Aéreo de Chile, en su viejo hangar de
calamina al costado sur de Los Cerrillos, “cuando el cortar cuerdas de ala,
costaba una ponchera”.
PREMIOS y
CONDECORACIONES
Verdugo ha
recibido la mayoría de los premios otorgados por LAN a sus pilo- tos
millonarios del aire; tiene la medalla conmemorativa “Al Mérito" de Asimet
el año 1956; recibió Diploma de Honor de la Dirección de Aeronáutica en 1957 y
ha sido condecorado por el Gobierno del Uruguay el año 1950, por haber sido él
el piloto del primer avión LAN que llegó a la República Oriental. Tiene también
piocha de piloto brasileño, que le fue otorgada en 1940, después de asistir a
la "Semana del Ala".
ALGUNOS
RECORDS DE JORGE VERDUGO
Jorge Verdugo
Correa recibió su brevet FAI de piloto de turismo el sábado 1° de Junio de
1935, después de rendir las pruebas reglamentarias ante una Comisión formada
por el Capitán e Bandada Gregorio Bisquert Rubio, por el Teniente 1° Washington
Silva Escobar, su Instructor los aviadores civiles Aladlno Azzari López y
Emilio Etchegaray. La maestría que demostró en su examen no la ha desmentido
Verdugo a través le toda su carrera profesional. En 1946 quebró el record de
velocidad aérea Santiago - Magallanes que hizo en 7 horas el recorrido en un
Douglas DC-3; en 1957, en un Douglas DC-6 unió Santiago y Arica en 3 horas y 26
minutos.
TIPOS DE
MAQUINAS EN QUE VERDUGO HA CUMPLIDO SUS HORAS
Las 27 mli
horas de vuelo de Verdugo han sido cumplidas en los siguientes tipos de máquinas: Turismo - 1.300 horas,
Potez – 900 horas, Electra - 1.500 horas, Lodestar – 1.590 horas, Martin 202 –
1.700 horas, DC-3 – 6.200 horas, DC 6 B – 11. 100 horas y Caravelle – 2.700
horas,
MARCAS DE
AVIONES USADOS POR VERDUGO
Durante sus
35 años de vida profesional, Verdugo Correa ha volado en los siguientes tipos
de aviones: GIPSY .Cirrus y Moth,. AVRO-Avian (Cirrus), CURTISS J.H. (enfriado
por agua), AVRO 626-Cheetah, CAUDRON - Cirrus, RAMBLER, SPAD (1ª. guerra),
MORANE SAULNIER (rotativo), CURTISS - ROBIN, regalado al Club Aéreo de Santiago
por el Comodoro del Aire Arturo Merino Benítez, "CHINCOL" construido
por César Copetta, KLEMM Hirth, TRAVEL AIR Warner, FIESELER Hirth, TAYLORCRAFT
Continental, BUCKER Junqmann, BUCKER Junqmeister, MILES Gipsy, PORTERFIELD,
MONOCOUPE, STINSON, PIPER de varios tipos, CAUDRON Renault, CESSNA bimotor,
CESSNA tipos 140/50/70/80/82/310, MESSERSCHMITT Talfun, CULVER Cadet, NORTH
AMERICAN AT-6, VULTEE BT - 13, LOCKHEED Electra, LOCKEED Lodestar, BEECHCRAFT
AT - 11, DOUGLAS DC - 3, MARTIN 202, DOUGLAS DC – 6B, CARAVELLE 6R.
GRAN CORREDOR
DE AUTOMÓVILES
Jorge Verdugo
Correa muestra con orgullo los recortes que ha logrado conservar y que
recuerdan sus hazañas como as del volante en Chile y en América. Durante años
aprovechó sus “horas libres” para participar en carreras automovilísticas.
Tiene un diploma en que las juventudes de las Universidades de Chile y Católica
, el 14 de Diciembre de 1951, lo declaran “el mejor deportista de Chile en
automovilismo”. En la década del 50 ganó los circuitos de Barrancas y Santiago
Morning y participó en las “Mil Millas Argentinas” convirtiéndose en la sensación de la carrera con Bartolomé Ortiz, escoltando
(según otra fuente, no habría terminado por fundir bielas) al final vencedor
Oscar Alfredo Gálvez.”
***
Ya al inicio
de estos recuerdos se hacía mención de las miles de anécdotas e historias que
se cuentan del “Profe” Verdugo. Una de ellas es este relato que hace de su
primer vuelo en LAN, Patricio Délano Barrios en su libro “Recuerdos” y que
muestra una dimensión más humana y menos épica del “Profe”:
“Mi primer
vuelo en LAN (probablemente por el año 1943, en un Electra) ha sido para mi
inolvidable. Casi no pude dormir durante la noche. Cuando a las seis de la
mañana pasó a buscarnos el automóvil que hacía la recogida de los pilotos,
aunque con bastante sueño, estaba listo. El capitán (que al parecer era el
mismísimo “Profe” Verdugo, que poco después enviudaría y le prestaría a
Patricio Délano su Ford Coupe 38 para su matrimonio) ya estaba instalado en el
asiento al lado del chofer y había un fuerte olor a licor. Casi no
intercambiamos palabras hasta llegar a Los Cerrillos.
En el camino
había hecho detener el auto en un puesto de periódicos para comprar algunos
diarios y revistas. Después los iría regalando a sus conocidos a lo largo de la
ruta, lo que era muy apreciado y le procuraba amistades en todas partes.
Como no había
servicio de meteorología, me dediqué a revisar, con el mecánico que despachaba
la máquina, el carguío de combustible.
Llegamos a
Vallenar a medio día y, mientras los pasajeros almorzaban, de nuevo vigilé el
carguío y di unas vueltas para verificar que todo estuviera en orden. Cuando
fui al casino ya los pasajeros venían a tomar el avión.
Terminábamos
el vuelo en Iquique. Alojábamos en el mismo aeropuerto Cavancha. Después de
cambiarnos ropa, acepté con entusiasmo la idea de tomar unas “oncecitas”. Había
allí mismo unos kioscos donde nos instalamos y el capitán me preguntó qué me
parecía una “albacorita”.
Ordenó la
albacora y pidió también dos botellas de vino. Las trajeron de inmediato junto
con dos vasos cerveceros. Cuando me fui a servir el vino, tomó una de las
botellas y me dijo: “Aquí cada uno con su botella”.
Llenamos los
vasos y ¡salud! Los volvimos a llenar y, antes de que llegara la albacora, ya
había pedido otras dos botellas. Empecé a sentirme mareado, pero me acordé de
mis tiempos de artillero y seguimos. Luego llegó la albacora, pero como se nos
había acabado el vino, pedimos otras dos botellas. Y así seguimos. Cuando se
nos acababa la albacora, pedíamos más vino, y cuando éste estaba por
terminarse, más albacora.
Para qué decir
que, mientras aparentemente a él no le pasaba nada, yo estaba cada vez más
mareado. Cuando íbamos en la décima botella me dijo:
- El record aquí lo tiene tal Capitán
con tal Copiloto. Vamos a ver si podemos ganarles – con la duodécima botella se
dio por satisfecho y pidió un “whiskycito” para festejar. Con el whisky se le
soltó un poco la lengua. Ya nos habíamos hecho bastante compinches. Me dijo:
- ¿Sabe don Pato? Tengo que confesarle
algo. Yo fui uno de los que más se opuso a que Ud. entrara a la LAN.
- ¿Y por qué? Si me parece que nunca
nos hemos conocido.
Así había
sido. No me cupo duda de que me confundía con Coke Délano, que tampoco era
actor, sino director de cine.
Después me
llevó al Club Español, donde era muy conocido. Repartió diarios y seguimos
festejando. Al día siguiente hizo el vuelo de regreso solo, mientras yo dormía
la mona.”
***
DON JORGE (MUY EN CONFIANZA TAMBIEN “EL PROFE”), EL CAPITÁN MAS ANTIGUO, EL COLEGA, EL COMPAÑERO. (Por Julio Matthei Sch.)
Como queda
reflejado en las crónicas anteriores, Jorge Verdugo C. fue conocido e
idolatrado en todo Chile como piloto y como “as” del volante. Pero detrás de
ese hombre, de imagen alegre y despreocupada, se escondía también un camarada
generoso y a toda prueba.
En la época de
su ingreso a LAN se produciría una amalgama de pilotos militares y civiles que
daría por resultado un producto híbrido entre muy jerarquizado y en contraste,
también muy desbocado. Como fiel exponente de ese producto, Verdugo combinaba
con soltura la seriedad de su actuar en el cockpit, con la libre y desbordante
expansión durante el tiempo que se mantenía en tierra. Era incansable en el
volar, y en tierra, pocos eran capaces de seguir el ritmo de sus andanzas.
Muchos sucumbían lastimosamente al intento...
Por mucho
tiempo desconocimos las razones de su apodo de “Profe”. Nos imaginábamos que
sería por ser entonces el más antiguo. En su libro “Recuerdos” el piloto
Patricio Délano Barrios, nos da su propia versión a raíz del accidente del
Lodestar 503 en Enero de 1944:
“Cuando
llegaron a Mendoza (los pilotos Eduardo Lazo P., Eduardo von Bischoffshausen)
les pidieron hacer un vuelo a San Juan. Cargaron el avión, y al decolar, éste
se vino a tierra, se incendió y murieron todas las personas que iban a bordo. La
explicación que se dio fue que la carga se había corrido hacia atrás y eso
había provocado el accidente.
No quedé muy
convencido con esta explicación. Hablé con el Ingeniero Jefe de Mantención, con
el que me había hecho bastante amigo. Le hablé de la regla de estiba que había
visto en la compañía de aviación Cruzeiro. Y resultó que nuestro Lodestar
también la tenía. Él consideró que su uso era demasiado complicado y la había
guardado.
Hasta
entonces, a los aviones se les cargaba de cualquier modo. Pero con el mayor
rendimiento que iban teniendo con el avance tecnológico, la estiba se estaba
haciendo imprescindible. Me facilitó el reglamento para estudiarlo, y en
realidad era la cosa más sencilla del mundo.
Di una charla
a los pilotos acerca de su uso. A raíz de eso, mi amigo del vuelo a Iquique
(ver historia anterior) empezó a tratarme de "Profesor". Y después
hizo lo mismo con la nueva generación de pilotos. Al final terminaron todos por
ponerle a él el sobrenombre de "Profesor". Lo cierto es que, como buen
piloto de Club Aéreo de esos años, no tenía ninguna instrucción teórica, pero
sí poseía algo que muy pocos tienen y que entonces se llamaba el "instinto
del pájaro".
Nosotros, en
nuestro primer encuentro a bordo de un DC-6 con el “Profe”, no tuvimos la misma
experiencia que había tenido más de 15 años antes, su copiloto Patricio Délano.
Corrían otros tiempos y los desbocamientos estaban ya en lenta, pero franca
retirada.
Cuando
ingresó a LAN, a Jorge Verdugo le tocó “foguearse” con los capitanes todos procedentes
de la vertiente militar: Sergio García Huidobro, César Lavín, Eduardo Lazo,
Alfonso, Moreira, Héctor, Lopehandía, Eduardo von Bischoffshausen, Marcial
Arredondo y Hernán Mujica Bordalí. El contrapeso civil lo hacían unos pocos
copilotos: Carlos Wulf Droppelmann, Alberto Beytía Vivian, Alfonso Cuadrado
Merino y el propio Jorge Verdugo. Todos ellos darían sus primeros pasos en el
vuelo por instrumentos con el Link Trainer adquirido por LAN y la instrucción
nocturna y de navegación impartida en la Escuela de Aviación “Capitán Ávalos”.
Después de
seis años como piloto LAN y haber pasado por la operación de los aviones
Electra y Lodestar, el “Profe” cumple su primer millón de KM al mando
precisamente de un avión Lodestar. Tiene 33 años y sigue disfrutando de su
soltería entre vuelos y carreras de auto. Es la época en que es seleccionado
para concurrir a la fábrica de aviones Glenn Martín para hacer el curso del
avión recientemente adquirido por LAN, el moderno bimotor Martín 202 para 48
pasajeros. De los cuatro aviones que se compraron, le tocó traer en vuelo desde
los EEUU, el segundo.
A las pocas
semanas de su regreso de los EEUU ya está matriculado en la carrera
automovilística Gran Premio Insa con el coche N° 12. Logra llegar en el grupo
de vanguardia a Iquique. Como de costumbre toda la LAN y en especial sus
compañeros pilotos, vivían pendientes de cada una de estas actuaciones del
“Profe”. Tenía una hinchada incondicional en LAN. Por eso que, un poco mas
tarde de su arribo en Iquique, un avión de itinerario de LAN procedente de
Arica lanza cerca de la meta un improvisado paracaídas con un mensaje para
Jorge Verdugo: “Animo y buena suerte, Jorge.- Tus compañeros de la LAN”.
Hacia fines
de ese mismo año 1948, el piloto “millonario” de LAN o también el “as”
piloto-aviador, como solían destacarlo en la prensa deportiva, triunfa en el
circuito de Barrancas (prueba automovilística categoría fuerza libre) y bate
record de velocidad en la vuelta (123,5 Km/Hra).
Su arriesgada
manera de correr, sin tener contemplaciones con su coche, le pasaba
frecuentemente la cuenta, dejándolo a medio camino. Fue lo que le sucedió en
las Mil Millas Argentinas en que compitiendo con Gálvez y Fangio –
representando su club Santiago Morning - no pudo terminar, por fundir bielas.
En los
infortunados sucesos que terminaron en la exoneración de 23 pilotos en 1949, lo
vemos en el grupo de los pilotos que se abanderizaron con el Vice Presidente
Juan del Villar y permanecen en la empresa.
El “Profe”
era un hombre bueno, fácil de influenciar, que normalmente rehuía los
conflictos. Los que tenía que afrontar, producto de sus frecuentes calaveradas,
se resolvían normalmente ejercitando su gran prestigio, que usaba como un
escudo protector. Tenia plena conciencia del poder de su fama y no dudaba
ponerla en juego cuando las cosas apremiaban. Por otra parte, muchos abusaban
de su fama, para acarrear agua a su propio molino. Así, la declaración del
grupo de pilotos “defensores de LAN”, en que fijan su posición con respecto a
los pilotos echados, es firmada también por el “Profe”, a pesar que su
contenido difiere totalmente del tono que siempre empleó en su trato con los
demás dentro y fuera de la LAN, y en general a su invariable marginación de
todo conflicto. Pero su inclusión, por cierto, le daba un peso especial a la
referida declaración del grupo.
Después del
regreso de los Martín 202 de los EEUU y haberle reforzado sus alas, vemos a
Jorge Verdugo, como de costumbre, devorando KM sin descanso en su calidad de
Comandante de la ruta internacional en ese modelo de avión.
Con la
llegada de los cuadrimotores DC-6B se ve enfrentado a nuevos desafíos esta vez
especialmente con el idioma inglés. Si bien ninguno de los aviones que voló
tuvo misterios para él, con el inglés fue diferente. No pudo o simplemente no
quiso nada con ese idioma. Vanos fueron los esfuerzos para encaminarlo por el
estudio o la práctica a un dominio mas o menos aceptable. Como siempre, también
en este caso, hubo benevolencia y primaron más sus extraordinarios dotes como
piloto. Tampoco vio restringida su participación en la nueva ruta a los EEUU,
sólo había que programarle un copiloto bilingüe a su lado.
Los problemas
domésticos dentro del cuerpo de pilotos de LAN siempre lograban traspasar las
fronteras de LAN para llegar finalmente a la prensa. Más aún si algún
protagonista era de la talla del “Profe”. El periodista Hernández Parker en su
programa radial habitual “Tribuna Política “ del 16 Noviembre 1954 habría
comentado, haciéndose eco de datos entregados probablemente por alguien que se
consideraba injustamente postergado, lo siguiente a raíz del viaje del
Presidente Carlos Ibáñez en un DC-6 a Bolivia:
“Los pilotos
esperaban que los pilotos fueran Jorge Verdugo y Alfonso Cuadrado; el radio
operador Alfonso Caviquioli; el sobre cargo Rafael Fontecilla y la Auxiliar
Adriana Aguayo Todos ellos tienen la primera antigüedad en sus respectivos
cargos y era justo premiarlos en esta ocasión.
Sin embargo
no se procedió así. Sólo Adriana Aguayo fue como Auxiliar.
Esta era una
de las causas por la que los pilotos estaban contrariados (la no designación
del tri millonario del aire Sr. Jorge Verdugo Correa en el cargo de Gerente
Técnico); molestia que se acentuó con el viaje del Presidente de la República.
Entre los 74
de los 76 pilotos de la LAN existía un callado malestar contra la Vice
Presidencia porque ésta había atropellado el escalafón de antigüedad en varios
puntos neurálgicos, pero concretamente en dos que los voy a explicar.
Durante la
Jefatura de Arturo Merino Benítez fueron reintegrados al servicio dos pilotos
que habían sido exonerados por Juan del Villar: Jaime Amunátegui Silva, que es
yerno del ex – Ministro Tobías Barros Ortiz y Humberto Vottero Henríquez. Ambos
son capitanes de aeronave y Arturo Merino los aceptó a condición que ocuparan
los últimos lugares en el escalafón de capitanes. Así Jaime Amunátegui ocupó el
lugar N° 40 del escalafón y Humberto Vottero el 51.
Adalberto
Fernández, saltándose el escalafón, nombró a Jaime Amunátegui Jefe de
Operaciones cargo que por antigüedad y pericia le corresponde al Comandante
Alfonso Cuadrado Merino, que tiene el N° 2 en el escalafón de antigüedad.
Humberto Vottero fue designado Gerente Técnico y Vicepresidente subrogante de
la LAN mientras el titular, Adalberto Fernández acompañó al Presidente Ibáñez a
Bolivia.
Sin embargo
ahora regresa la tranquilidad porque Jefe de Operaciones de la LAN fue
designado Jorge Verdugo Correa que, aparte de ser piloto más antiguo es el más
estimado por sus compañeros.”
Si bien la
información incluía varias inexactitudes (Jorge Verdugo Correa nunca se
desempeñó como Jefe de Operaciones de LAN), demuestra lo volátil que eran las
buenas relaciones y la camaradería dentro del cuerpo de pilotos, agudizada tal
vez, por las secuelas que por muchos años dejó la exoneración de pilotos en
tiempo del Vicepresidente Juan del Villar.
La
personalidad de los primeros pilotos estaba fuertemente influenciada por los
acontecimientos que acompañaron el despertar de la aviación. La aparición de
aviones cada vez más sofisticados desató una competencia desenfrenada por los
record: el más rápido, el de mayor altura, el del trayecto más largo, el cruce
de los océanos, el cruce de las montañas, la vuelta al mundo. En la Primera
Guerra Mundial apareció la leyenda de los “ases” que se prolongó 30 años más
tarde a la Segunda: quien registraba el record de más aviones derribados.
A los pilotos
de la aviación civil y comercial les acompañó aquel prurito por mucho tiempo:
los primeros en la ruta austral, los primeros sobre la Antártica, el primer
vuelo transpolar, el primer vuelo sin escalas Pta. Arenas – Arica, primeros al
Pacífico Sur. Así también, una de las grandes aspiraciones de los pilotos era,
ser distinguido con el mando de un vuelo presidencial o cualquier evento que
pudiera ser considerado un “primero en” o “primero a”; era como agregar una
nueva estrella al firmamento de distinciones que íntimamente cada piloto,
anhela, cultiva y trata de enriquecer.
A pesar de
registrar en su bitácora aquella lista de pasajeros ilustres mencionados en una
de las crónicas precedentes, habría que señalar que Jorge Verdugo C. estuvo más
bien ajeno a ese afán de adquirir notoriedad por esa vía. Lo comentaba más bien
como algo anecdótico sin mayor importancia. El prestigio que fue acumulando
como piloto profesional, corredor de autos, hombre servicial y de humoradas
frecuentes y a veces escandalosas, querido por todo el mundo, lo hacían inmune
a esos brillos y ambiciones, dejándolo más bien indiferente. ¡Le bastaba tener
conciencia que él era el indiscutido “Profe”! ¡¡ El N°1 !!
A nuestro
ingreso en LAN en 1956, ya “don” Jorge Verdugo, (a pesar de la confianza que él
dispensaba, estábamos lejos de atrevernos a decirle “Profe”), era el número 1
del escalafón de pilotos. Dos años más tarde cumple su 5. millón de KM
donándole públicamente, probablemente por afinidad deportiva y política, al
candidato (a Senador) y ex arquero del equipo de fútbol de la Universidad de
Chile, Eduardo Simián, el importe del estímulo que le correspondía por ese
cumplimiento. Mas que la notoriedad pública habría que destacar el rasgo de
generosidad y desprendimiento propio de su personalidad y que algunos
reclamaban, que solía imponer o exigir tambien a sus compañeros de
tripulación...
Efectúa el
primer tramo hasta Lima del vuelo inaugural en DC-6B a los EEUU (Miami). En
Lima hay cambio de tripulación con pilotos angloparlantes. Pareció ser el
último intento de picarle el amor propio al “Profe” para que se decidiera por
el estudio del inglés. Al parecer fue inútil, porque al final se impuso igual
su programación en la ruta a Miami, apoyado siempre con un copiloto que
garantizara las buenas comunicaciones con los Centros y Torres de Control.
El fatal
accidente del DC-3 de LAN en Abril de 1961 al estrellarse contra el cerro
“Lástimas” al Este de Linares, lo afecta profundamente. A bordo del avión,
integrando su tripulación, fallece su sobrino, el Sobrecargo Juan Etchebarne
Verdugo.
LAN ingresa
en 1964, con los Caravelle VI R, a la era del jet. Es una nueva oportunidad
para que el “Profe” demuestre su temple, transformándose en el único piloto “de
la vieja guardia” que logró con éxito la transición al avión jet. Demostrando
una gran perseverancia para lograr su objetivo, esperó con paciencia el regreso
a Francia del instructor francés que había sido especialmente “despiadado” con
los de la vieja guardia. Libre de esa amenaza, que él avizoraba como un
obstáculo para su transición al avión jet, solicitó ser sometido a la
instrucción, en ningún caso menos exigente, del prestigioso y calificado
instructor nacional, Mario Riedemann. Tras cumplir satisfactoriamente cada una
de las etapas requeridas por LAN y la Dirección de Aeronáutica, el “Profe” aprueba
su chequeo sin problemas quedando incorporado al grupo de pilotos de material
Caravelle. Habiendo acumulado 2.700 horas en ese avión, cumple su 10. millón de
Km Lan Chile.
Tras alcanzar
a compartir, seis meses antes, el enorme alivio que todos sentimos por la
milagrosa escapada del B-727 accidentado en Colina, en la que su hijo Francisco
integraba la tripulación como Primer Oficial, el “Profe” se acoge a retiro, el
año 1969, tras una dilatada y fructífera trayectoria como piloto de Lan Chile.
También había alcanzado a participar en Los Cerrillos, a principios de ese año,
de una recepción muy especial que se hizo a un avión AVRO HS-748 procedente de
Arica que venía tripulado por pilotos, todos hijos de pilotos LAN: Jorge
Verdugo Palacios, primogénito del “Profe”; Luis Carmona Bennet, hijo Luis
Carmona Lopehandía; y Alfonso Cuadrado Kayser, hijo de Alfonso Cuadrado Merino.
Tanto el “Profe” como don Alfonso Cuadrado M. sufrirían mas tarde la dolorosa y
prematura pérdida de sus respectivos hijos.
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