KURT PFEFFER
Una leyenda de los tiempos modernos de la historia de LAN
(Por Julio Matthei Sch.)
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Uno de esos pilotos fue don Kurt Pffeffer Eickenrodt.
Nacido en
Hannover (1925), Alemania, como hijo de un oficial del ejército alemán y madre
chilena, estudió primero Bachillerato en
Humanidades (se observa hasta hoy su vasta cultura) y luego en 1943, siguiendo
las huellas de la carrera militar de su padre , ingresó a una de las Escuelas
de Aviación Militar Alemana. Recuerda que desde niño le gustaban los aviones y
la profesión del padre significaba continuos viajes de traslado que sólo
terminaron al establecerse la familia en Viena a partir de 1938. Su primer
vuelo como pasajero lo efectuó a los 12 años.
Como la
mayoría de los jóvenes alemanes de su generación, Kurt pertenecía a las juventudes “hitlerianas”, organización que se preocupaba
tambien de incentivarlos en actividades deportivas proporcionándoles las
facilidades requeridos. Apasionado por los aviones, se inscribió en la
actividad del vuelo a vela, donde se comenzaba por unos saltos de 40 a 50 metros
de distancia, instalados en una especie de planeador. Todo esto en la “Wasserkuppe” (en el Rhön), la
cuna del vuelo a vela en Alemania. Una vez que el aprendiz estaba sentado y
amarrado en el aparato de estructura totalmente abierta, unos oficiales lo
jalaban y así se lograba “volar”. Pero
al constatar Kurt que después del “vuelo” había que
transpirar cuesta arriba para reposicionar el artefacto, dejó de participar de
la actividad. Mas tarde a su ingreso a la Escuela de Aviación N° 1 de la Fuerza
Aérea Alemana (Luftkriegsschule N° 1) de la ciudad de Dresden, efectuaría sus primeras prácticas de vuelos
en un “Baby”, un planeador de verdad. Hacía las veces
de “colador” de aptitudes para el vuelo; los que no aprobaban eran destinados
directamente a la especialidad, menos apreciada, de paracaidistas...!
El programa
de instrucción contemplaba luego 8 vuelos de instrucción en un Bücker 181, el avión monomotor standard de la Fuerza Aérea alemana, con lo cual el alumno quedaba, al aprobar,
capacitado para volar solo. Sucesivamente, Kurt pasó
a instrucción de vuelo acrobático, tanto con Bücker 131, como con Junkers W 33 y Arado 96, un avión con
tecnología más avanzada y que era requisito previo para la instrucción en
aviones Messerschmitt Bf 109. La formación como piloto comprendía tambien vuelos “cross country”
(conocidos tambien como “triángulos de navegación”).
Si bien Kurt alcanzó a recibir un completo entrenamiento en los Me Bf 109, la escasez de combustible y la situación bélica
cada vez más complicada de los alemanes hacia fines de la 2ª Guerra Mundial,
impidieron su designación en misiones de combate. Tras completar su formación
en la Escuela de Aviación en Dresden, fue destinado
primero al Escuadrón de Caza de Entrenamiento N° 101 en Landau y finalmente al Escuadrón de Caza de Reserva N° 1 (Deiningen)
ubicado a unas dos horas de vuelo del frente, prácticamente inalcanzable por la
falta de combustible.
En enero del
45, casi al terminar el conflicto bélico, lo designaron para una misión
especial, que se iba postergando por malas condiciones meteorológicas sobre los
Alpes. Mientras esperaba que el tiempo mejorase, llegó la noticia del suicidio
de Hitler y si bien le dieron la orden de volver a su casa, debía antes cumplir
la referida misión especial. Así fue como Kurt con
otro oficial, parte a cumplir en un monomotor liviano biplaza Bü 181 un absurdo y postrer ataque con cargas de dinamita a
una base de bombarderos americanos en el Norte de Italia... Producida la
rendición de Alemania y estando prácticamente invadido por los cuatro puntos
cardinales, deciden hacer su escape desde Salzburgo, su punto de salida para el
referido ataque, a un pueblo cerca del Lago Constanza donde pretendían ser
cobijados en casa de familiares del compañero de misión. Tratando de eludir
cualquier contacto posible con aviones cazas aliados (el Bü 181 era un avión de madera que con simple disparo se incendiaría fácilmente),
se internan en los Alpes donde quedan encerrados por la nubosidad. En una
maniobra muy exigida rozan con un ala contra el suelo terminando estrellados,
controladamente, en una loma alpina plantada de papas. El avión, de tren fijo,
queda arruinado pero sus ocupantes ilesos. Después de incendiar el avión (el
reglamento había que cumplirlo aún en la derrota !! ) mediante un disparo de
una pistola de señalización al estanque de combustible, inician su caminata
regreso a casa.
Siempre a pie
se trataba de evitar cualquier encuentro con las fuerzas francesas y rusas.
Caminaban a través de montañas en un campo donde habían otros oficiales de la
Fuerza Aérea Alemana. La mayoría de ellos eran paracaidistas que habían llegado
desde Italia. Gracias a ellos, especialmente entrenados en sobre vivencia,
pudieron apagar el hambre sacrificando un caballo... Después de una serie de otras
penurias y peripecias (incluso el paso por un centro de acopio de prisioneros
del cual Kurt se escabulle por falta de vigilancia y
ayudado por su estampa inofensiva de “niño soldado” ), logra reunirse con su
familia: madre, hermano y hermana, en Viena. Esta última etapa la completa
cruzando de noche a nado el rio Danubio tratando de acercarse a una estación de
tren, en una zona ya ocupada por los rusos y que había que evitar. En el
camino, de hecho, se encontró con un soldado ruso y pensó "hasta aquí no más Ilegué”...
Pero gracias a una vieja chaqueta, que le habían regalado unos campesinos, el
militar no le prestó atención. Logró tomar el tren, bajó en la estación
anterior al terminal de Viena y, durante la noche, llegó a su casa sin saber si
iba a encontrar a su familia, que afortunadamente aún estaba allí, a excepción
de su padre.
Después de
dos años de apreturas económicas, sin mucho dinero y considerando la absoluta
imposibilidad del regreso del padre, General del Ejército alemán tomado
prisionero por los rusos en Stalingrado, Kurt se decide emigrar a la tierra natal de su madre. Con
ella se embarca en Génova (Italia), alrededor del 15 de julio de 1947, para
llegar a Chile (vía Buenos Aires – Mendoza – Los Andes por ferrocarril ) el 4
de agosto.
Hizo sus
primeras armas como “chileno”, empleado en la firma Wagner y Chadwick, dueña de la Viña San Pedro. Su tarea, entre otras
labores, era llevar contabilidad y rendir cuenta de unos dineros. Con humor
recuerda el desarrollo de un procedimiento de su ocurrencia , que sólo él
entendía, y que consistía en que si faltaba dinero él lo aportaba de su
bolsillo, en caso contrario, el excedente entraba a ese mismo bolsillo... Por
cierto que su reemplazante tuvo arduo trabajo en descifrar el sistema “Pfeffer”.
Al cabo de
poco más de un año se entera de un concurso para pilotos en Lan Chile y se
presenta con su licencia alemana y sus aproximadamente 500 despegues a falta de
un registro más exacto de horas de vuelo. El 8 de enero de 1949 rinde
satisfactoriamente un examen teórico escrito y posteriormente un examen
práctico de vuelo ante el piloto instructor Cirilo Halley, en uno de los dos
bimotores Beechcraft que LAN destinaba a la
instrucción. Kurt había piloteado solo una vez en
Alemania un avión de características parecidas y todavía le divierte recordar
que en esa oportunidad saliendo de las nubes, casi choca con un ala contra el
campanario de una catedral...!! Una vez
conseguido el certificado de Lan, se dirigió a la Dirección de Aeronáutica y
portando solo su licencia alemana, se le sometió a un especie de examen oral
con lo que obtuvo su licencia de piloto privado. El 18 de Enero de 1949 Kurt se incorpora
al cuerpo de pilotos en el lugar 42 de un total de 46. En la empresa lo recibe,
como Gerente Técnico, el Comandante Luis Carmona L. y pilotos antiguos como
Alfonso Cuadrado M. y Raúl Turner P., recién cumplían su primer millón de KM
volados, entrando éstos al exclusivo club de los primeros 15 “millonarios” del
aire LAN, que había a esa fecha.
En esa época,
ser colocado en propiedad como copiloto en el rol de vuelo, no tomaba mucho
tiempo. La “capacitación” era sumamente breve, a lo más unos días de
familiarización teórica con el modelo de avión y luego un vuelo de
“observador”, previo al primer vuelo sentado a la derecha. El vuelo como
“observador” en mi caso fue en la ruta Santiago - Arica, pasando por Ovalle, La
Serena, Vallenar, Copiapó, Antofagasta, Tocopilla e Iqujque.
Lan “capacitaba” entonces a sus pilotos en todos los aviones de la flota: Glenn
Martin 202, el Havilland, el Douglas DC-3 y el Lockheed Electra. Con el correr de los años y con la
sofisticación de los sistemas incorporados a los aviones de cada vez mayor
performance, la capacitación se volvería cada vez más exigente lo que Kurt experimentaría sucesivamente con los aviones jet Caravelle VI R, Boeing 707, Douglas DC-10 y Boeing 737.
Después de tripular indistintamente los DC-3 y los Martín 202 como copiloto, Kurt asciende en
1950 a Capitán de aviones De Havilland Dove, recién incorporados a la flota LAN.
A todo esto, Kurt disfruta en plenitud su vida de soltero. Cuentan que
en cada posta había una quinceañera que suspiraba por él. Ni corto ni perezoso
le hacía la corte a todas. Algunas llevaban su enamoramiento al extremo de
querer casarse, y ahora, ¡ ya ! Frente a esas solicitudes comprometedoras, Kurt empleaba la táctica de la espera por una situación
económica más sólida para afrontar tan grave decisión. Para ello había
establecido cierta cantidad de dinero como meta, para estar en condiciones de
dar el Sí. Cada vez que aparecía donde la quinceañera con ganas de casarse, le
rendía cuenta del capital acumulado. Naturalmente esta cuenta crecía en forma
extremadamente lenta y - ¡oh sorpresa! - frecuentemente retrocedía debido a
gastos imprevistos. Con este ingenioso sistema, Kurt lograba finalmente frenar los ímpetus matrimoniales de sus enamoradas.
En 1953 vemos a Kurt Pfeffer inaugurando el
servicio regional Balmaceda, Chile-Chico dependiente
del Jefe Regional Puerto Montt, el capitán Luis Araya.
El Jefe de Operaciones de entonces, el Comandante Alfonso
Cuadrado M. le dirigía el 6 de Febrero las siguientes instrucciones:
“”Con relación a su viaje a hacerse cargo de los vuelos en
la zona de BAL, usted debe atenerse a las siguientes instrucciones:
1)
La Gerencia Comercial dará a usted instrucciones
relacionadas con el aspecto administrativo comercial.
2)
Usted debe tener presente que este avión ha sido basado en
BAL exclusivamente para el servicio de la zona, debiendo primar el interés de
la provincia sobre el aspecto comercial.
3)
A pesar de la responsabilidad que le cabe a Maestranza, en
lo que se refiere a stock de repuestos que se debe mantener en BAL, deberá
encargarse personalmente de revisar los repuestos, pidiendo aquellos que vaya
necesitando con el objeto de asegurar un servicio regular en la zona.
4)
Igualmente, deberá preocuparse de que el avión que va a su
cargo salga provisto de equipo de emergencia, incluyendo 13 chalecos
salvavidas, los que serán usados en los vuelos que, a su entender, se precisen.
5)
El equipo de extinguidores del avión, así como el de
salvataje en general deben ser materia de su preferente atención.
6)
Cuando estime necesario hacer vuelos de reconocimiento, con
el objeto de estudiar la posibilidad de efectuar nuevos servicios zonales,
usted deberá pedir la autorización pertinente por medio de un radiograma, al
Jefe del Departamento de Operaciones.
7)
Si de acuerdo con la práctica usted estima que es posible
modificar la presente regulación, obteniendo resultados más beneficiosos, sus
sugerencias deberá proponerlas por escrito a la Jefatura de Operaciones.
Igualmente, deberá proponer por escrito los nuevos servicios que usted
considere que sería necesario efectuar, teniendo presente que esos vuelos deben
hacerse dentro de los límites de seguridad establecidos, con el material de
vuelo a su cargo y servir al progreso zonal.
PROCEDIMIENTOS
OPERACIONALES PARA EL SERVICIO REGIONAL DE BAL.-
A) Mínimos meteorológicos
No se operará el servicio regional BAL-CHO-BAL en
condiciones frontales activas (lluvia fuerte, chubascos, nieve, aguanieve,
formación de hielo a niveles bajos, precipitación helada, turbulencia moderada
a severa etc.) que afecten en ruta o a cualquiera de los terminales.
Se autorizará sistemas frontales débiles (lluvia ligera sin
precipitación helada, turbulencia ligera etc.) siempre que estos sistemas no
estén afectando en una línea a ambos terminales, y que sean condiciones pre o
post frontales débiles.
Las condiciones deberán ser VFR en ruta y terminales (1.000
FT techo, 5 millas de visibilidad o su equivalencia 300 MT techo y 8 Km de
visibilidad).
B) PLAN DE VUELO
1)
Hora máxima de salida y llegada.-Sólo se autorizarán
operaciones diurnas comprendidas entre la salida y puesta del sol calculadas de
acuerdo con las tablas del Anuario Observatorio Astronómico Nacional de la
Universidad de Chile o del Almanaque Náutico del Smithsonian Institute.
2)
Tipo de despacho.- Se efectuará de acuerdo con los
Reglamentos de vuelo visual (VFR). Queda estrictamente prohibido el vuelo IFR.
3)
Alternativas.- BAL y CHO sólo en condiciones diurnas, de acuerdo con los mínimos descritos
más arriba, Lago Buenos Aires y Los Antiguos.
4)
Limitación de aterrizajes y despegues con componente de
viento cruzado.- No se operará en ninguno de estos dos aeródromos en
condiciones de vientos cruzados en 90° con relación a las pistas, mayores de 30
KPH.
5)
Ruta y altura de vuelo.- a) Altura mínima de vuelo en ruta
directa vía <Lago Buenos Aires 1000 FT sobre el agua, excepto en cruce
cuesta ubicada al Sur de BAL que será de 4.500 FT.- b) Altura mínima de vuelo
en ruta vía Este, VFR bajo nubes.-
6)
Mínimo de combustible.- Ruta directa vía Lago Buenos Aires
BAL-CHO: 30 minutos
CHO-BAL: 30 minutos
ALTERNATIVA CHO: 30 minutos
15 minutos por
concepto de aproximaciones fallidas
45 minutos de
reserva
TOTAL: 02:30 hrs. a
razón de 140 LT horario
TOTAL: 350 litros
Mínimo de
combustible.- Ruta vía Este
BAL-CHO: 50 minutos
CHO-BAL: 50 minutos
ALTERNATIVA CHO: 30 minutos
15 minutos por
concepto de aproximaciones fallidas
45 minutos de
reserva
TOTAL: 03:30 hrs. a
razón de 140 LT horario
TOTAL: 490 litros
7)
Estado aeródromos
a)
Prohibidos los aterrizajes en pistas totalmente escarchadas
b)
Si la escarcha no alcanza a un 50%, los aterrizajes son
permisibles
c)
Pistas cubiertas con nieve suelta con más de 8 pulgadas no
deben ser autorizadas
d)
Las pistas que se encuentren en deshielo no serán autorizadas
8) Conclusión.- Al
hacerle este nombramiento esta Jefatura ha confiado en que sus condiciones,
tanto profesionales como morales, serán una garantía para el cumplimiento de
sus obligaciones en beneficio de los habitantes de esa esforzada región, ante
quienes Ud. deberá mantener el prestigio institucional a que la LAN se ha hecho
merecedora desde el año 1945 en que por primera vez uno de nuestros aviones
voló por esa región austral.
Saluda atentamente a Ud. Alfonso Cuadrado Merino – Jefe
Dpto. Operaciones.””
Como veremos más adelante su estadía fue mas breve de lo
previsto. En todo caso le cupo hacer varios reemplazos al Jefe del Regional de
Puerto Montt ese año y el siguiente, para quedarse luego destinado en 1954 con
el cargo en propiedad.
Cuentan que Kurt (junto al
capitán Julio Hoffmann) ya instalado en el hotel LAN
de Balmaceda, se veían obligados a alternar con dos
pequeños niños, uno hijo del meteorólogo Bahamondes y
la pequeña hija del Jefe de Base, un señor de ascendencia francesa (al que todavía
le penaban los alemanes por lo de la 2ª Guerra Mundial). El pequeño Bahamondes pasaba el día entero junto a Kurt para que le explicara todo sobre los aviones. Ante la pregunta del niño que
quería saber como podría lograr levantar el vuelo, Kurt le habría dicho que el asunto era muy fácil: Sólo tendría que correr muy
rápido, extender los brazos y ya está! Cuando, después de varios intentos
frustrados, el niño volvió donde Kurt a relatarle sus
fracasos, éste le habría agregado que junto con alcanzar su máxima velocidad
tenía también que retraer el tren de aterrizaje. Entusiasmado el niño agregó
este detalle a sus próximos intentos, suspendiéndolos definitivamente al
acumular varios “aterrizajes forzosos” sobre sus rodillas y su nariz.
No satisfecho con
ello agarró le lanzó uno de esos contundentes pesos de una romana, que al
esquivarlo diestramente Kurt, permitió que el
proyectil pasara de largo dándole de lleno a un suboficial de la Fuerza Aérea
de la dotación de Balmaceda. La historia culmina con
un telex enviado por el Jefe de Posta a Santiago
acusando al piloto Pfeffer de “locura”, exigiendo un
sumario y su retiro de la posta. Este episodio efectivamente acortó la
destinación de Kurt a solo tres meses en esa posta.
Sería reemplazado por Fernando Mujica que haría equipo con Julio Hoffmann, una dupla que desarrolló durante su estadía
actividades tan peculiares y consideradas “non sanctas” por la empresa, que
finalmente también ocasionaron su traslado. Para consuelo de Kurt Pfeffer, el Jefe de Base
francés tampoco duró mucho y fue trasladado al poco tiempo.
Sobre la dupla de capitanes en el Regional Balmaceda, Pfeffer y Hoffmann, Januario Lazo en sus
“Memorias” cuenta lo siguiente:
“”Un piloto que dio mucho que hablar en el territorio de Aysén, fue Kurt Pfeffer, alemán llegado no hacía mucho tiempo de la misma
Alemania y era tan cerrado para expresarse en castellano, que cualquiera era
fácil que no lo entendiera ni jota. Observándolo a menudo, impresionaba verlo
con unos ojos celestes que sorpresivamente convertían su suave mirar, en una de
acero, tan agresiva que nos hacía recordar los tiempos del nacismo.
Para más remate, cuando hablaba, no imagino como lograban escaparse de su
cerrada boca, las palabras que pronunciaba sin mover siquiera los labios.
Al poco tiempo de ingresar a la empresa, Kurt fue destinado al pueblo de Balmaceda junto a otro piloto también alemán, pero nacido en Chile. Este, a la vez, era
de buena estatura, bien delgado y con muy pocos rasgos de ser un gringo pues
era pálido y de cabello negro. Puede ser que fuera parecido a su señora madre,
e incluso hablaba el castellano tan bien como lo hace cualquiera de los
chilenos. Julio Hoffmann, sólo por su apellido
paterno debía creérsele hijo de alemán.
Como ambos pilotos eran de tres galones, para volar
acostumbraban dividirse el vuelo, haciendo uno el viaje de ida y el otro el
viaje de regreso. Había mucha armonía entre ambos y generalmente las
comunicaciones desde el avión a las radio estaciones de la zona, las hacía el gringo Pfeffer. Era tan jocosa la pronunciación de nuestro
amigo, que sólo los radio operadores le entendían y nadie era capaz de
mantenerse serio oyéndole hablar al serio piloto alemán.
Lan Bagmaceda...Lan Bagmaceda aquí LAN “sei sei cirou” reciba mi posición,
cambio.
Lan seis seis cero aquí Balmaceda: Adelante
Y Kurt largaba un enredo de
palabras que por costumbre los radio operadores comprendían y jamás le hacían
repetir pues el gringo era muy mal genio cuando alguien no lo entendía. Al
parecer, Kurt siempre creía que se estaban burlando
de su manera de ser.
Claro que los pilotos y tripulantes cual de todos, se
hacían repetir las palabras de Kurt causándole tal
furor que debían desaparecer ante la miradita de hierro de nuestro querido piloto.
Cansado de no poder dominar en mejor forma el castellano, Pfeffer empezó a agregar un sinfín de garabatos cada vez
que daba la posición de su avión y con santa paciencia los radio operadores le
daban la respuesta conforme, normalizándose entonces los rayos de sus celestes
pupilas. Desde nuestros aviones, sugeríamos a los pilotos que se colocaran los
audífonos para que disfrutaran con los garabatos de Kurt.
Cómo no era posible que alguien entendiera las palabras del piloto, llamaban a Kurt y luego establecida la comunicación, alcanzaban a
echarle tallas al gringo antes que éste, cortara la comunicación.
Cierto día, volando en un Douglas DC-3 desde Santiago con destino a Punta Arenas, solamente pudimos arribar a Balmaceda, debiendo postergar la salida hasta que las
condiciones del tiempo nos permitiera proseguir el vuelo a Punta Arenas.
Llegando a la losa cercana al edificio de LAN en Balmaceda, lo primero que divisamos desde la ventanilla del
piloto, es a nuestro apreciado Kurt Pfeffer muy montado en un caballejo tan flaco como su
jinete.
Cuando desembarcamos y nos aproximamos a nuestro héroe, que
con su gran sombrero vaquero, botas largas y un par de sonoras espuelas nos
saludó con un gruñido y muy erecto sobre su asiento, desafió nuestras sonrisas,
permaneciendo serio y convertido en todo un legendario jinete de las llanuras.
No hubo caso que cediera en su gesto al oír nuestras tallas
y tieso tal como su inmóvil animal, esperó unos momentos hasta que no aguantó
más y nos gritó que despejáramos la senda para salir a trotar un poco y
aplicando un par de huascazos a su flaco compañero
hizo amago de salir velozmente, pero sorpresa sobretodo para Kurt fue que su cabalgadura parecía de granito, pegado al
piso como si estuviera pegado con cemento.
Era tanta la extrañeza del piloto Pfeffer ante la inmovilidad de su caballo, que accionó las riendas, aplicó espuelas y
largó unos cuantos chicotazos tratando de que saliera escapado el animal, pero
fue imposible que la bestia moviera siquiera una de sus orejotas, persistiendo
en su actitud y con una cara de bruto que ya se la quisiera el más estúpido de
los animales.
Harto rato fue haciéndose difícil la situación de Kurt. Unos arrieros agrupados cerca de nosotros se nos
acercaron y riéndose con todas las ganas, nos explicaron que habían hecho leso
al gringo pues el caballejo era tan porfiado que ni con una bomba lo moverían
de su posición y la única forma que lograba andar, era llevándolo de las
riendas y sirviéndole de guía.
Sin “achuncharse”, el simpático
gringo Pfeffer se bajó lentamente de su potro; le
pasó las riendas a un niño que hacía de ayudante y nos contó que había pagado
doscientos pesos, lo que era buen dinero en esos tiempos.
El otro piloto, Julio Hoffmann,
disponía de numerosos recortes de periódicos, uno alemanes y otros de Santiago,
donde se le veía vestido de piloto y con un paracaídas a su lado. Realmente
Julio como hijo de alemán se había presentado al Consulado Alemán en Santiago y
se había embarcado para enrolarse en la Fuerzas Armadas de Alemania, siguiendo
el curso de piloto en la aviación.
Julio hizo el estudio respectivo y fue muy poco lo que
alcanzó a volar como piloto de guerra. Sin saber como, fue tomado prisionero de
guerra, no recuerdo cuantos años, pero sí, los suficientes para no tener ni
siquiera idea de la Segunda Guerra Mundial.
Me contó Hoffmann que sí, tuvo
una gran oportunidad para escaparse de su campo de concentración. No a mucha
distancia de donde los prisioneros permanecían día tras día, llegaban y salían
los aviones ingleses y habiendo estudiado detenidamente todos los pormenores
del terreno, de las alambradas y de los numerosos vigilantes, quienes a menudo
regalaban pitillos a los más tranquilos cautivos, Julio daba sus vueltas
mientras le conversaba a sus guardianes, queriendo convencerlos que él era un
tipo paciente y que nunca les daría que hacer.
Y así fue como cierto día, viendo que todo era propicio
para la fuga, Julio arriesgó heroicamente su vida, al pegar veloz carrera hacia
el Spitfire y justo, cuando colocaba su pie sobre el
ala del avión, aparecieron dos guardias que le detuvieron sin mayor trabajo. ¡A
qué poner resistencia - pensó Hoffmann - ! ¡ La
guerra no quiere nada conmigo ! Y se acabó la guerra sin que Julio alcanzara a
disparar un solo tiro.
Y qué manera de aprovechar su tiempo dentro del Campo de
Concentración ! Aprendió, además del inglés, a ser taita en todos los juegos
imaginables. Rayuela donde ponía el tejo, era quemada fija; juego de cartas,
trampas y que manera de divertirnos cuando estábamos juntos.
Pero, habiendo tan poco que hacer en Balmaceda,
al cabo del tiempo Julio Hoffmann era super conocido como un eximio jugador y quienes apostaban
contra él, era seguro que no podía ganarle y a tanto llegó la fama de este
piloto, que tuvo que ser trasladado a su base en Santiago, donde siguió volando
con esa capacidad que todos le conocíamos.
Es imposible no dejar el recuerdo de este par de pilotos,
especialmente Kurt Pfeffer que en el largo período que permanecieron en Balmaceda.
No hubo tempestad, tormenta o peste que impidieran a este par de pilotos hacer
sus vuelos, especialmente cuando habían enfermos que trasladar de urgencia
antes que se les fuera la vida. Solamente conociendo la soledad de esos
lugareños y esas nevazones con temperaturas bajísimas, se puede, entender lo
que es la hombría en el ser humano y es difícil definir cuál de todos los
pilotos, los funcionarios, pueblerinos o tripulantes, merece que se le llame:
TODO UN HOMBRE! “”
En la distribución
de pilotos al fin de 1954, Kurt figura como Capitán de Ruta Nacional Sur, ocupando en el escalafón el
puesto 21 entre 56 pilotos.
Nosotros, recién ingresados a LAN
en 1956, escuchábamos de las inclinaciones aventureras del entonces Capitán Pfeffer. Era muy comentado un viaje que por esos años
habría hecho en compañía de su colega y amigo piloto Jorge Pérez S. al departamento del Beni,
ubicado al noreste de Bolivia, en plena Amazonía y al cuál se accedía volando
en un DC-3 desde la ciudad de La Paz a Trinidad, capital de ese departamento
boliviano. Habrían sido entusiasmados con la perspectiva de tener la
oportunidad de ver y cazar animales salvajes sin mayores restricciones.
Efectivamente la zona tenía una fauna de gran diversidad: jaguares y pumas,
caimanes y anacondas (la más grande de las serpientes constrictoras del mundo) entre
muchas otras especies, pueblan la selva y los ríos. Abundan en la copa de los
enormes árboles los monos - desde el tití hasta el gran manechi - . Cuentan que provistos de sendos rifles de repetición y la ayuda de una
jauría de perros le habrían dado el bajo no sólo a un jaguar sino también a
algunos monos... Lo del jaguar podría ser cierto, ya que una piel de jaguar se
extiende amenazante en la pared del living de la casa de Kurt.
A raíz de la
compra en Julio de 1963 de los tres birreactores VI-R hace el curso y lo
aprueba en Los Cerrillos con el instructor Mario Riedemann.
No obstante, de todos modos cae en manos del temido instructor de la fábrica Max Fischl para un chequeo final,
que tambien aprueba. Este personaje era particularmente drástico en sus
inspecciones porque al parecer venía prejuiciado con respecto a los piloto
sudamericanos por los accidentes que había sufrido este modelo de avión en
Argentina. Kurt sería tambien uno de los pilotos que
integrarían el grupo que volaría en calidad de copilotos en los aviones Lufthansa entre los meses de Mayo y Diciembre de 1966,
dentro del proceso de entrenamiento en aviones B-707. Para ello habían
completado previamente el curso teórico en el Centro de Instrucción de Lufthansa en Alemania y el de vuelo, en la base de
entrenamiento que esa compañía tenía en Tucson, en
los EEUU.
Estamos ya en
el gobierno de la Unidad Popular, el abogado y ex Sobrecargo Ignacio Aliaga es
el Presidente de Lan Chile. El Círculo de Pilotos toma una especial dinámica de
actividad bajo la Presidencia del Comandante René Bobe.
Los pilotos se suman a diversas tareas de apoyo y de desarrollo profesional
dentro del Círculo, correspondiéndole a Kurt hacerse
cargo de la Comisión de Análisis de los planes y programas de estudio
del Centro de Instrucción y la de control de aplicación de Reglamento de Vuelo.
El17 de Junio de 1974 Kurt cumple,
en el tramo Madrid – Santiago del vuelo N° 170, 11 millones de Km (28 viajes a la luna) al
servicio de LAN, colocándose en ese momento, a la cabeza de los tripulantes
millonarios.
En Diciembre
de 1980, el Comandante de aeronave Kurt cumple 15 millones de Km
Entre Abril y mayo de 1981, un
grupo de 10 pilotos entre los que se cuenta Kurt hacen el curso de DC-10-30 en la empresa Pan Am de
Miami. Es entonces el único sobreviviente de la “armada” británico-alemana.
Dos años más tarde, en Marzo 1983, hace
a bordo de un DC-10 su último vuelo en el Lan 171 RIO / SCL con un récord de
26.045 hrs de vuelo. Es homenajeado por el Presidente
de LAN, Patricio Sepúlveda, el Gerente Técnico Eduardo del Campo y el Gerente
de Operaciones Ezequiel Sanhueza.
Pero los que pensaban que sería el final del piloto Pfeffer, se equivocaron. Obligado a repetir una operación a
la columna vertebral, se mantiene alejado de los aviones hasta que es tentado
por el dueño de la representación local de los vehículos Mercedes Benz, Sr. Kaufmann, para ser el
piloto de su avión privado. Pero en 1988 se vuelve a dar la oportunidad de
volar en LAN y reingresa como Comandante de B - 737 hasta 1994, con un
intermedio de nueve meses en que pasa a volar el mismo tipo de avión en la
compañía SABA.
El año 1988 se da una situación curiosa pero por ello
no menos emotiva para los que pertenecemos a la familia de los pilotos LAN.
Tenía la suerte de iniciarse al lado derecho de “don Kurt”
uno de mis hijos, no a bordo de un DC-3 sino de un B-737 – 200 !! Habían transcurrido algo mas de 35 años desde mis propios inicios como
copiloto al lado derecho de “don” Kurt a bordo de un
DC-3 rumbo a Punta Arenas, repitiéndose un ciclo de vida con el mismo
personaje, la misma manera directa y cálida de interactuar y la misma manera de
volar - osado pero
juicioso - , y sobre todo, siempre preocupado de enseñar y traspasar su
experiencia – sacándole “el
jugo” al rendimiento tanto de un B- 737 como empuñando la caña de un DC-3... - treinta y tantos años atrás - !
Como no recordar aquel vuelo tan especial a Punta
Arenas en Diciembre de 1956, una inesperada Navidad ... en Punta Arenas ! Sólo hace algunas semanas había sido
incorporado al Rol de Vuelo de Lan Chile tras completar mi curso de copiloto en
el material DC-3. Era práctica habitual que los pilotos recién ingresados a la
compañía se “tenían que poner” con los vuelos de Navidad y Año Nuevo. En lo
personal yo había sufrido además un cambio radical. Mis dos galones sobre un
uniforme azul aéreo se habían transformado en uno, muy escuálido, sobre la tela
café del uniforme de LAN. Mis relucientes títulos de Oficial y Piloto de Guerra
de la Fuerza Aérea habían desaparecido tras un modesto Piloto Tercer Oficial
del escalafón de pilotos de Línea Aérea Nacional. Todo había sido un comenzar
de nuevo y algunos de los pilotos antiguos se esmeraban, en su trato distante y
“sobrado”, en destacarlo con una no muy grata insistencia... Pero un vuelo con Kurt , no solo era distinto, era extraordinariamente grato y entretenido !
Pero por muy
grato que fuera el vuelo, ser copiloto “siempre atento y rápido como una
flecha”, no era precisamente una
condición que pudiera enorgullecer a un ex calificado Piloto de Guerra que más bien había mirado con cierta
displicencia al mundo de los aviadores civiles.
Noche Buena !
En la soledad y la ausencia total de ambiente pascuero reflexionaba en mi
habitación del Hotel “Cosmos” sobre la nueva etapa de mi vida. En la cama de
enfrente dormía o tal vez también sólo dormitaba, mi compañero de pieza. Ya
había tenido la oportunidad de comprobar que Kurt no
era precisamente uno de esos “reyezuelos” descritos en los corrillos de los
copilotos. Felizmente el Capitán de mi vuelo era distinto: Considerado,
divertido por su pronunciación “agringada” y sus innumerables “cuentos” y
anécdotas, como aquella en que durante una visita del mismísimo Mariscal de
Campo Goering, uno de sus compañeros de la escuela de
Aviación, aspirante a oficial de la Luftwaffe, tuvo la osadía de manifestarle
que si bien el tamaño de sus roperos eran suficientes para ellos, no lo serían
para albergar todos los uniformes del Sr. Mariscal...!
La breve
noche austral de verano que apenas logra oscurecer el cielo, cedió a un nuevo
día y con ello la preparación de nuestro vuelo de regreso a Los Cerrillos, vía Balmaceda y Temuco. En Bahía Catalina todo estaba dispuesto
para iniciar un vuelo que se presentaba con condiciones de tiempo muy
favorables. Era una ventaja disfrutar del buen tiempo porque me permitía ir
familiarizándome con los accidentes geográficos de una ruta que recién venía
conociendo. Apoyado en mi carta y mi plan de vuelo, trataba de cumplir con mi
papel de copiloto – navegante lo mejor posible. Había que evitar ese embarazoso
momento en que al requerimiento de la posición del avión, uno no tenía qué
responder al capitán o lo hacía erróneamente.
Algo me
incomodaba. Apenas pude probar el desayuno, servido con especial solicitud post
navideña, por el sobrecargo del vuelo. A la hora del almuerzo aparece la
consabida caja de cartón individual, dispuesta en su interior con alojamientos
especiales para el plato de fondo frío y una taza de sopa caliente. Si el menu de salida de Los Cerrillos era invariablemente pollo
frío (que finalmente aborreceríamos al punto que por años nos impidió probar el
pollo frío), desde Punta Arenas nos regalaban con una exquisita centolla que
nunca nos cansaba.
A estas
alturas mi malestar ya era mayor y no fui capaz de probar siquiera el rico menú
puntarenense. A la hora del máximo calor, me tocaba verificar la cantidad de
combustible en Temuco, introduciendo, parado sobre las alas, la varilla
medidora en los estanques. A pesar de la alta temperatura ambiente, no podía
evitar como un escalofrío iba sacudiendo continuamente mi cuerpo. Veía con cada
vez mayor desgano el desarrollo de nuestro vuelo de regreso a Los Cerrillos. Al
observar mis ya incontrolables tiritones
el Capitán Pfeffer me echaba unas in disimuladas
miradas de preocupación y completó el vuelo desistiendo, ya definitivamente, a recurrir a mis
servicios como copiloto. Casi seis meses me tuvo fuera de vuelo una violenta
hepatitis infecciosa, con la preocupación del Gerente de Operaciones don
Alberto Bermúdez por esta “fallada” adquisición, pero al cuidado del siempre
amable y preocupado Dr. Marcial Baeza, Jefe del Servicio Médico de LAN, hasta
mi reincorporación a las actividades de vuelo.
Tras el regreso
de Kurt a LAN en 1988 como Comandante de B-737 las políticas cambiante sobre la edad límite
de los pilotos le obligan a cambiar por nueve meses de tienda y vuela en la
empresa SABA. Pero al hacerse molesta la competencia de la nueva compañía, LAN
olvida sus criterios restrictivos y se abre a recibir de nuevo a todos los
pilotos, incluso los “sub – setenta” , emigrados.
Pero en 1994 LAN vuelve a imponer su límite y Kurt encuentra ahora su oportunidad con LADECO hasta el año 1996, cuando sería la
Dirección de Aeronáutica la que le negará definitivamente la renovación de la
licencia por su edad de 71 años, decisión que por supuesto no compartió ya que
se sentía en su plenitud de facultades, como lo demostraban, atestigua, sus
chequeos médicos. Pero la autoridad, es la autoridad...! Era el final de su
carrera como Comandante de Aeronave y su
bitácora como piloto comercial, se cerraría con la respetable cantidad de 32
mil 400 horas de vuelo !
Kurt nunca se alejaría de sus
compañeros y camaradas de LAN. Hasta hoy es el infaltable asistente a todas las
asambleas de la Asociación de pilotos en Retiro de Línea Aérea Nacional de
Chile. Tambien es miembro fiel de los “café cortados” de todos los días Sábado
a las 11 AM en el Café Paris de la Av. Colón (lugar sucesor del Tavelli de Príncipe de Gales, que por años fuera su sede
anterior), donde acostumbran a disfrutar del recuerdo y “otras hierbas”,
pilotos que cruzan distintas generaciones desde un Jorge Pérez S. a un Manuel
Rubio M. ! Se aceptan nuevos miembros !
DATOS TECNICOS DE LOS AVIONES DE ENTRENAMIENTO ALEMANES
MONOMOTORES BIPLAZAS DURANTE 2a GUERRA MUNDIAL:
(Algunos datos podrían variar según
la versión)
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