MARIO BONTEMPI
M.
(Por Julio
Matthei Sch.)
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La antigüedad entre los pilotos siempre ha establecido
una sólida actitud de respeto a la jerarquía, tanto mayor cuanto mas años se
intercalan entre uno y otro. No obstante suelen desarrollarse lazos especialmente
estrechos entre pilotos a pesar de la distancia jerárquica.
Por eso no puedo dejar de recordar las felicitaciones
en 1975, del entonces Gerente de Operaciones MARIO BONTEMPI al capitán y
“amigo” por el cumplimiento de un nuevo millón de kilómetros volados. La
distancia jerárquica se vio enriquecida y reducida por ese afecto que
habitualmente prodigaba Mario. Ese mismo año tuve la suerte de ser llamado por
él a colaborar en la gestión de su Gerencia lo que me resultó, a pesar de los
tiempos difíciles que corrían para LAN, particularmente grato.
Mario había ingresado a LAN en 1952, junto a otros
pilotos (Raúl Corthorn, Rene Bobe, Eduardo Montes, Oscar Tapia, José Enei,
Federico Wünsch y Héctor Araya que merecerían crónicas muy interesantes cada
uno por separado) e hizo sus primeras armas como copiloto fundamentalmente en
los DC-3 y preferentemente en los regionales de Punta Arena y Puerto Montt.
Escaló paso a paso cada una de las etapas ascendentes
en su carrera de piloto, incluyendo la importante transición de los aviones a
hélice a los jet que dominarían definitivamente las operaciones aéreas a partir
de los Caravelle en 1964.
Como director del Círculo de Pilotos y mas tarde como
miembro de comisiones de trabajo del Sindicato Profesional de Pilotos de Lan CHILE hizo su
valioso aporte en la solución de problemas que aquejaban a los pilotos.
Tras
dejar
Pero
tambien Fast Air es presa, en un momento, de la inestabilidad y hay pilotos que
buscan otros caminos. Es el caso del Comandante Gustavo Siredey que es
despedido por el Gerente Bontempi con las siguientes palabras, llenas de cálido
afecto:
“Cuando la nostalgia confunde la mente y no
nos permite entregar con meridiana claridad el mas puro de nuestros
sentimientos, es quizás porque el espíritu se siente tocado por un afecto mas
que profundo.
Y esta noche, ese es mi caso.
Enamorado profundo de estos vitales componentes
de la naturaleza, ingresó a Lan-Chile como sobrecargo en 1953, donde su acción
de extraordinarios contornos de avanzada, afloró vivificante en ese
incontenible afán de superación que le permitiera entregar a los demás, el
producto de su propio esfuerzo. Fue así como en 1956 y con no pocos
sacrificios, nuestra línea aérea nacional, ya lo podía contar como uno de sus
pilotos.
El recuerdo de su trayectoria, nos permite en esta ocasión, descorrer el velo de un pasado romántico y legendario, que es todo relicario de alegrías y sinsabores, de esperanzas y frustraciones, de nobleza, audacia y reciedumbre, como lo exige esta profesión de verdaderos centinelas alados del espacio. El simbolismo privilegiado de su capacidad y tesón fue
otorgándole a su destino la estrella propia del rutilante éxito.
Capitán de Aeronave, instructor e inspector fueron los jalones de su sin par capacidad, hasta que el destino nos trajera unidos una vez mas a esta compañía, Fast Air que recibió de el, la totalidad de sus condiciones y cualidades. Sin embargo, la historia no se ha detenido en el avance
de este brillante profesional y hoy, estamos aquí, todos reunidos para ser
testigos de otro despegue, uno mas, de su ejemplar trayectoria que lo llevará a integrar el más importante
organismo de la aeronáutica nacional.
Bien por el, por su familia y la aviación chilena. Que estas sencillas y sinceras palabras simbolicen en su
contenido la culminación grandiosa de todo lo noble y sublime que vibra en
nuestros corazones en el momento de tu despedida.
Esperamos, con fe irrestricta que florezca una vez mas, el reconocimiento cálido, elocuente y espontáneo y corone el éxito de tu brillante gestión. Gustavo, en nombre de todos los aquí presentes, buena
suerte y hasta siempre.”
No
hay nada que aprecie más un piloto que la nobleza y el afecto sincero de sus
pares o de sus superiores. Si bien en cada vuelo recibe la gratificación del
deber cumplido, del trabajo bien hecho, rara vez disfruta del reconocimiento
público a su entrega sostenida y a su leal aporte al engrandecimiento y
prestigio de su empresa.
Como
no escoger estas bellas y profundas palabras de Mario hacia otro de sus
subalternos “amigos”, donde se retrata en toda su grandeza, su enorme calidad
humana. La súbita partida de Mario, en abril del 2009, no sólo nos entristeció,
nos enfrentó al vacío irreparable de la pérdida de un hombre con el que
compartimos una vida entera junto a los aviones.
Pero
el piloto no es solo un hombre que se entrega con cuerpo y alma a su profesión
sino tambien se preocupa de formar familia que en cierto modo es la “conexión a
tierra” de su pasión. Su matrimonio con Alicia, con la que compartió en sus
inicios el gusto por volar, terminó siendo una linda familia con tres hijas y
diez nietos.
Su
hija Rossana dio testimonio del “papá Mario” el día de su partida con las
siguientes palabras de amor y de consuelo:
“Los
quiero invitar a volar, por unos minutos, en la intimidad de mi papá a
compartir, aquello que hoy tus tres hijas y tus diez nietos te queremos decir y
sobre todo agradecer. Agradecerte la pasión con que viviste tus 80 años. Porque
no eras de tomar las cosas a medias. viviste con convicción, comprometido con
tu empresa, con tu familia y con tus ideales. Esa pasión era a su vez una
fuerza generosa. Siempre estabas abierto a compartir tus conocimientos, tu experiencia. Muchas
veces nos dijiste lo que te gustaba conversar con tanta gente joven de LAN, a
muchos de los cuales fuiste formando y los sentías como verdaderos hijos. Esa
capacidad de hacerte querer, de generar lazos profundos y sólidos era tambien
porque en tu carácter fuerte había un corazón de niño. Sensible a las cosas
simples: a entretenerte sacando solitario cada tarde, a jugar golf cada fin de
semana y a seguir los resultados del fútbol para ver como le iba al “Chaguito
Morning”.
Poco,
mas bien nada, te costaba soltar las lagrimas cuando algo te emocionaba. Para que decir, si escuchabas una opera, pero
de Verdi o Puccini, por algo era sangre
italiana la que corría por tus venas.
Sangre
que, aunque en el último tiempo, se hizo débil y falta de plaquetas,
hematrocritos y glóbulos blancos, nunca logro debilitar tu carácter, tu
entereza y dignidad para enfrentar el final del camino. Diste muchas peleas –
por algo te habíamos puesto “duro de matar”, pero nunca perdiste el sentido de
realidad. esa conciencia situacional, que te hacia planificar con rumbo tan claro hacia donde
querías ir. Como buen piloto, sabias hacer un plan de vuelo.
Como
no, si los aviones fueron tu gran pasión. Desde que siendo un niño decidiste
que ibas a volar, miles y miles de kilómetros recorridos y horas de vuelo allá
arriba.
Te
vamos a echar mucho de menos, la pena y el vació, no se van a llenar. Pero Dios
fue tan generoso contigo, que solo puedo agradecer su bondad. Te dio tiempo
para prepararte y prepararnos, para ordenar y planificar tu último vuelo. Y
cuando tu “chek list” estuvo lista, iniciaste el despegue, el más importante.
Para
ti, un beso de la mama, Mariana, Paola, Renato, Pablo, Gonzalo, Marianita,
Sergio, Cata, Javi, Benja, Antonia, Antonella, Isabella, Colomba, Pablito y
Rossana. Te queremos mucho (Santiago, 23 de Abril, 2009)”.
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