VICTOR
CONTRERAS GUZMAN
Teniente
ingeniero y aviador militar
(Autor de la
“Historia de
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Segunda Parte
Mientras
“En Junio se firmaban los contratos con las Escuelas
de Aviación que estipulaba el compromiso de enseñar el pilotaje hasta que los
alumnos obtuvieran el Brevet de piloto Aviador y pasaran una hora de vuelo a
mas de
El Teniente Casarino hizo su aprendizaje sin ningún
contratiempo en la escuela Bleriot de Buc. Obtuvo su Brevet de aviador y subió
a mil metros en la prueba final. El teniente Ponce y el sargento Menadier en la
casa Breguet de Villacoublay, donde efectuaron las pruebas después de corto
tiempo de aterrizaje.
Sánchez Besa tenía su escuela de Aviación en Mourmelon
le -Grand, Campamento de Chalons y el mismo con la gentileza que lo
caracteriza, acompañó desde Paris a sus alumnos y los presentó a los Jefes de
su Escuela, a la autoridad militar del centro de Aviación de Chalons y a la
sociedad de Mourmelon.
Los alumnos hicieron un metódico y perfecto
aprendizaje, progresando paso a paso en la práctica del vuelo. Primeramente
volaron como pasajeros, rodaron en seguida durante un largo período para
comenzar a dar saltos en un biplano provisto de un N.V. Pasaron a un Salmson 80
caballos, provisto de doble comando, acompañados del Jefe de Pilotos y poco
después obtenían el Brevet de Pilotos Aviadores.
Tras algún tiempo de práctica del vuelo, efectuaron la
prueba de volar una hora a mas de
El Teniente Bello se hizo notar por sus vuelos en
espirales.
El Teniente Contreras (el autor se refiere a si mismo
en tercera persona) se perdió en el espacio. pero felizmente sin las
circunstancias fatales que hicieron sucumbir, en el mismo Sánchez Besa a su
compañero el teniente Bello.
La hora de la tarde ya era avanzada, para efectuar la
prueba, y por la dificultad para hacer subir el aparato hasta los
Pasaron campos y campos, aldeas y aldeas y el
aeródromo de Mourmelon se perdió en la obscuridad al ocultarse el sol
rápidamente en las nubes ‘estratus’ detrás de las colinas de la ‘Champagne’.
Sin brújula se puso a divagar en el espacio; el tiempo huía rápidamente y en un oscurecer apacible se cernió la noche
sobre el campo, noche deliciosa mas bella que el día, abrazada por los céfiros
acariciadores de los cuentos de Hoffmann.
Las torres de las Iglesia, ni las líneas del
ferrocarril no le hicieron enmendar el rumbo, porque en Francia todas las de
pequeñas aldeas son iguales y hay tantas líneas de ferrocarril . La luna que
brillaba en el cielo, tampoco le sirvió de referencia, porque sus azimutes, no le eran familiares en esos
hemisferios.
Volaba a unos
De súbito el motor desfallece y casi en seguida se
detiene completamente, falto de combustible. Sin sustentación el aparato se
lanza en el vacío, en la oscuridad de la tierra desconocida. Inclina el aparato
más vertical para ver mejor y al distinguir un espacio de tierra en medio de un
bosque que se extiende abajo, toma la resolución instantánea de virar para caer
en el punto elegido.
Las ruedas tocan tierra y el aparato rueda largo,
salvando admirablemente , los pequeños fosos de regadío con un suave movimiento
de ‘tangage’. El magnífico marco de aterrar del Bathiat – Sánchez, había
favorecido el aparato; todo estaba intacto.
El ‘eterno’ planeo se había producido por ser el
terreno, con pendiente en descenso.
El campo estaba solitario, pero poco después acudieron
algunos campesinos en auxilio del ‘aviador caído’ y lo invitaron a la aldea no
lejana de allí, Saint Pierre d’ Arles, en los Ardennes. El frío del invierno había
entumecido sus miembros y podía andar a penas.
Al señor Alcalde, ni pudieron menos que causarle
cierta inquietud, las circunstancias extrañas en que había aterrado en su
dominio y mas aún, la carencia absoluta de todo elemento de identidad. Le
permitió, sin embargo, poner algunos telegramas, en uno de los cuales daba
cuenta al Jefe de la casa que había realizado la prueba y que no había ningún
accidente.
Entre tanto las autoridades de la localidad se habían
reunido para deliberar sobre el particular, y como es natural hubo minuciosos
interrogatorios al que respondió sencillamente Contreras, que era un estudiante
de Paris, venido de Mourmelon, donde en ocasión de efectuar una prueba de
aviación había aterrado allí, falto de esencia.
El Alcalde, hombre apuesto, pensaba que el caso era
delicado, ya que no lejos de allí, en Luneville, hizo un aterraje forzado un
dirigible alemán y que el hecho había dado lugar a largas y odiosas
tramitaciones, por parte de las autoridades.
Como resultado, se resolvió que se vigilara el aparato
con bomberos municipales y que no se le dejara libertad de emprender el vuelo
antes de someter el caso a la consideración de las autoridades militares que
vendrían al día siguiente de Vouziers.
Se le ofreció galantemente hospedaje en casa del
Alcalde, porque sabido es que en Francia, los aviadores gozan de marcada
simpatía.
Al día siguiente, una brillante mañana de sol, era
Domingo en Saint Pierre D’Arles.
Después de la misa, en que según la antigua usanza, se
distribuyeron a los concurrentes, panes sagrados, todos los habitantes se
trasladaron al sitio donde estaba el aeroplano, que era el primero que visitaba
tan noble villa.
En la tarde a la llegada del señor Bathiat, después de
algunas tentativas para despegarlo del terreno laborado, el aparato emprendía
pesadamente el vuelo y atravesando los campos aterraba en el aeródromo de
Mourmelon, dándose por terminada la prueba, después de tantas aventuras.
A fines de Octubre, los compañeros del teniente Bello
fueron a despedirlo a la estación Montparnasse, cuando dejó tristemente la
ciudad de Paris. No volverían a ver más su sonrisa melancólica.”
Tras obtener su Brevet de pilotos aviadores los
Tenientes Casarino y Contreras fueron destinados a
“
El teniente Contreras en las visitas profesionales de
su curso estudió entre otros establecimientos: el Laboratorio de ensayos de
Aerodinámica de monsieur Eiffel en Auteil, la estación radiotelegráfica de
Fue (Contreras, siempre refiriéndose a sí mismo en
tercera persona) uno de los fundadores de la revista chilena ‘Auto y Aero’ y
publicó en ella numerosos trabajos profesionales técnicos sobre Aeronáutica y
Automovilismo. Entre ellos: ‘Dirigibles franceses y alemanes’, ‘El biplano
Sánchez Besa’, ‘El gran premio de globos libres del Aero Club de Francia’, ‘La
telegrafía sin hilos en aeroplano’, ‘El Laboratorio del Automóvil Club de
Francia’, etc.
Colaboró con estudios técnicos en el ‘El Aero’ de
Paris, ‘
Envió un informe a
Elaboró proyectos estableciendo las bases del cálculo
de un dirigible rígido, un aeroplano, un globo libre y una máquina de vapor.
Ingreso como miembro de
El 17 de Agosto de 1914, como resultado de las notas
obtenidas en las interrogaciones, proyecto y exámenes, le fue acordado el
diploma de ingeniero de Construcciones Aeronáutica y Mecánicas.
Por motivo de la guerra europea regresaron a Chile los
dos oficiales (Tenientes Casarino y Contreras) que hacían sus estudios técnicos
en
Los estudios en Francia habían interrumpido el proceso
de formación del Teniente Contreras como Piloto Militar. Por tanto tras su
arribo a
Al respecto, relata Contreras:
“El 20 de Febrero (1915) estos cuatro pilotos
efectuaban sin contratiempo el triángulo, Escuela-Cartagena-Culitrín-Escuela.
En Cartagena estuvo a punto de producirse un accidente
que habría costado la vida a muchos espectadores. Al partir el ‘Breguet’ los
soldados que lo retenían, lo soltaron en dirección oblicua a la cancha. Un
grupo de público se encontraba a una distancia de
El 23 de Febrero los cuatro pilotos partieron casi
simultáneamente a Curicó.
El Teniente Moncada tuvo una falla y aterró en
Culitrín.
Durante la noche había llovido y el campo ‘Los Cristales’, a cuatro kilómetros al
oriente de Curicó, se encontraba cubierto de nubes desde la altura de
Mientras tanto el ruido de los motores se sentía por
encima de las nubes y por momentos asomaba el aeroplano de Vercheure. La
situación de los pilotos era inquietante, pero aterraron después en la cancha
de la ‘Granja’.
De regreso, el teniente Ponce voló sobre San Fernando,
a unos
Contreras, ocho kilómetros antes de llegar a Culitrín
y de pasar por los cerros de
Tambien a Vercheure le falló el motor y aterraba en San
Fernando.
Días después, los Tenientes Ponce y Conteras y el
sargento Vercheure, recibían su diploma de Pilotos militares.”
El Teniente Contreras finaliza su breve “Historia de
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