VICTOR SALAS Y
SU “STEARMAN”
Primera Parte
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Entre las actividades de Jorge “Profe” Verdugo Correa que se destacan en el libro
“Los Amantes del Aire – El ‘Profe’ Verdugo y otros vuelos” está la de haber
formado en forma paralela a sus vuelos en Lan Chile, la compañía “Propaganda
Aérea Verdugo y Salas Ltda”. En el referido libro de Federico Gana Johnson
leemos:
“Usaban un avión biplano marca Stearman. El aparato se
veía sobre Santiago con sus letreros colgando desde la cola. El socio Víctor
Salas había sido radio operador de LAN. Para despegar con el largo letrero
atrás del avión se debía efectuar una impresionante maniobra. Luego de haber
popularizado esta imagen publicitaria en los cielos de Santiago el aparato fue
vendido a un Club Aéreo, posteriormente viajó hacia otros propietarios en
Uruguay y llegó de vuelta a manos de Salas, quien lo llevo a Estados Unidos,
donde permaneció bajo custodia. Años mas tarde regresó a Santiago y en la
actualidad se encuentra en el Museo Aeronáutico de Los Cerrillos” .”
La verdadera y extraordinaria historia de este avión
Stearman la relata el propio piloto civil Sr. Víctor F. Salas Valdés en una
publicación de
*
“Nací en Santiago, Chile: Diciembre 26 de 1922
Comencé a trabajar a los 14, como radiotelegrafista
para el Observatorio Astronómico ‘El Salto’ cuyo director era don Julio Bustos
Navarrete; recibía reportes codificados en sistema Morse de todo el mundo de
las diferentes variaciones atmosféricas que permitían predecir para la
agricultura las condiciones a esperarse en las estaciones del año. A los 17
empecé a trabajar para el Gobierno como telegrafista del estado por tres años,
en diferentes ciudades del sur. De ahí ingresé al campo de
En 1943 ingresé a
Sin embargo mi petición fue otorgada por el Consejo de
LAN, según me dijeron, en consideración a que mi carta solicitud estaba escrita
en términos concisos y contenía muy buenas razones. A la semana siguiente
recibí un oficio respuesta con un cheque adjunto por el valor total del curso
de piloto a nombre de
Recibí mi licencia de Pilotos Privado en Septiembre de
1945.
La empresa compró seis aviones Lockheed Lodestar y fui
promovido a radio operador de abordo para los vuelos internacionales a Buenos
Aires, Argentina y tambien vuelos domésticos. Después llegaron 6 aviones
Douglas DC-3 en los cuales tambien volaba.
Un día en 1946 estando en vuelo, la radio me llama y
me transmite un mensaje dirigido a mí personalmente el cual decía que había
sido elegido para optar y tomar un examen para una beca de aviación en los
Estados Unidos. No podía creer lo que estaba oyendo en código Morse; era como
si estuviera soñando. El Gobierno Americano había ofrecido al Gobierno de Chile
una beca y media quien a su vez la ofreció a LAN para sus empleados. La b4ca
completa comprendía pasaje de ida y vuelta, alojamiento y comida, US4 50.00
mensuales para gastos e instrucción aérea. la media beca sólo comprendía
instrucción, debiendo el interesado pagar todos sus gastos. un pequeño grupo
fuimos a tomar el test en la embajada de los EEUU; tuve la suerte de ganar la
beca completa y otro compañero del departamento de operaciones, la media beca.
Un mes mas tarde fuimos despedidos con unas pocas palabras de recomendaciones
por el entonces Vice Presidente de la empresa Juan del Villar Araya. Salimos
por avión hacia Miami y de ahí hasta Oklahoma City por tren. Pasé 1947 y parte
de 1948 estudiando Control de Tráfico Aéreo en Will Rogers Field, centro
principal de
Llegué a ésta con la idea de encontrar algún
capitalista que quisiera poner el dinero para comprar este sistema y traerlo a
Chile; después de muchas entrevistas con diversas personas, pude convencer a
Jorge Verdugo, piloto de LAN para que hiciéramos este negocio.
De modo que en 1949 volví a Miami con algo así como US
$ 400 que mi socio Verdugo me dio para gastos mientras encontraba el avión y
equipo. Cuando lo localicé, vino una persona a buscarme al hotel y me llevó al
pequeño aeropuerto en Hollywood, Florida llamado “Holywood Airpark”, desde el
cual operaban estos aviones de propaganda aérea.
Allí conocí a dos pilotos: Robert E. Ebinger y Kenneth
Pope. Ebinger me dio una vuelta alrededor del aeródromo en un Stearman; le
dije, muy bien, deseo comprar uno de estos avi9nes; era el único tipo de avión
usado para remolcar avisos de publicidad. Telegrafié a mi socio en Santiago
quien me giró de inmediato el dinero; pagué el avión al contado antes de conocerlo
pues me lo trajeron de North Carolina días después; era hermoso, estaba pintado
igual como lo mantengo ahora casi cuarenta años después. Aquí dice ahora que es
mi “viejo amor”; en aquel entonces fue mi “amor a primera vista”.
Di una vuelta con Ebinger en él, a los pocos días me
dejaron volar solo y me dieron instrucciones para sacar el letrero de tierra;
mi primer aviso aéreo, de los cuales iba a sacar tantos después en Chile;
recuerdo que decía “TOPS IN ADVERTISING”.
Por entonces el avión tenía una bocina accionada con
aire comprimido que sonaba igual como los pitos de las locomotoras Diesel, que
servía para atraer la atención desde el aire hacia los avisos.
Mi experiencia de vuelo en esos días era muy limitada;
unas 60 horas registradas en mi bitácora, de manera que empecé a preguntarme si
iría a poder volar este avión hasta Chile desde Miami; la selva y el mal tiempo
de
Eran las 10:00 PM, estábamos despegando de la pista de
Miami y ya en el aire cuando el copiloto le grita al Capitán Mr. Chapko:
tenemos fuego en el motor dos. Pensé que ahí mismo terminaba mi Stearman, opero
regresamos a la pista con el con el fuego ya apagado y todo bajo control;
después de una pequeña revisión salimos nuevamente y llegamos a Panamá al amanecer a cargar gasolina; el Capitán
Chapko me invitó a desayunar ya que me había quedado sin centavo al pagar el
flete del avión.
Llegamos a Lima al atardecer, los pilotos se fueron a
la ciudad a alojar y yo me quedé trabajando gran parte de la noche descargando
el Stearman, ayudado por gente que solía pasar por mi lado de vez en cuando y
que consiguieron en Pan Am un ‘fork lift’ para bajar el fuselaje que estaba con
el motor puesto; estuvo a punto de caérsenos desde la puerta del avión
carguero.
El Stearman quedó apilado en un rincón del aeropuerto
de Limatambo por espacio de unos dos meses; al fin conseguí que me lo armaran
en
El 17 de Octubre pasó rumbo a Santiago un avión Martin
202 de LAN piloteado por mi socio Jorge Verdugo; venía de reparaciones mayores
efectuadas en EEUU; me trajo hasta Santiago pues mi mujer estaba por dar a luz;
al día siguiente nació Alicia, mi primera hija mujer; pienso que ella y mi
avión nacieron juntos. A los pocos días me regresé a Lima a traer el avión,
pero con la esperanza de poder volar algunos avisos de publicidad y hacer algún
dinero. Fue inútil, jamás obtuve el permiso. Finalmente en Diciembre decidí
salir de allí con mi avión de alguna manera hacia Chile pues me notificaron que
el avión sería decomisado por el tiempo que ya había permanecido en el Perú con
registro extranjero. Conseguí con el agregado aéreo de
Le digo que no tengo equipo en el avión ni estoy
entrenado para vuelo nocturno. Me contesta que tendré que ir al cuartel con
ellos y que el avión quedará al cuidado de dos soldados. Comprendo que ahora
soy prisionero y que probablemente sospechan que ando en misión de espionaje.
Me ofrecen una cama, me acuesto pero no duermo; oigo al sargento hablando por
teléfono a Tacna, sugiere que vamos allá al día siguiente en el avión; me
imagino cual sería la respuesta que recibió pues dice: perdón mi Coronel,
saldremos para allá ahora mismo. Me despierta y me dice que deberemos salir
para Tacna a caballo inmediatamente. Es cerca de media noche, comenzamos el
viaje; voy con el sargento a mi lado y dos soldados detrás mio; al amanecer nos
detenemos en un pequeño poblado, dejamos los caballos en un cuartel de policía y nos dirigimos a una estación de
ferrocarril; como a las 08:00 pasa el tren a Tacna que abordamos con mis tres
guardias. Soy joven y me siento feliz de estar viviendo una aventura con mi
avión; una de tantas que me tocó vivir después a través de los años, además no
temo que me suceda nada puesto no ando en lo que ellos piensan y todo se
aclarará.
Llegamos a Tacna, voy marchando por las calles
convenientemente custodiado, la gente me mire con curiosidad; deben creer que
soy “algo” muy importante. Llegamos al cuartel de
No parece estar muy convencido de mis argumentos. A
medio día me dejan solo en una pieza amplia, después de un rato comienzo a
pasearme, abro la puerta para mirar; hay
un corredor, camino por él hasta otra puerta que abro, miro a través de ella,
salgo y me encuentro en la calle; comienzo a caminar rápidamente y a la vuelta
de la esquina hay un taxi, parece ser un paradero. Le explico al chofer que
tengo un avión en la costa que debo ir de inmediato a traer a Tacna antes que
suba la marea y se haga imposible sacarlo. Le pido que me lleve enseguida y que
le pagaré lo que sea tan pronto regrese con el avión, a lo que él accede. Subo
al taxi y comenzamos el viaje de vuelta a
Jamás iba a pensar en ese entonces que treinta y siete
años más tarde entraría nuevamente a Chile con él por el sur, también
dramáticamente, por precarias condiciones de mantenimiento.
Al día siguiente estoy caminando por la calles de
Arica cuando al volver una esquina me topo frente a frente con el Coronel
peruano que me estuvo interrogando en Tacna probablemente estaba allí de
compras; se para frente a mi, me mira detenidamente, me saluda y se aleja
diciéndome”El que es bueno, es bueno”. Pero antes le digo que ara su
tranquilidad, todo lo que le dije en Tacna era absolutamente cierto y que podía
comprobarlo. Veinte años mas tarde un piloto de la línea aérea Faucett, me
cuenta en Miami que en
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