De los Boeing 727 a los De Havilland DH-6 (Por Sergio
Barriga Kreft)
Al tomar posesión de su puesto, no pudo menos que
recordar una anécdota que le sucediera en 1953, cuando postulaba a una vacante
de Sobrecargo.
En aquella oportunidad el propio Vicepresidente de
LAN, el Comodoro Arturo Merino Benítez, entrevistó uno a uno a los postulantes
y al saber que él era hijo de su antiguo colaborador IGNACIO ALIAGA GONZALEZ,
le consultó qué era lo que esperaba alcanzar en LAN.
El joven Ignacio, algo turbado, le respondió: "a
lo mejor llegar un día a estar sentado donde Ud. lo está hoy".
Una amplia sonrisa fue la única respuesta del
Comodoro.
Posteriormente siendo Sobrecargo, con autorización de
la empresa, pudo realizar sus estudios de Leyes y recibir su título de abogado.
Al momento de hacerse cargo de ella, ésta contaba con
el siguiente material de vuelo:
2 Boeing 707
3 Boeing 727
9 Avro HS- 748
8 Douglas DC-6B
3 Caravelle VI-R
8 Douglas DC-3
Una de las primeras medidas de la nueva
administración, fue iniciar gestiones a nivel de Gobierno, para obtener
créditos en el extranjero que permitieran a LAN adquirir nuevos aviones y hacer
frente con ello a la alta demanda de pasajes que se registraba en las rutas
nacionales.
Junto con ello, se vio la conveniencia de vender los
Douglas DC-6B y DC-3 y ampliar las rutas internacionales.
La primera negociación se concretó en Marzo de 1971,
cuando se vendieron a la Junta de Defensa Nacional de la República del Ecuador,
para la Fuerza Aérea de .ese país hermano en US$ 250.000, los Douglas DC-6B N°s 402, 409 y 411, matriculas CC-CCE, CC-CDN y CC-CCG.
Los aviones pintados con los colores de la FAE en la
Maestranza de LAN, emprenderían días más tarde vuelo al país del norte,
piloteados por Oficiales de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.
Viéndose la necesidad de atender en debida forma la
zona de Chiloé insular y continental, Alto Palena y Futaleufú y la región de Aysén, se asignaron, a mediados de
1971, tres Douglas DC-3, a los que en un tiempo después se agregaría otro
aparato igual.
La idea era crear una filial de LAN en esas zonas,
interesando a la CORFO para que se asociara a aquella nueva empresa de carácter
regional.
Para operar los DC-3 se contrataron a honorarios a los
pilotos OSCAR EGGERS, JUAN MORENO Y HUGO DEL VALLE, a quienes poco más tarde se
unía NELSON BAHAMONDES.
Por las malas condiciones de los aeródromos zonales,
que impedían la operación de los HS - 748, se tenía que emplear una vez más a
los nobles y viejos Douglas DC-3.
Aquella "zona de malos tiempos que hace buenos
pilotos", como alguien la definió, veía nuevamente surcar sus cielos, en
medio de la lluvia, el viento y la fuerte turbulencia, a esos aviones que con
sus alas tanto contribuyeron a la colonización del Chile Austral. Aterrizando
en pistas que eran verdaderos lodazales e internándose en cañadones
cordilleranos, el temple y el valor de sus tripulaciones fue puesta una y mil
veces a dura prueba.
Normalmente dos DC-3 basados en Puerto Montt, atendían
Castro, Chaitén, Alto Palena y Futaleufú y los otros dos, con base en Coyhaique,
servían Balmaceda, Chile Chico, Cochrane, Villa
O'Higgins, La Tapera y Lago Verde.
Quizás algún día, alguien nos podrá contar cuántas
lágrimas aquellos pilotos y sus DC-3, ayudaron a enjugar y cuántas heridas
contribuyeron a restañar llevando el apoyo y el aliento a aquellos sufridos
compatriotas de tan apartadas y aisladas localidades.
El 28 de Mayo LAN hacía entrega bajo contrato de
comodato a la Dirección General de Aeronáutica Civil, del DC-3 N° 214,
matricula CC-CBK, avión que pasaría a servir las necesidades logísticas de
dicha institución.
Mientras tanto, el equipo de fútbol de la empresa
regresaba invicto de Europa, después de haber competido en el viejo mundo con
los representantes de Luftansa, Air France e Iberia.
Otros le
hacían empeño pero no alcanzaba para
competencias
internacionales...
Siguiendo con la política de expandir rutas, el 17 de
Julio se realizó un vuelo técnico con material Boeing 707 a Madrid, vía La
Habana, Cuba. Sin embargo, se comprobó que aquella ruta no era comercial y fue
dejada de lado.
El alto tecnicismo de los aviones Boeing exigía un
constante entrenamiento de sus tripulaciones, las que en forma periódica debían
realizar prácticas en simuladores de vuelo en el extranjero, por c8recer LAN de
ellos.
En Agosto de aquel año se adquirió a Lufthansa un
moderno simulador de vuelo para aviones Boeing 707, en US$ 85.000, lo que
posibilitaría el entrenamiento de los pilotos en Chile.
En aquellos mismos días, se decidió centralizar las
labores administrativas y la dirección de la empresa en un sólo edificio,
ubicado en el centro de Santiago, evitando dispersión de oficina en diferentes
puntos de la capital. Después de algunas gestiones, se adquiría en E°
13.500.000 a la Compañía de Rentas e Inversiones Santa Blanca S.A., el inmueble
ubicado en la esquina de las calles Bandera y Agustinas.
Por indicación de la empresa, en Octubre viajaron a
Rusia el Gerente de Ingeniería JORGE HOFER, el Sub Gerente de Finanzas IVAN
CERDA y RENE BOBE VENEGAS piloto y miembro del Directorio. Su misión, estudiar
la conveniencia de incorporar a la flota de LAN, aviones de fabricación
soviética.
Al finalizar 1971, un nuevo y gran letrero luminoso,
ubicado en la esquina de Providencia y Seminario, llamaba la atención de los
transeúntes sobre las bondades de los servicios de LAN.
Enero de 1972 se inició con una buena noticia para la
empresa. En el Consejo de Ministros, el Gobierno autorizaba la adquisición para
LAN de un Boeing 727-24C, en US$ 3.950.000 y repuestos por valor de US$
395.000, esperándose recibir el nuevo avión pocos meses más tarde.
Habiendo sido retirados del servicio los DC-6B, pues
no obstante encontrarse en buenas condiciones de mantenimiento, su operación
era antieconómica, en Abril se vendía en US$ 60.000 el Douglas N° 407,
matrícula CC-CCJ, serie 45516 a la empresa SOLASTRAL.
En esos mismos días presentaba la renuncia a su puesto
de Presidente de LAN, IGNACIO ALIAGA STRAUBE, quien a pesar de los avatares de
la política contingente, se había esforzado en administrarla con criterio
netamente técnico y comercial.
Poco tiempo después asumiría como Presidente Suplente,
el Gerente de Ingeniería JORGE HOFER ORREGO, haciendo también dejación de su
cargo el Vicepresidente RODOLFO ORTEGA FENNER.
En nuestra patria se vivían días agitados y diversos
atentados terroristas se sucedían con frecuencia, creando un clima de alarma y
natural inquietud.
El 25 de Mayo, el Boeing 727 N° 721, matrícula CC-CAG,
realizaba con toda normalidad el vuelo 154 con destino a Miami y Nueva York.
Volando a 31.000 pies sobre el Caribe, su Comandante
CARLOS RIDERELLI MUÑOZ conversaba tranquilamente con el copiloto LEANDRO PARRA
y el Ingeniero de Vuelo IVAN RIQUELME, cuando repentinamente a las 07:40 hrs.
una violenta explosión sacudió el avión, desprendiendo casi por completo la
puerta de la cabina.
A consecuencia de ello, la cabina altimática perdió presión, cayendo automáticamente las máscaras de oxígeno.
RIDERELLI, con serenidad y sangre fría, de inmediato
inició un descenso de emergencia, nivelando el Boeing a 10. 000 pies, mientras
lanzaba por radio el May Day.
Mientras tanto, los Sobrecargos ALFONSO PORRAS y
FEDERICO MOLLENHAUER y las Auxiliares, GHISLAINE PAGUEGUY y MARGARITA IDE,
calmaban a los pasajeros y se preparaban para un aterrizaje de emergencia.
A las 08: 13 hrs. de Jamaica, en medio de la
expectación de todos los servicios aéreos de rescate de la zona que habían sido
alertados, el 727 aterrizaba en Montego b Bay.
Una rápida inspección ocular determinó que manos
criminales habían colocado una poderosa bomba en el baño izquierdo trasero de
la cabina de pasajeros, cuyas esquirlas salieron proyectadas en diferentes
sentidos.
La suerte quiso que el explosivo no alcanzara partes
vitales del aparato o hiriera a algún pasajero.
Este atentado concitó el repudio internacional hacia
sus autores, quienes nunca fueron ubicados.
En sesión de fecha 31 de Mayo el Directorio de LAN
acordó felicitar a la tripulación por su valentía y profesionalismo.
Días más tarde, habiéndose reparado los daños, el 727
regresaba a Chile, piloteado por CARLOS RIDERELLI y LEANDRO PARRA.
Casi en la misma fecha llegaba a Chile el Boeing 727
N° 725, matrícula CC-CAN, serie 19527, piloteado por EUGENIO HERRERA y CARLOS
SANCHEZ.
Directivos de LAN y la prensa capitalina daban la
bienvenida en el Aeropuerto Los Cerrillos a esta nueva aeronave que venía a
integrarse a la flota de la empresa.
En Julio de ese mismo año el Gobierno nombraba
Presidente de LAN al General de: Brigada Aérea (R), TEOOORO RUIZ DIEZ, quien
hasta entonces se había desempeñado como miembro del Consejo.
El uso y su antigüedad hacía que algunos aviones ya no
fueran rentables de operar, por lo que en Septiembre, la empresa tomó la
decisión de vender los fuselajes de cuatro DC- 3, que desde algún tiempo se
encontraban fuera de vuelo y ofrecer en licitación pública los DC-6B N° 401,
matrícula CC-CCD; N° 403, matrícula CC- CCF y N° 405, matrícula CC-CCH y el
DC-6A N° 406, matrícula CC-CCI.
El 26 de Enero de 1973, Línea Aérea Sudamericana,
LASA, adquiriría el DC-6B N° 403 y el DC-6A N° 406.
Pocos meses después, el 4 de Junio, Línea Aérea del
Cobre, LADECO, adquiriría el DC-6B N° 405 Y en conjunto con la empresa Sociedad Aero - Solastral Ltda.,
hacían lo mismo con el DC-6B N° 401.
Con ello dejaban de prestar servicios aquellos
cuadrimotores que en 1955 se habían integrado a las rutas nacionales e
internacionales de la empresa, marcando toda una época en el desarrollo del
transporte aéreo en Chile.
En Mayo, viajaba a la República Argentina el
Presidente de la República, para asistir a la transmisión del mando de esa
nación, para lo cual hacía uso de los servicios de LAN, realizando el trayecto
Santiago - Buenos Aires - Santiago en un Boeing 727.
Tiempo después, el 13 de Junio, se firmaba un contrato
de compraventa con la empresa De Havilland de Canadá,
por seis aviones Twin Otter DHC-6, descartándose con ello la posible
adquisición de material de vuelo soviético.
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