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Inicio de la era Jet
(Por Julio Matthei Sch.)
El 29 de Julio de 1963 el gobierno presidido por don Jorge Alessandri R. autoriza a Lan Chile firmar un contrato de compra por tres aviones bi reactores Caravelle VI-R de la fábrica Sud-Aviation de Francia con capacidad para 79 pasajeros. Ocho meses mas tarde, el 30 de marzo de 1964, con el arribo a Los Cerrillos del Caravelle N° 501 CC-CCO se inauguraba la era Jet de la aviación aerocomercial chilena. Al mando de Jorge Jarpa R. y Mario Riedemann M. el avión había iniciado su vuelo en Toulouse el día 28 con plan de vuelo Lisboa – Dakar – Recife – Rio de Janeiro y Buenos Aires para llegar tras 18:50 horas de vuelo el día 30 a Los Cerrillos
En el proceso previo de preparación para la incorporación de estas modernas aeronaves tuvieron una particular participación los pilotos de la empresa. Al Comandante Rene Bobe V. le correspondió participar en los estudios comparativos preliminares que finalmente inclinaron las preferencias por el avión Caravelle. Con el objeto de hacerse cargo de la preparación de las tripulaciones fueron enviados a la fábrica los Comandantes Raul Turner, Jorge Jarpa, Mario Riedemann y Ronald Lowery. Otros como Alberto Bermúdez, Jorge Rivera A. y Vicente Valjalo fueron comisionados a Varig, empresa que ya operaba dicho modelo de aeronave. Los Comandantes Jorge Pérez S. y Rene Bobe fueron enviados a Inglaterra, Francia e Italia para efectuar cursos de motores, de ingeniería del avión y simulador de vuelo.
El curso en la Sud Aviation comprendió 20 horas de vuelo divididos en cuatro etapas a saber: determinación de aptitudes, obtención de la licencia de copiloto, de piloto y de instructor de vuelo de Caravelle. Los que calificaron en la categoría de instructores fueron los pilotos Jorge Jarpa y Mario Riedemann.
En corta sucesión llegaron al país los otros dos Caravelle adquiridos: el 6 de Mayo lo hace el CC-CCP (N°502) y el 11 de Julio el CC-CCQ (N° 503). Ambos vinieron al mando de Jorge Jarpa integrando la tripulación en el primero, Vicente Valjalo y en el segundo, Julio Mattich O. asistidos por el Ingeniero Adrián Vilca.
El avión fue programado inicialmente para operar a las ciudades de Antofagasta y Arica, agregando con la llegada del segundo avión, Punta Arenas y Buenos Aires. Años mas tarde se agregarían las ciudades de Mendoza, Balmaceda y Puerto Montt. Los tiempos de vuelo de estos servicios serían lo que más impresionaba a los pasajeros. Las tres horas que empleaba el Caravelle a Punta Arenas contrastaba significativamente con las cinco horas del DC-6B y aun mas espectacularmente con las once horas y media de un Electra.
Ya con los tres aviones operando se da inicio al servicio a los EE.UU. con destino a la ciudad de Miami y escalas en Lima, Ciudad de Panamá y posteriormente tambien Guayaquil.
Es parte de nuestro anecdotario el modo en que nuestro famoso “Profesor Verdugo” (Jorge Verdugo Correa) supo, inteligente y merecidamente, evitar quedar al margen de su incorporación a la era Jet de su querida empresa. Fue el único piloto “de la vieja guardia” que logró con éxito la transición al avión jet, demostrando una gran perseverancia para lograr su objetivo. Para ello esperó con paciencia el regreso a Francia del instructor francés que había sido especialmente “despiadado” con ellos, sometiéndose a la instrucción no menos exigente, pero compatriota al fin y conocedor de sus probadas habilidades, del instructor Riedemann, aprobando su chequeo sin ningún problema.
Tambien dio que hablar el Caravelle por algunas de sus capacidades no presentes por esos tiempos en los demás aviones de la flota de Lan Chile. Así por ejemplo se consideró un verdadero hito el aterrizaje automático (sistema auto – land ideado por Sud Aviation) que, en Octubre de 1966, uno de los aviones efectuara experimentalmente (con presencia del instructor francés Max Fischl) en Lima.
El Caravelle tampoco fue ajeno a la fiebre de los secuestros de los años sesenta. Lamentablemente, para los secuestradores, se elección fue desafortunada. Pretendieron secuestrar nada menos que un vuelo al mando del Comandante Leonidas Medina (conocido por sus amigos como “el duro”) ! Se trataba de dos jóvenes que intentan apoderarse del Caravelle N°502 CC-CCP, en su vuelo 87 entre Santiago y Pto. Montt, pretendiendo desviarlo a Cuba. El avión inició su vuelo al norte y tras una escala en Antofagasta, aproximadamente a la cuadra de Iquique el Comandante Medina y su Ing. de Vuelo Marcelo Cadena logran reducir a esos primeros “piratas aéreos” chilenos, regresar a Los Cerrillos y dejarlos en manos de la Fiscalía de Aviación.
Un desenlace menos feliz tuvo, ya en el año 1970, otro secuestro, ahora del Caravelle N° 503 CC-CCQ, vuelo 86, tripulado por Max Astorga y Claudio Palma, en el tramo Punta Arenas a Santiago. La pretensión de los secuestradores de volar a Cuba se ve frustrada en Pudahuel, donde al descender para reabastecerse de combustible, ambos son reducidos por personal de Investigaciones tras una balacera que termina con la vida de uno de ellos y deja lesionada e invalida, de por vida, a la tripulante de cabina Srta. Scarlett Burgos.
Hacia el año 1973, como sucediera también con otras aeronaves de la empresa, sus vuelos fueron frecuentemente objeto de una “Operación Tigre”, código con que se identificaba las amenazas a su seguridad y que se recibían normalmente por llamadas telefónicas anónimas.
Tras un poco mas de 10 años de continua operación con Lan Chile los tres Caravelle que abrieran la era Jet de Lan Chile, se venden a la empresa colombiana Aerotal, cediendo el paso a los B-707 y B727 primero y luego a los DC-10, B-767, B737, A-320 y A340.

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