(Fuente El Mercurio)

“·A casi 31 años de la primera visita de un Pontífice a Chile: Ex tripulante que atendió a Juan Pablo II: “Yo misma le lavaba los vasos por seguridad”

Fueron 3 días de viajes en los que Vanina Anabalón se percató de la sencillez y cercanía del Papa. Cuando se casó, incluso le envió un parte de su matrimonio y él le respondió.

 

Vanina Anabalón trabajaba como tripulante de cabina cuando SS el Papa Juan Pablo II visitó Chile hace casi 31 años. Durante los tres días en que lo acompañó en su viaje, cuenta que la experiencia “fue un privilegio”, porque tuvo la oportunidad de conversar con un Pontífice cercano y alejado de protocolos, con quien incluso intercambió cartas tiempo después.

Cuando solo tenía 22 años, Anabalón rápidamente se percató de la cercanía del Pontífice. “Era todo estructurado y nos insistieron mucho con los protocolos, había que cumplirlos al pie de la letra. Nos dijeron que no le habláramos directamente, pero cuando despegamos a Punta Arenas me acerqué al encargado para presentarme y él me respondió que fuera a hablarle personalmente (al Papa). Me sorprendí, porque se suponía que no se podía, entonces ahí me di cuenta de que no todo era tan estricto y que él se saltaba esas formalidades que le imponían”, relata.

– ¿Cree que la visita de SS el Papa Francisco causará el mismo impacto que la de Juan Pablo II?

 

“Siento que no hay mucha diferencia en torno a las normas que han hecho llegar desde el Vaticano, hay una preocupación por darle el mismo interés, pero Juan Pablo fue el Papa viajero, que marcó una tendencia con la cercanía. Creo que hoy, después de 30 años, la Iglesia Católica no está conectada con tanta gente”.

– ¿Cómo lo notó frente a la división social por la que pasaba el país en esa época?

“Él me dijo que había quedado con una muy buena impresión de Chile. Dijo que la pobreza que vio acá no se comparaba con lo que había visto en Centroamérica, recuerdo que me habló de Nicaragua. Más que por tener que mostrarse cercano, siento que a él de verdad le gustó venir”.

– ¿Qué comidas disfrutaba más el Papa?

“Le gustaba mucho la fruta. La manzana y la uva. Tomaba mucho vino tinto chileno, y las comidas me acuerdo que eran bastante sanas en general: porciones bien chicas, nada muy abundante, pero sí con cosas lindas con mucho detalle, hasta los cubiertos y las servilletas tenían el emblema del Vaticano. Recuerdo que incluso, como sabíamos que le gustaba la manzana, le dimos manzana asada, cortada, strudel de manzana, y él en un momento nos dijo que era demasiado. Por tratar de hacerlo mejor, quizás nos excedimos un poco con este tipo de comida”.

                “A medida que fuimos viajando, conversando, al final fue una relación bastante cercana. De hecho, cuando me casé le mandé un parte de mi matrimonio para que me bendijera y él me mandó una respuesta”, cuenta.

Fue tanto el cariño que le tomó que empezó a desconfiar del resto de la tripulación: “Yo le lavaba la loza y no dejaba que nadie la tocara por un tema de seguridad. Yo misma me encargaba de lavarle los vasos, las copas, y dejaba todo impecable para el próximo tramo”.

“Era súper cercano. De hecho, queríamos hacer todo impecable y sentíamos la responsabilidad de ser profesionales. Recién cuando terminó el viaje afloraron las emociones y lloramos, porque nos dimos cuenta de lo que habíamos vivido. Realmente fue increíble”.

En la actualidad, Vanina Anabalón es gerente de Servicios Preferentes de Latam. Afirma con nostalgia que, probablemente, en esta nueva visita no tenga la oportunidad de estar con SS el Papa Francisco.

(Ver también en sección CRONICAS Diciembre 2017 : VISITA DEL PAPA JUAN PABLO II A CHILE).

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