ianstaiger“Si se analizan los números que entregan las asociaciones de transporte aéreo y aviación civil como IATA, ALTA y OACI, en conjunto con el contexto demográfico de las ciudades más grandes de Latinoamérica, podemos predecir con bastante acierto qué va a pasar cuando se empiece a notar de manera clara el aumento de nuestra capacidad adquisitiva, lo que significará que un mayor número de personas use el avión como medio de transporte.En los próximos 20 añas, empezaremos a tener problemas ambientales serios, como los que ahora tienen ciudades menos pobladas pero de países desarrollados. Sabido es que, a diferencia de Europa, EE.UU. y Canadá, nuestras ciudades secundarias no han desarrollado aún todo el potencial de conexión aérea que es posible de acuerdo a su número actual de habitantes.

EI ruido y las emisiones no son todavía el factor que sí es actualmente en ciudades muchísimo menos pobladas, pero de países con un alto nivel de desarrollo social y económico. Es fácil imaginar qué va a pasar cuando a los latinoamericanos nos empiecen a importar esos temas, al nivel de gen erar la presión que obligue a nuestra industria a tomar medidas concretas e inmediatas.

En octubre de 2011, la corte de justicia de Alemania, decidió prohibir los vuelos nocturnos en el aeropuerto de Frankfurt, como medida compensatoria por la construcción de la cuarta pista. El 40% de las exportaciones de Alemania son transportadas por avión, y el aeropuerto de Frankfurt es el más importante en !a red de Lufthansa Cargo, que con esto tendrá que readecuar sus itinerarios, considerando para ello 6 horas menos de operación de este aeropuerto. Este tipo de decisiones son cada vez más comunes y pasan por el enorme poder político que ejercen las comunidades locales en sus relaciones con los aeropuertos cercanos. Somos testigos privilegiados de cómo la industria aeronáutica de los países desarrollados ha enfocado los problemas, y ha desarrollado soluciones técnicas que paradójicamente hemos implementado con más rapidez en nuestra región, como es el caso de las aplicaciones avanzadas PBN (Performance Based Navigation). En Chile existen 6 aeropuertos con operaciones RNP (Required Navigation Performance), en Perú son 14 y en Ecuador hay uno. En Brasil ya se trabaja en el tema, y Colombia ya está dando los primeros pasos.
Estos hechos dan cuenta del alto nivel técnico que ha alcanzado nuestra aviación. Las operaciones RNP-AR (Required Navigation Performance with Authorization Required) empezaron en Latinoamérica motivadas por las necesidades operacionales y/o comerciales de algunos operadores, que han destinado cuantiosos recursos a la adquisición de tecnología de punta, así como a la formación profesional necesaria para pilotos y técnicos. En todos los casos, el análisis costo/beneficio ha dado un resultado positivo en cuanto al retorno de la inversión. Solo después de este ejercicio es que las autoridades reguladoras, así como algunos proveedores de servicios de navegación aérea, han tomado la decisión de apoyar dichos proyectos.

El sólo mandato de la OACI, para que los estados establezcan y cumplan un plan de implementación PBN no ha sido suficiente en la región. Los avances son en general lentos y obedecen a esfuerzos más bien locales y emprendidos solamente con criterios económicos de corto y mediano plazo.

El espacio aéreo carece de fronteras que haya que vigilar con el mismo concepto de soberanía territorial. Los vuelos comerciales siguen rutas preestablecidas, acordadas previamente, por lo que solamente es necesario hacer una vigilancia operacional, a cargo de una entidad aeronáutica civil. La idea de tener en Sudamérica un símil de Eurocontrol no parece descabellada, aunque ciertamente compleja.

En nuestra región, sin embargo, existe mucha diversidad de estructuras administrativas en las autoridades reguladoras y proveedores de servicios de navegación aérea, lo que de alguna manera ha segregado de forma compleja nuestros espacios aéreos, sin que exista el nivel de homologación que se requiere para una implementación regional exitosa y rápida.

Es necesario promover la formación de un grupo de trabajo específico de implementación CNS/ATM (Communication Navigation Surveillance / Air Traffic Management), que agrupe operadores y autoridades en un ambiente externo de OACI (aunque con su apoyo) para evitar que los presupuestos basados en años fiscales limiten tanto el marco de acción, como la asistencia de delegados y el establecimiento de planes técnicos concretos.

Cuando el ruido de los aviones, así como sus emisiones nos empiecen a preocupar, será demasiado tarde, y nos encontraremos en la situación de aquellos aeropuertos de ciudades europeas y norteamericanas, en que las restricciones operacionales y comerciales son impuestas por las autoridades políticas, en concordancia con los más exigentes requerimientos de las comunidades cercanas.

Tenemos la responsabilidad de actuar a tiempo, ya que la ignorancia no es una atenuante que podamos esgrimir cuando se nos exija cumplir con nuevos y más estrictos estándares ambientales.
En Latinoamérica viven más de 57O millones de personas, en una superficie de 21 millones de km2. En EE.UU. y Canadá, viven 347 millones de personas, repartidas en 22 millones de km2. Cincuenta y se¡s ciudades latinoamericanas  superan el millón de habitantes (en  EEUU., y Canadá solo 11), con 7 de ellas que también superan los 5 millones (en EE,UU. y Canadá sólo 1) y 4con más de 10 millones (en EE,UU. y Canadá ninguna)”.

NOTA: Cristián Staiger Pirazzoli es hijo de nuestro colega Comandante de Aeronave (R) Peter Staiger Cornely que tuvo una dilatada trayectoria como piloto en Lan y en el extranjero.

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