Mi nombre es Marcelo Miranda y soy el hijo menor de Raúl Miranda Guzmán (1917-1989), empleado de tierra de Lan del 40 al 65, año en que jubiló para irse a trabajar a Turismo Cocha, donde estuvo hasta su muerte. El papá empezó en Lan como cajero en el edificio de Cerrillos y cuando jubiló era Gerente de la Agencia Internacional (Agustinas con Morandé) Antes de eso estuvo a cargo de Lan en Montevideo (como entre el 57 y el 59) después, de la Agencia en Valparaíso y luego en Santiago desde el 62.

Por una casualidad me he encontrado con este sitio y no sabes la alegría que me ha dado.

Yo crecí en torno a las historias de Lan, de nombres como el Maestro Verdugo, Tote Jarpa, Marcelo Salinas, Poncho Cuadrado y de más adelante, Archie McQueen, Ronnie Lowery (a quien conocí por ser compañero de colegio de uno de sus hijos), Kurt Pfeffer y tantos otros cuyas historias llenaron buena parte de mi infancia. Al papá le gustaba acordarse de sus tiempos de Lan. Por eso y porque nací con un cariño especial por los aviones, para mi los Martin, Avro, DC-6 y DC-3, Electras, Caravelles y tantos otros fueron casi parte de mi familia. Conocí de las historias de mecánicos y las bromas a los novatos (en la maestranza de Cerrillos), de vuelos de prueba a los que invitaban al papá sus amigos pilotos después de algún overhaul o algún cambio de motores. Del encuentro después de la guerra de hijos de ingleses y alemanes, ex combatientes, volando en Lan. De las historias, creo que de Pfeffer, como piloto de Me-109 y sus escapes de campos de concentración. De los vuelos en medio de tormentas sobre el Río de la Plata, esperando en Montevideo a los DC-6 que a veces no podían aterrizar por el clima. Supe de la confianza casi ciega del papá en las manos de Jorge Verdugo, dejando volar a mis hermanas de vuelta a Santiago en medio de una tormenta sólo porque él iba al mando. De San Lan y de tantas cosas más que ya ni recuerdo pero que tengo en el ADN.

Sé del papá llorando en nuestro comedor, después del accidente de Baños Morales, donde era amigo de toda la tripulación, la de vuelo y la de cabina y en el que le tocó ser, como Gerente de la Agencia Internacional, primera línea ante familiares y periodistas.

Julio, el papá no sólo trabajó en Lan, vivió en Lan y de Lan. Lan fue su vida y yo, romántico como soy, también viví un poco de ella y con ella. Más encima, Dios quiso que me casara con una nieta de Pancho Larrain Peró, extraviado en el mar en su Potez.

Te reitero mi tremenda alegría de poder enviar este mail, porque es un poco como volver a hablar con mi viejo de su Lan. Como volver un poco a ser niño y mirar los aviones desde la terraza de Cerrillos o de Pudahuel. Te mando un tremendo abrazo en su nombre y si por ahí todavía queda algún viejo lindo que se acuerde de él dale en mi nombre un abrazo enorme, que estoy seguro es lo que haría el papá si estuviera aquí.

Por algún lado tengo fotos de ese tiempo. Te prometo buscarlas y enviártelas, por si te pueden interesar.

Un abrazo grande.

Marcelo Miranda B. Gerente de Operaciones Inversiones Urbanas Ltda. Isidora Goyenechea 3120, Piso 8, Of. B Las Condes www.iu.cl (56) 2 751 8303


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