Obituario_clip_image002_0000Con mucho pesar informamos de la muerte de uno de los personajes más queridos y conocidos para todos aquellos que se formaron profesionalmente como mecánicos, despachadores, tripulantes de cabina, ingenieros de vuelo y  como pilotos, en el antiguo Centro de Instrucción de Lan Chile. Un hombre de gran corazón que rara vez empleaba su autoridad como profesor para imponerse sobre sus alumnos.

Sólo amenazaba, a lo más y benévolamente, con “tomar medidas”, cuando las cosas salían de su cauce normal o los alumnos se excedían en sus bromas. Esa frecuente alusión a “las medidas” le valió el apodo de “Adolfo, el sastre“,  nacido en la mente irreverente, – pero siempre amable-, de alguno de sus tantísimos alumnos.

En la misa de su defunción, su hijo Günther dio algunas pistas esclarecedoras para comprender la especial personalidad de “don” Adolfo. Fue un hombre que rara vez habló de sí mismo, concentrando su actuar en el ámbito de su familia y en el del de su profesión, como educador de personal de línea aérea. Su hijo lo recuerda como un padre que si bien exigía mucho también esparcía mucho cariño, era perseverante y modelo de orden. Su taller donde construía sus avioncitos y aeromodelos era una especie de santuario que todos respetaban. Lamentablemente su modestia ha sido una ocasión perdida para enriquecer el relato de la historia de Lan durante esos largos años de su fecundo  apostolado educativo. Su hijo nos revelaba una cierta obsesión de su padre por guardarlo todo, una especie de  coleccionista de datos y recuerdos que le eran particularmente caros. Hasta hoy permanecen resguardados como él lo dispuso bajo siete llaves, privacidad que sigue siendo respetada por sus familiares.

Adolfo eludía las entrevistas y más bien se mantuvo siempre alejado del primer plano. Sólo como Jefe del Centro de Instrucción de Lan desarrolló en plenitud su papel y su responsabilidad como rector de una institución que consideraba crucial para el funcionamiento exitoso de su empresa.
Solo conocemos el arribo aproximado de Adolfo a Lan a inicios de la década del 50. Según nuestro asociado “Pepe” Sierra, se habían conocido como niños compartiendo el mismo barrio en la Gran Avenida, recordando que Adolfo lo impresionaba con la facilidad que armaba de cualquier material un avioncito. Luego se dejaron de ver, “Pepe” ingresa a la Escuela de Aviación y Adolfo a la Facultad de Ingeniería.
Se volverían a encontrar cuando “Pepe” ingresa como copiloto a Lan y Adolfo ejerce como profesor de balanceamiento y estiba, aerodinámica y matemáticas en el Centro de instrucción de la empresa, cuyo Director todavía era el Comandante Cirilo Halley Harris Mac Donald. Es posiblemente el año en que Adolfo pierde a su hermano menor, Günther, en un accidente en un avión PT19 Fairchild del Club Aéreo Universitario durante un vuelo de instrucción con el ex piloto Lan Fernando Bunster Larrañaga, que también perece. Se habla de un spin plano que tras 5 vueltas no se recupera. Nunca se le escuchó a Adolfo relacionar esa desgracia con su abandono de la carrera de Ingeniería y su ingreso a Lan reemplazando su hobby por los aviones de juguete por una dedicación completa a la aviación de verdad.

Cabe señalar que la creación de este Centro de Instrucción Técnica de Lan se remonta al 9 de Marzo de 1948 durante la Vice Presidencia del Sr. Del Villar y su primer director sería el Capitán de Aeronave  Raymond Alarcón Morris, piloto que había cursado dos años en el Politécnico de Londres y dos en Ingeniería de la Universidad Católica. Al ser despedido un año más tarde por la huelga de pilotos, la conducción del Centro pasaría sucesivamente a manos del Cdte. Cirilo Halley, el Cdte. Cesar Bórquez y finalmente hacia fines de 1957 asumiría su Jefatura Adolfo Suhrcke, tras haberse desempeñado previamente como asesor y profesor del Centro. Si pensamos que Adolfo se desempeñó en el Centro  por 32 años, uno puede imaginar la enorme cantidad de personas, de las más diversas especialidades técnicas, que tuvieron la oportunidad de conocerlo a lo largo de períodos importantes de asistencia a sus salas de clases.

Fue heredero de los criterios modernizadores impulsados por sus predecesores y captó con claridad que el rápido avance de todos los aspectos de la aeronáutica le imponían la obligación de ir constantemente readecuando los programas de estudio a las nuevas realidades impuestas tanto por los sistemas y los diseños de aviones cada vez más complejos, como asimismo, por los estándares de seguridad de las operaciones cada vez más exigentes que la industria demandaba.

Una breve y parcial reseña del Centro de Instrucción sólo nos permite ejemplificar el volumen de actividad docente que se desarrollaba en la época: Siendo Adolfo Suhrcke Sub Gerente del Centro de Instrucción y el Ing. de Vuelo Manuel Peña, su ”segundo a bordo” el año 1975 pasaron 828 funcionarios por sus aulas y se realizaron 6000 horas de clases.
Tras una breve destinación como Jefe de la oficina comercial en Frankfurt, Adolfo se retira de Lan sin desvincularse por cierto de su pasión por enseñar. Se mantiene en contacto con muchísimos de sus alumnos particularmente tripulantes de cabina y pilotos. Ofrece su colaboración al Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile, institución que lo cuenta entre sus directores. Para la celebración el 25 de Enero 2010 del 55° Aniversario del arribo del primer DC 6-B queda incluido  en el registro especial de asistentes que se comprometen a facilitar el acercamiento y el intercambio de historias de todos los que estuvieron  conectados con la operación de ese avión. En Diciembre de ese mismo año volvemos a compartir en el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio la ceremonia conmemorativa del sexagésimo quinto aniversario de la llegada al aeropuerto Los Cerrillos del primer Douglas DC-3 incorporado a la aviación chilena (Lan CC-CLK N° 0009, 09.DIC.1945).

Adolfo feliz junto a ex alumnos y amigos
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Con Renato Besoaín

Con Jorge Pérez S. y Julio Matthei Sch.

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Con Angela “Piba” Cabrera vda. de Bamón

Con las ex auxiliares e vuelo Haydé Caraccioli vda.de Corthorn y Erika Klassen vda. de Esquivel.

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Con la ex auxiliar de vuelo Maria Cecilia Baeza vda de Cisternas

Con Jorge Rivera A.

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Con Carlos Riderelli M.y Jorge Alcérreca

Con Ronald Berger

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Con Miguel Alcérreca

Con Sergio Del Rio

Nuestra Asociación de Pilotos Lan en Retiro lo ha tenido como invitado permanente en todas sus últimas reuniones sociales semestrales. Adolfo asistía con gran entusiasmo y con su habitual modestia, pero  estamos seguros que las muestras de afecto que masivamente recibía las disfrutaba en silencio pero con una sincera sonrisa de retribución de afecto en su cara.

“¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?” fue una frase bíblica que repitió varias veces el sacerdote Andrés Moro en su homilía apuntando al poder de la fe para explicar el sentido del fin inexorable de cada ser humano. Sostenía que dentro de la infinita variedad de características y situaciones humanas dentro del pequeño lapso de vida terrenal, sola hay dos hitos, comunes, inmutables e ineludibles: el nacer y el morir. Curiosamente vivimos la mayoría como si uno de esos extremos de la vida terrenal, el morir, nunca se producirá. La fe en los designios de Dios y el testimonio real de la resurrección de Cristo nos dan la paz espiritual requerida para enfrentar el aparente sinsentido de la finitud de nuestra vida terrenal. El morir no es la victoria de nadie; al contrario, es el momento en que nuestro Padre Dios nos abre las puertas a la vida eterna, a la que nos destinó desde nuestro nacimiento. Adolfo, como todos los fieles cristianos, ha acudido a la cita con el Padre, sostenido en su fe en Jesús, sostenido durante toda su vida terrenal en las palabras de Dios hecho hombre:  “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14:6)”.

Palabras de despedida de nuestro Presidente Sr. Renato Besoaín:
La Asociación de Pilotos en Retiro de Línea Aérea Nacional quiere rendir un último homenaje a quien fuera  siempre su amigo, y no solamente de los Pilotos, sino que en general de todos los que volábamos en esa Empresa, tan querida para él.
Conocimos a Adolfo desde nuestro primer día en LAN, su cargo de Jefe del Centro de Instrucción lo hacía convertirse en el guía y conductor de los recién llegados para luego transformarse en el amigo que aconsejaba, ayudaba y solucionaba los problemas de los que acudíamos a él. Su inmenso cariño por LAN unido a su inquebrantable sentido de la responsabilidad, lo hacían aludir constantemente a la frase  que para él encerraba todo el compromiso de los que ahí estábamos: “La Seguridad Aérea”, que partía en las aulas de “sus” salas de clases.
Tuve la suerte de efectuar varios viajes con él. Su simpatía, sus dotes de narrador y su disposición a iniciar nuevos contactos que proporcionarían nuevos conocimientos, lo hacían el compañero ideal de viaje. Nunca fue hombre de enemistades y si alguna vez hacía algún comentario un tanto negativo, siempre tenía la razón. Yo y mis colegas lo considerábamos nuestro amigo y no siendo él Piloto, participaba de nuestros almuerzos porque siempre lo queríamos tener cerca. Adolfo, los que te quisimos más que un amigo, quedamos acá esperando aquel avión desconocido que hoy te lleva a la Eternidad. Descansa en Paz.”

Mensaje enviado (desde Osorno) por nuestro asociado Rodolfo Larson y leído durante la misa por don Sergio Barriga:
“Señor Suhrcke, don Adolfo, Adolfo amigo director, amigo sabio, verdadero aviador armado de alas nacientes de tu alma. Nos enseñaste perseverancia, paciencia, humildad, rectitud, honradez, moral y como un padre espiritual, lo necesario para que fuéramos los aviadores henchidos de patria en la Línea Aérea Nacional. Tus alas no eran para el aire de la superficie, ahora te sirven donde Él te llamó. LARSON”

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