Si tuviéramos que elegir una palabra para describir  la característica predominante de Juan David, optaríamos por la de “vital”. Juan fue una persona que a temprana edad demostró una, -a veces, desbordante -,  vitalidad que lo acompañó durante toda su vida.  Si bien su ímpetu lo  llevó a emprender  todo tipo de desafíos,  también – en ocasiones –  le gestaba amargas experiencias. Como sucediera a raíz de un descontento de los pilotos en que por “pasarse de revoluciones “ (a juicio de la administración en ese momento) fue exonerado de la empresa siguiendo la suerte que había corrido un tiempo antes (1960) su inseparable amigo y colega Amaro Bamón, empeñado en aplicar un “Plan México” – copiado al sindicato de pilotos mexicanos- que consistía en volar estrictamente  “a reglamento”.

Con 21 años ingresa a LAN para hacer el curso de copilotos, para iniciar una carrera que por cierto le llenaría sus ansias de aventura. Pero su entusiasmo, recién salido del colegio lo llevó primero a  una elección muy particular: partió a Aysen a hacer vida de colono, seguramente ilusionado con la audaz vida de un personaje tipo “Far West”. Sin embargo, las circunstancias al parecer no fueron los esperadas o simplemente descubrió que  lo de los aviones resultaba más atractivo.

Juan era uno de los pocos sobrevivientes de ese grupo de jóvenes ingresados a Lan el 1 de Noviembre de 1949: Manuel Iriarte de la Jara, Patricio Puga Forteza, Juan Gmo. Ríos Ide, Gustavo Cid Hernández, Juan Martínez Guerrero, Alfredo Beytía Barrios, Guido Van-der-Schraft de los Llanos, Jorge Lermanda Cumplido, Oscar Boetto Arrigorriaga, Gastón Veloso Muñoz, Fernando Bunster Larrañaga, Lautaro Hauyon Gálvez, Temístocles Rojas Acuña y Daniel Arizpe Aramburi. Lan a esa fecha era una empresa pequeña con solo 62 pilotos.

Conforme a su temperamento  Juan era un piloto muy “volador”. Ya el año 1951 se inscribe como el piloto que registra el mayor número de horas voladas durante el año: 1020 horas con 30 minutos, superando en esa ocasión a otro de los voladores históricos de Lan, Kurt Pfeffer con 960 horas y 30 minutos. Todas esas horas trabajadas “a la caña” buscándole al mal tiempo más por “abajo que por arriba”, sin cabina presurizada, sin  piloto automático,  ni ”glass cockpit”; mas “canchas” rústicas de aterrizaje que pistas pavimentadas con iluminación e ILS y controles de transito asistidos por radar.  

Habiendo ascendido primero  a Capitán de Lockheed Electra (Ver GAJES DEL OFICIO – 2007 – Tropezones en  Pto. Natales y Victoria) y luego de DC-3, se produce en 1963 el evento que a él ahora también le costaría la salida de la empresa. Tendrían que pasar 5 años para que a Amaro Bamon y a Juan una nueva administración de Lan decidiera reincorporarlos  a ambos.

Cabría destacar que otra de las fortalezas de Juan David era su  gran capacidad para desarrollar redes sociales, naturalmente distintas a las virtuales actuales. Era una persona que buscaba y tenía éxito con los contactos personales a nivel social y –como se usaba entonces – cara a cara. Gracias a esa virtud lograba solucionar no solo problemas propios sino también de otros.

Su regreso a Lan en 1964 no fue fácil por las condiciones en que fueron rencontrados – Juan y Amaro – , distintas al resto de los pilotos “de planta”. Su contrato inicial era como piloto de determinado tipo de avión. El conflicto se produjo cuando Amaro y Juan fueron postulados al curso de Caravelle , sintiéndose algunos pilotos perjudicados. Para apaciguar los ánimos ambos renunciaron al curso y la empresa encontró la fórmula legal para incorporarlos a la planta. Superado el incordio, ambos se reintegran a la planta de pilotos Lan  a partir del 1 de Enero de 1965.  Juan reasume sus actividades como Comandante de Convair 340, DC-6, B-727 y B-707. En 1974 forma parte del grupo de pilotos Lan al que se le entrega la piocha como oficial de reserva de la Fach, a él con el grado de Sub Teniente.

En 1978 se retira definitivamente de LAN y se suma como piloto  al proyecto de Eric Campaña de dar vida a la empresa de carga aérea Fast Air, financiada y materializada con un B-707 de propiedad de don Juan Cueto Sierra. Su participación como piloto en Fast  fue muy breve,  encontrando  un nuevo trabajo con su inefable amigo Amaro Bamon en la empresa ICARO Services  donde compartieron nuevamente volando a  nivel doméstico hasta 1983.

Inquieto como siempre, las actividades de Juan  cambiaron entonces radicalmente: Primero se hizo socio de una Casa de cambios (Punta del Este) y luego por razones familiares se hizo cargo de Francisco David y Cia, la que tomaría la representación de Aeroflot. Juan sería su representante local y el asesor del gerente ruso. Sería su último compromiso laboral.

Otro foco de sus inquietudes fueron los temas gremiales que mantuvo persistentemente como miembro de nuestra asociación de pilotos Lan en retiro. Muchos de esos temas eran cosas no resueltas por la organización de los pilotos activos de su época.  Permanente colaborador en distintas comisiones,  trámites ante autoridades, seguimiento de juicios en los tribunales, prestó especial dedicación a  la situación discriminatoria  de las montepiadas Lan. Las buenas relaciones y conexiones que cultivaba  Juan en amplios ámbitos fueron  apreciadas y utilizadas por las distintas directivas de  nuestra asociación. Sin embargo no siempre fueron finalmente coronadas por el éxito. Incluso hacia los últimos años de su accionar  gremial Juan se esforzaba – sobreponiéndose incluso a su deteriorado estado de salud – para seguir peleando un poco en solitario e infructuosamente,  la mejora de su jubilación.

Por muchos años fue integrante del “Grupo de la AMISTAD” que se reúne todos los últimos jueves de cada mes en el Club de Campo de Quinchamali de la FACH. Se trata de un heterogéneo grupo de aviadores civiles y militares que se reúnen – hasta hoy – para mantener viva la camaradería aérea y joven el espíritu  a pesar del paso de los años. Sus contertulios recuerdan a Juan como una gran persona, que a pesar de su dolencia se esforzó por seguir asistiendo y compartiendo mientras pudo.

AMIGOS serios y también festivos, en Navidad

Desaparece un colega y amigo piloto que dejó una huella indeleble en los que compartieron largos años de comunión profesional. Nuestros especiales recuerdos y adhesión a Flor Ringeling  y sus hijos  Juan Carlos, Ricardo, Alfonso, Felipe, Bernardita, y Rodrigo. La vorágine de su vida se apagó con la calma propia que siempre sigue a la tormenta. Se durmió de repente – plácidamente-  en presencia de  los que más quería. Un regalo de la misericordia de Dios!

***

FALLECIMIENTO DE NUESTRO AMIGO

 Juan David Lebón

Estimados Contertulios

Los miembros del Club de la Amistad en señal de duelo sincero, entornamos las puertas de los corazones y elevamos la vista hacia los horizontes infinitos, para decir adiós a un viejo camarada que ha emprendido aquel vuelo que todos nosotros, siguiendo la ley de la vida, unos primeros otros después, también deberemos iniciar.-

Después de una larga y meritoria carrera en Lan-Chile, don Juan David Lebón, se integró a nuestra entidad, encontrando en ella, el lugar propicio que los viejos aviadores tienen para compartir vivencias del ayer en los cielos de la patria.-

Hasta que su ya frágil salud se lo permitió, mes a mes lo veíamos llegar a la mesa de la amistad sincera, con el mismo entusiasmo de siempre, incluso trayendo su propio alimento que su gastado cuerpo entonces podía resistir.-

Dios en su misericordia infinita, lo ha llamado a su presencia en medio del sueño de los hombres que se duermen con la conciencia tranquila.-

Lamentablemente, las circunstancias sanitarias por las que atraviesa la patria y siguiendo las recomendaciones de las autoridades de gobierno para hombres de la edad nuestra, nos impedirán acompañarlo hasta su última morada.-

Por ello solo nos resta elevar una sencilla oración al Altísimo por su descanso eterno, rogando otorgue a sus familiares, consuelo y cristiana resignación en el momento de su partida.-

Don Juan, descanse en la paz del Señor

Eduardo Fernández Yarú

Máximo Club de la Amistad.

Categories: Obituario

6 Comments

Sergio Barriga Kreft · Abril 20, 2020 at 3:52 pm

Estimado don Julio

Lindo y sentimental recuerdo el que Ud. ha hecho ante la triste partida de don Juan David Lebón. Palabras que permitirán que su memoria se mantenga viva en el corazón de todos quienes con él compartieran en los cielos de la patria.-
Como las hojas de los árboles, que una a una vez más en estos días vemos caer, recordándonos que el otoño, precursor del invierno nuevamente se hace presente, con tristeza en el obituario hemos leído el nombre de otro viejo camarada.-
“Hojas de un viejo calendario” habría dicho el general Diego Barros Ortíz, recordándonos que esta vida es perecedera , precursora tras un intervalo, del alba radiosa y eterna en la cual volveremos a encontrarnos.-

Atentamente

Sergio Barriga Kreft

Abraham Acevedo · Abril 20, 2020 at 7:18 pm

Comandante de Aeronave, Don Juan David Lebón.
Su nombre ya forma parte de la leyenda de Línea Aérea Nacional, la que lo acogió siendo él un joven copiloto y al que el Jueves 19 de Marzo, día de San José, le dará su adiós agradecida por los servicios prestados.
Juanito, como le decíamos cariñosamente y con respeto los que durante años fuimos sus copilotos, contribuyó con su forma de ser, al engrandecimiento de la aviación comercial chilena y de paso, sin proponérselo, enriqueció esta leyenda a la que hoy, con indisimulado orgullo, muchos pertenecemos.
En lo personal, fuimos vecinos en Algarrobo durante más de veinte años, compartimos alegrías, muchos asados, y temores, como el terremoto de Marzo de 1985. Somos consuegros y aunque nos veíamos poco, el corazón se las arregla para que al final sólo lo permanezcan en él los buenos recuerdos.
Para nuestra consuegra, Flor Ringeling, su hija Bernardita, nuestro yerno Rodrigo y sus hermanos, y para nuestro nieto Rodriguito, nuestras muy sinceras condolencias, con la confianza de que Juanito, para consuelo de todos y especialmente para sus seres queridos, está descansando en los brazos de Dios.
Abraham Acevedo Campos
Gisa Ludwig de Acevedo y familia

Carlos Valdes · Abril 20, 2020 at 7:20 pm

Mis más profundo sentido de recuerdo de Don Juan David, que tuve el honor de conocer y participar en tripulaciones en ICARO en SCTB. Pero me queda la satisfacción de que tuvo un fallecimiento tranquilo. Mis más sentido pésame a su familia y a sus amigos de la familia aérea

Arturo Alba · Abril 20, 2020 at 7:21 pm

Siempre es una pena que se vayan los amigos, más ahora que ni siquiera podemos acompañarlo a su última morada. Pero si falleció tranquilo, estamos conformes, porque lo vimos ir disminuyendo lentamente. Dios lo reciba en su reino a este buen amigo.

Humberto Limongi · Abril 20, 2020 at 7:22 pm

Se nos adelantó Juan David. Lo conocí allí en nuestro recordado Aeropuerto de Los Cerrillos “, (QEPD). Para mi es una gran pena y siento mucho dolor en el alma

Alberto Lopez · Abril 20, 2020 at 7:27 pm

Lamento profundamente la partida de Juanito. Aunque estuvo ausente en nuestras reuniones, siempre mantuve, por su sensibilidad, la sensacion de su compañia, en nuestros mensuales almuerzos. Gran persona, que tuvo la entereza y fortaleza de enfrentar en el tiempo, valientemente, su larga patologia y que finalmente descanso en paz, tranquilamente.

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